Bienvenido al Blog de Carmen Urbieta




Soy Licenciada en Ciencias de la Información. Me gusta la poesía y la narrativa poética. He publicado artículos en revistas y periódicos desde 1989, he escrito 4 novelas, algún que otro cuento, ensayos y relatos cortos. Actualmente estoy trabajando sobre mi 5ª novela. Asimismo colaboro con Radio AFAEMO, en Madrid y con Emisoras ASEMFA en Andalucía. Publico también artículos para la Revista mensual Espacio Humano.

Por último añadir que soy miembro de ODEM (Organización para los Derechos de los Enfermos Mentales), colectivo éste que despierta en mí un alto grado de sensibilización.

Quisiera desde estas páginas pedir vuestro apoyo, colaboración, comentarios y la mayor difusión posible, a fin de mejorar muchos aspectos. Todo ello lo iréis viendo en mis escritos.

sábado, 9 de junio de 2018

Y me dices te quiero.



Si por saber de tu soledad me hieres.
Si por creer en tí mañana me desdeñas.
Si por hacerte un hombre me castigas.
Si por venir a verte, en la noche me engañas.

Y me dices "te quiero"; no hay mañana.
En que no piense en tí, dulce amapola.
Que llora, pues se halla sola.
A despecho de soles y de lunas.

Vuelve a mi lado, Sansón arremetido.
Junta una a una las lágrimas tempranas.
Convierte en ríos estas mis mañanas.
Anochecerá de pronto en la cabaña.

Vuelve a mi lado, Julio, yo te imploro.
Vuelve a las once y diez, por mis pecados.
Allí estará esperándote Daniela.
Y yo misma, si lo tienes a bien.

Saldrá el lucero del alba a pasearse.
Mi hermana Adita nos ve desde arriba.
Y aprueba contenta a esta comitiva.
De jarcias y lereles, de flor engalanada.
Y de quereres.

Trampolín.


Trampolín con que limpio mis entrañas.
De otros que jugando precipitan.
El aire oscuro de esta buena mañana.
En que las lágrimas traerán ardores.
De verdes eucaliptos; hierbabuenas peremnes.
Y camachitos escupiendo una canción.

El halcón desde arriba precipita.
La noche del ratón, en que extenuado.
Regocija la caza tempranera.
Con los elementales ratones camperos; ignorantes.
De sangre y cieno exhurtos, embusteros.
Vivencias sin final. Mis cuatro hermanos.

Por orden de estatura y de edades.
Primero Adita, con su chupa azul.
Despu{es Javier, sentado en la azotea.
Y despu{es yo; sonriendo al viento.
Para terminar Nines instalada allí en medio.
Y Txema, tan guapo y tan ardiente.

Las once y diez.


Bailábamos zorzikos.
Su carne prieta, al aire, descosía fantasmas.
Y un ángel bello alumbraba en la noche.
Las once y diez; ya llega; apostado en el porche.

Vente a bailar conmigo las ondas jotas buenas.
Esperanza de abriles que no hube hollado.
Pues que follar es pisotear gallinas.
Nunca te follaré. No insistas. Traigo la gabardina.

Porque llueve en mi alma. Yo te estoy esperando.
Para decirle al sol que el clima está templado.
Y decirle a la luna cuanto ella pueda oír.
En sus campos de mieses, españolas, profundas.

Vine para tragarme esta copa de vino.
Contigo y con Daniela. Nadie más esperando.
El burdo antifaz con que quieres cubrirte.
De una noche temprana en que los dos gocemos.

Y un amor repentino, en que luchan las olas.
Alla en el rompeolas, con perfumes de hierro.
Ferruginosas aguas las del rio Bermejo.
Son saliente. Tez rubia. La verdad en los ojos.

viernes, 8 de junio de 2018

Y tú no vienes.


Cautivadoras líneas que a mi hija has dedicado.
Perfil en que te muestras insolente.
Verdades como puños, inconscientes.
Y una dirección prescrita.

Rabos de pasa para la memoria.
Ancas de rana para el paladar.
Semen de la ballena pá los lápices.
Labiales cremosos de muchos colores.

Pintauñas de olor y color extremados.
Herraduras de caballo viejo.
Ñordas de vaca junto a los adoquines.
Ceniza de un cigarro en el alcorque.

Y tú no vienes. Yo te estoy esperando.
De mil amores te serviré un café
traído de Colombia por Beatriz.
Servido en un pocillo para tí.

Quiero que llegues pronto, arrebatado.
Quiero que me concedas un deseo.
Quiero que me desnudes poco a poco.
Como tú sabes.

Llegaste.

Aristas implacables y resueltas.
Curvadas formas de la tierra mía.
Elefantes sin dueño y con la trompa alzada.
Buhos nocturnos donde aprendí a quererte.
Y tú allí, mi amor.
No vienes...

Rompeolas de nubes iridiscentes.
Espuma concentrada en el rompiente.
Cadalso, Antonieta y la Revolución Francesa.
Nubes de polvo surgen desde la pala del pintor.
Y tú allí, mi amor.
Ya vienes...

Transidos nichos de huesos poblados.
Oscuras osamentas alcornoques.
Visión degradada de la noche.
Sendero oscuro, rodeado de árboles.
Y tú aquí, mi amor.
Llegaste.

Ocho de Junio.


Ocho de junio. Bonito día lluvioso.
Para ir a pasear por la Feria del Libro.
Con mis compañeros de Afaemo. A ver si los recuerdo a todos:
Antoñete, poeta. Álvaro, dibujante. Joaquín, rockero. Abdel, maravilloso.
Lucía, nuestra coordinadora estupendísima. Adolfo, periodista.
Roberto, estudiante de psicología. José María, un cielo. Mari José, preciosa.
Antonella y su teatro de títeres. Carmelo, despistado. Y yo misma, escritora. Gloria, la hermosa, y Patricia, de habilidades cognitivas.
Saldrán mis libros para julio o agosto. Faltaban Lauri, Paco, Alfonso, Santi, Jose Ramón y Marius.

Vámonos, cariño. Vamos a pasear bajo la lluvia
por la Feria del Libro de Madrid.

jueves, 7 de junio de 2018

Bonitos sueños.



Abrazábamos las olas, dulce albergar de mis instantes locos.
Sujetábamos la palmera, prolífica con sus dátiles.
El otoño quizá alza su ojo de cíclope.
Y solamente tú sabes lo que mi alma calla.

Robábamos bolígrafos en ´fister.
Pinceles, bolis, sacapuntas, tijeras...
Nos poníamos el mundo por montera.
Y cogíamos un tiesto al de la floristería.

Calmadas las hojas de los árboles.
Los patos en la orilla, con sus cuatro crías.
Y un cisne disfrazado de patito feo.
Me voy contigo, amor, al confín de los tiempos.

Y él, desde el teléfono se ríe.
Se parte el culo, pobre peregrino.
Es tremenda la noche.
Al alba cantarán los jilgueros y los mirlos.

Felices sueños.
Dormir en paz.

miércoles, 6 de junio de 2018

Volverás a las fuentes.



Las dudas me hacen ver fantasmas.
Por lontananza, donde no llega nadie.
El viento peina tus trenzas al instante.
Y la luz ilumina las mañanas.

Tardes de lluvia. Ríos de sentimiento.
El tropel apostado en tus mejillas.
La noche oscura templa presentimiento.
Y la sombra se adueña de tu hebilla.

Acartonado pantalón vaquero.
Camiseta obsoleta y desteñida.
Un libro entre sus manos y un donaire.
Las fechas agarradas y anodinas.

Sendero verde donde el sol se aposta.
Rodeado de bosque bosquejado.
Sendero verde en que al caer la noche.
Se haya prendido, corazón ilusionado.

Corren los ríos que van a los mares.
En paralelo transcurrir transverso.
El hombre allana su trayecto corvo.
Y un mirlo canta desde tu ventana.

Volverás a las fuentes y luceros.
Donde un día recitaste mis versos.
Volverás; yo estaré esperándote.
Siempre cabal y siempre ilusionado.

martes, 5 de junio de 2018

Subíamos la cuesta.



Subíamos la cuesta con los pasos tardíos.
Cansados, ateridos, lluviosas las mañanas.
Por el frente una nube plomiza nos bañaba.
Al sur, ese sol tenue que no calienta nada.

Mirad: ya casi llego a encontrarme con él.
Mi viejo amigo Julio con quien tan bien lo paso.
Hoy nos vamos al Prado a recorrer museos.
Mañana quizá alguien pinte unas acuarelas...

Pero errar no quisiera, como pasó otras veces.
Esta vez no, mi niña, ahora es el momento.
Julio te quiere; te aprecia demasiado.
Demasiado es muy poco para un alma cansada.

Viene en tu búsqueda. Te tiene atendida.
Bebe los vientos por los que tú pasas.
Hazme un favor; no digas nunca nada.
De este tremendo Amor en que estoy enredada.

Brilla la noche oscura y transparente.
Los relojes se alinean: ya casi son las diez.
Hora de despedirse. Llámame cuando llegues.
Y un beso en la boca. Ya te veré después.

lunes, 4 de junio de 2018

Con perfumes de plata engalanada.



Buscábamos el aire a bocanadas largas e imperiosas.
La boca muy abierta, el eco marchitado.
Vuelta la cara hacia la luz que un día,
en tí se había esfumado.

El cuerpo dolorido. Distante el semblante.
Flojas las piernas. Arrastrando el paso.
Inseguros andares tenebrosos, volátiles.
Y un ramo de tres rosas en la mano.

Iré a acariciar a la luna esta noche.
Sombreada noche, brillantes las estrellas.
Mi hermana allí; Venus la iridiscente.
Mi padre al lado formando el carro de la Osa Mayor.

Bailan los aquelarres por Goya bien trazados.
Salen las brujas de sus escondites.
La noche se hace espesa entre gélidos tragos.
Vomiteras y eructos de burros anegados.

Y allí, en el claro.
Una luna dibuja su sombra.
Con perfumes de plata engalanada.

martes, 15 de mayo de 2018

Psiquiatría. Planta 2-B



Pasos blandos, pasos presurosos.


Pasos blandos, pasos presurosos.
Al confín del pasillo, espumosos, ladinos.
Pasos de hombre o mujer, pasos hermosos.
Pasos de agricultor estremecidos. Pasos.

Pasillo largo de hombres y mujeres.
Con las habitaciones a los lados.
Al fondo una ventana cerrada con llave.
Al sur la lencería.

Miradas que se cruzan al pasar.
Sonrisas que se expanden al pisar.
Pesares que son menos al cantar.
Mi canción preferida del momento.

Pasos. Pisadas y un corazón
que se esconde. Oye. Allá en el baño.
Cigarro en mano. Mechero rojo.
Aguanta nervioso la respiración.
Alguien abre la puerta de la habitación.

Es Raquel, la enfermera, que olisquea el aire.
Dulce aire de mayo, de paisajes puros.
Desde la prisión donde yo me hallo.

Pasos y pisadas. Pisadas y pasos.
Y mi corazón corre desbocado.
Taquicardia rítmica de reloj en mano.
Pulsaciones altas. Corazón herido.
Arteria en que fluyen las aguas del río.
Sangre roja y tierna, recién estrenada.
La siento y la siento en la madrugada.

¡Madre mía, Carmen!



Jalábamos la tarde con mariachis de radio.
Escribíamos versos sin un cigarro en la mano.
Componíamos estrofas musicales, en 3D dibujados.
Cama de hospital. Mi oxígeno frente a la almohada.
Quiero un cigarro Yoli.

Yo te lo lío con American Espirit.
¡Vamos a tu cuarto! ¡No; mejor al tuyo!
¡Vamos pues!... Pero en mi cuarto está el oxígeno.
¡No pasa nada! ¡Dentro!

Y vinieron las auxiliares y Enfermeras a embroncarnos.

¡Madre mía, Carmen!

Pasó un 30 de abril.



Hoy todavía es lunes; mañana será martes.
Último día del mes de abril.
No te encontré aún pero lo haré, tal vez en mayo.
Puede que sí.

Te fuiste no sé el día, ni el mes, ni el año.
Tal vez tú si lo sepas. Recuerdes algo y puedas
Colorear esa fecha en el calendario.
Puede que no.

Todo esto pasó un 30 de abril. Acabo de pensarlo.
Acabo de sentir tu ausencia una vez más.
Yo me pregunto: ¡cuándo será diferente?
... una vez más.

"Pasarán más de mil"años suena en la radio.
97.2 de la F.M.
Oyendo esta música te recuerdo en vano.
Escuchando las canciones que un día me enseñaste.

Yolanda M.



Chiquilla pelirroja, de cabellos rizados.
Alborotas las salas de este hospital con tu duende.
Manejas fórmulas, las manos, eres un ser romántico.

Pregonera de canciones comprometidas,
¿dónde perdiste la cabeza, como yo, como todos?
Y por qué no la encuentras y sigues aún aquí...
luchando con auxiliares y enfermeras,
si lo que tú quieres... es casarte algún día,
con el hombre amado.
Y tener un hijo
muy especial; como todos.

¡Vamos a fumarnos un cigarrillo juntas
y a escondidas!

Mi fiel Yolanda.
Guerrillera impenitente y anarquista.

David Pereyra Bernal.



David es un gran hombre.
Vive aquí, en el hospital, ahora,
aunque tendrá su casa.

Lleva capucha como para desafiar.
Este domingo lluvioso por el que Carlos simpatiza.
Es primavera y la alegría se percibe
por sobre los olivos, cipreses y gramíneas.

Pelos de perro y gato; patas de arañas.
Ácaros y bacterias pierden la batalla.
Arrastrados por esta lluvia de abril...
Providencial.

Quien quiere hacer el bien busca la manera.
Quien quiere hacer el mal busca una excusa.
                                        Martin Lutter King.



Jordan Djiby


Entre las chicas han colocado a un hombre.
Le he visto tumbado y somnoliento. En la habitación 211.
Se llama Jordan Djibi y es senegalés.
26 años. Alto, fuerte, guapo; negro.
Chapurrea el inglés.
Y es un ser especial que sonríe de una manera preciosa.

¡Dientes blancos!
¡Mirada tan limpia!
¡Cuerpo de ébano, maravilloso!

Carlos, Begoña y Luis.



Carlos y Begoña son los padres de Luis.
El chico de 18 años al que apenas podemos ver.
Porque es autista.
Se llama Luis, es pelirrojo, alto y guapo.
Dos toques con los dedos por detrás de las orejas, significan "Hola".
Un golpe al corazón significa: "Te quiero".
Con éso casi basta.

EN LA FERIA DEL LIBRO DE VALLECAS.- 2ª EDICIÓN.


El cerebro necesita una reorganización.
A la luz de las velas y las cigarras.
Cantándole a la vida con voz romántica.
Y recitando el viernes a Miguel Hernandez en la feria del libro de -vallekas, 2ª edición.
Abel, el matemático me ha dado la reseña.
De Torrejón vienen un grupo de poetas.
Vicente Baeza, músico, dirige el cotarro.
Mujeres enamoradas de la producción femenina de la generación del 27.
Sólo me suenan dos: Rosa Chacel y otra.
Se suceden canciones y fragmentos.
Allá en el escenario.
Ha sido una tarde-noche mágica.
Lo he pasado muy bien. Sola. Como siempre.
Soledad del que escribe.

martes, 24 de abril de 2018

Escucho tras la ventana.



Escucho tras la ventana el clamor del viento.
Las hojas de los árboles se mecen en sus cunas.
Largas ramas ocres abren sus dedos desde el tronco.
Desigual pedestal del árbol que aún no ha caído.

Tampoco el ángel llegó a caer del todo.
Tampoco el arcángel subirá hacia el cielo.
La lucha se desarrolla aquí en la tierra.
Firme. Cual alcorque desgarrado por sus raíces.

Escucho tras la ventana el clamor del viento.
Y pienso: el aire se llevará las luchas.
Pero no es así. Cada cual corre a su chimenea.
Procurándose un calor que el tiempo no otorga.

Voy buscando senderos abrigados.
Luces al fondo del pequeño pueblo.
Y pienso: así debería ser la vida.
Clara y tenaz. Con su propia manta y su alumbrado.

Pero es imposible. La noche se cierne ya
sobre mi testa alborotada.
Mechones desordenados que el viento despeina.
Mientras en mi cerebro las ideas brotan más clarificadas.

Y al fin. La tormenta da paso a la tímida sonrisa del sol.

Romeo le apodaban.


Romeo le apodaban, chiquilla, iba cachaco.
Olor a hierbabuena, Cecilia y fina estampa.
Celtas sus apellidos, del norte, Castro Lodeira.
Verdes las ensenadas, los riscos, ¡Viva Madeira!

Por la isla paseaba, estirado, compás al paso.
El gitano indolente, tranquilo, le tuerce el gesto.
Alegre va silbando, contento, su copa llena.
De amarguras ahogadas, Romeo, pero qué es ésto.

Valiente la sirvienta, sus rizos, sale a su paso.
Muchacha muy querida, Romeo, en esos lares.
Desliza una sonrisa, cereza, junto a su oído.
Palmotea el abanico, Romeo, juegas a pares.

Los nones no han salido, Cecilia, me has hecho trampa.
He quitado las cartas, Romeo, pá que no salgan.
Léeme tus intenciones, curita, de blanco clérigan.
Mientras las estrellitas, Cecilia, Romeo, hoy se te entregan.




Anoche soñé contigo.


Anoche soñé contigo.
Ibas camino del mar.
A fletar tu barca chica.
cerquita del olivar.

Anoche soñé contigo.
Que te sonreía la luna.
Versos en boca partidos.
Manticas en la mi cuna.

Anoche soñé contigo.
Hija del mar, marinera.
Jazmines en el regazo.
Ya apuntabas maneras.

Anoche soñé contigo.
Y con los hijos de Zeus.
Alta su jaca morena.
Elegante a su manera.

Anoche soñé contigo.
Y he despertado contento.
Porque le das cuerda al mundo.
En tremendo movimiento.

lunes, 23 de abril de 2018

Por qué la Inmaculada.



(Dedicado a mi madre Inmaculada Aurora).


Por qué la Inmaculada.

Hoy toca desnudarse junto a la alberca.
Cuerpo rosada y suave, sedosa piel.
Hoy toca desnudarse, alegría, la manos quietas...
Es tan sólo el olvido, mi arma, lo que me desconcierta.
Y lo que me hace insomne, cariño, si estabas invitada...
por qué la blanca luna, alegría no luce más.
Por qué los almendrales, Dios mío, le temen al rocío.
Por qué mi alma de pena, mi niña, no ha florecío.
Por qué la Inmaculada, Dolores, mi vida, siempre en su rezo.
Por qué tus lindos ojos, Dolores, mi niña, no alumbran ya.

Por qué los tafetales, dorados, consuelo, se mecen en las ondas.
De suaves terciopelos, morena, gitana, por bulerías.
De hermosos argumentos, Dolores, mi vida, en finas copas.
Servidas de rocío, Dolores, bonita, tu no te rías.
De esta pobre alma, Dolores, tesoro, que se extravió al pasar.
De entre noches de viento, Dolores, mi vida, cuánto lamento.
Lamento de las flores, Dolores, mi arma, que fui a depositar...
junto a tu sepultura, Dolores, hermosa, de aquéste lugar.

Y tiene por sudario, Dolores, mi niña, la luna, el sol y el mar.

domingo, 22 de abril de 2018

El tiempo corre.


Constante en su mirar.
Ademanes de hierro.
O de hielo de invierno, impenitente.
Llegó sin desconsuelo.

Marineros que lanzáis las redes.
En pos del boquerón adamascado.
Decidme; pues el tiempo corre...
¿Dónde quedó mi amado?


Llegó la primavera.


Cruzaste por la acera de la izquierda.
Bulevar en que caben mis recuerdos.
Preñado el árbol de hojas exhultantes.
Llegó la primavera.

Muñeca al sol con los cabellos de oro.
Lavados por la niña de mis sueños.
Dulces aromas salpican la avenida.
Destilando un sabor a hierbabuena.

Clamorosos los valles y los ríos.
Los pájaros del cielo entonan el Adaggio.
La batuta batiendo como lápiz de seda.
Y una mano acercándose a mi niña.
Para poder acariciar su seno misterioso.

Palmas sonad. Estruendos matutinos.
Vírgenes, abandonad el rezo.
Que estoy aquí esperando en el olvido.
De aquel furtivo beso.

Jinetes que cabalgáis ebrios de viento.
De brisa submarina y de hondonada.
Marineros de la mar salada.
De corazón partío y sentimiento.

¡Venid aquí!, pues que os estoy llamando.
No demoréis el paso, yo os lo pido.
Caballeros con yelmo bien bruñido.
Y de malla dorada, trenzada en pensamientos.

Nunca olvidéis lo que vine a deciros.
Quiero daros la buena nueva pronto.
Que las nieves al río se han vertido.
La primavera llega para todos.


Es el fin de la guerra.


El final de la guerra se respira.
Corea del Norte no avanza con misiles nucleares.
China y Japón se unen clamorosos.
Y Donald Trump acepta aliviado la Victoria pacifista.

Siria y Rusia aún no se han pronunciado.
Aunque todo indica que depondrán las armas.
Porque hoy estamos de enhorabuena.
El mundo quiere Paz.

Que suenen los clarines y trompetas.
Que el saxofonista se dispare en la lluvia de notas.
Que los timbales clamen presurosos.
Y el pianista componga un Adaggio de hermosa Primavera.

Es el fin de la Guerra.

viernes, 13 de abril de 2018

Elocuente en su oratoria.



Elocuente en su oratoria
discurría con esmero por los suburbios de París. Era inmigrante.
Marroquí.
Se llamaba Fatima y quería ser abogada.
La mejor abogada de Francia.
Aprendió a no emplear nunca los insultos ni las descalificaciones como argumento.
Regla de la oratoria número 36.
Cuando ya fallan todas las anteriores.

Munir no deseaba verse envuelto en ambiciones y perder su fragancia primigenia.
Munir era el novio de Fatima.
Reparaba motores; nada serio.
Sin toga ni uniforme. O sí, un mono.
Para no manchar de grasa los tejanos.

Fatima relucía como los brillantes.
Bella y joven se lanzó al abismo.
De los muertos vivientes vacíos de contenido.
Y perdió sus raíces de extranjera.

Pero su inteligencia era tan grande.
Que ocultó el dinero en su bolsillo.
Y el corazón repleto de testigos.
Que nunca quedarán en el olvido.




sábado, 3 de marzo de 2018

Poder soñar.



Desearía emplear palabras luminosas.
Como el sol del verano a las doce en punto.
Pero el otoño oscurece con su llanto.
La dorada tertulia de la tarde.

Me prometí hacerle eco al viento.
Rebusqué entre las páginas del libro.
Aquel vocablo amable en que me encuentre cómoda.
Gallarda y fuerte en mi debilidad.

Luché contra las olas levantiscas.
Icé la vela de barlovento.
Y, exhausta y temblorosa, mis pies resbaladizos.
Bramaron al chocar contra la proa.

Todo mi cuerpo se llenó de brea.
Mis cabellos, salobres como el mar.
Mi traje hecho jirones apenas me abrigaba.
Y, exhausta y temblorosa, me lancé a nadar.

Cautiva de mis sueños. Sólo puedo entender.
Que quizá algún día ella regresará para salvarme.
Sólo éso me mantiene: poder soñar.


Llueve en mi corazón.



Llueve en mi corazón.
Ayer cumplí años y ella no vino a darme un beso.
A desearme felicidad.
Salud y felicidad.
Tal como yo le deseo a ella, siempre.

Laura es mi linda hija.
La hermosura de los campos.
La paz de la mañana.
Y no puedo. No puedo más estar sin ella.
Sin poder verla y abrazarla.
Y fundirnos en un tierno reencuentro que me dará la vida.

Porque sin ella mi existencia se resiente.
Mi llanto no enmudece.
Mi corazón no deja de sangrar.
Y yo quiero pedir ayuda.
Pero me están vedadas todas las puertas.
Mis anhelos más profundos se esfuman en una pertinaz indiferencia.

Y grito. Y me desgañito.
Y busco una salida. Algo tangible en lo que sujetar mi pobre alma golpeada.
Y no encuentro la solución.

Laura. Si me escuchas...
Laura. Si por casualidad te llegan estas letras.
Quiero que sepas que muero por tí.
Que te necesito.
Que por favor, vengas en mi ayuda antes de que sea demasiado tarde.
Porque siento que mis débiles fuerzas se resienten.

Quiero que sepas que te amo.
Que te quiero y necesito.
Y que no; no me acostumbro a estar sin tí.
Sálvame, amor mío.
Lo tienes en tus manos.




jueves, 25 de enero de 2018

Y se nos ha muerto Patukín.


Sí. Se nos ha muerto Patukín.
Parece ser que sí. Yo aún no fui a confirmarlo.
Creo que se ha muerto por lo que dicen,
por lo que digo... de mi pequeñín
que apoyaba su esbelta cabeza black and white
en mi rodilla; debajo del mantel.


Competían los dos en cariño y los dos ganaban.
Aunque el Patuko tuviera su aquél.
competían los dos en comida y ganaba Babucha.
Tragona y feliz.

Y  yo lloro esta muerte que no he comprobado.
Lo haré mañana, si Dios lo tiene a bien.
Y yo lloro esta muerte que no he comprobado.
Lo haré por él.

Gracias a todos por quererle tanto.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Caminaban despacio. (A Javitxu y Vanesa).


Caminaban despacio hacia el altar.
Los dos juntos, saltándose las reglas.
Caminaba despacio y pensaban...
Con la sonrisa más bonita del mundo.

Quisieran atrapar estos instantes.
Lienzos furtivos donde el eco grita.
Quisieran atarpar estos instantes...
Con la sonrisa más bonita del mundo.

Él la mira a ella furtivamente.
Como quitando la espina de la rosa.
Ella, radiante, miraba de soslayo...
Con la sonrisa más bonita del mundo.

Acercaron sus dedos al anillo.
El Juez de Paz presidiendo el evento.
Acercaron sus dedos al anillo...
Con la sonrisa más bonita del mundo.

Y juntos compartirán su larga vida.
Igual de tiernos y de enamorados.
Y juntos compartirán su larga vida.
Con la sonrisa más bonita del mundo.

miércoles, 30 de agosto de 2017

La sonrisa más bonita del mundo

No sé de qué color irá la novia.
Más seguro que es un palo discreto.
Toques hippies con guirnalda de flores.
Y la sonrisa más bonita del mundo.

Pero le sigue atrás su novio amante.
Van a unir sus corazones.
Van a unir sus ilusiones...

Porque el amor es éso: una ilusión.
En la que ambos dáis todo de ambos.
Con ilusión y entrega; sin pereza.
Y con el corazón entre las manos.

Javitxu iba pensando en quererla.
Hasta mucho después del triste trance.
Miraba de soslayo sus facciones.
Con la sonrisa más bonita del mundo.

Pero Vanesa a su vez iba pensando...
Qué era aquello que le gorgeaba.
Y con ternura miraba sus facciones.
Y veía la sonrisa más bonita del mundo.

Y los dos; él y ella se encontraban por fin.
Ante el altar donde darán sus votos.
En presencia de los testigos más aconsejables:
Su familia y amigos.

Cariñosos, hermosos, van de la mano.
Al lagar de la reina de los sus mares.
Su hermana les espera desde el altar.
Juan acompaña a la novia a ese lugar.

Carboncillos de tinta se van besando.
Uno guiña, otro bulle, y dibujando.
El cuadro de su vida.Todos con ellos.
No queremos perdernos este comienzo.

Abuela, tía, prima, ellos se casan.
Vanesa y Javitxu en holgaranza.
Contentos y aturdidos ellos esperan.
El ser felices siempre; nadie lo manda...
                                                                ...pero ellos saben.
Que es mejor quererse siempre; claro compare!

Javitxu y Vanesa ya se han casado.
Y lo han hecho con todos; a nuestro lado.

martes, 20 de junio de 2017

Bullen en los álamos.



Grandes mujeres bullen por los álamos.
En días de calor prestan fragancias.
Corretean sinuosas y su infancia.
Se ha tornado opaca y sin nostalgias.

Ya no recuerdan nada de lo pretérito.
Obtusa su memoria inmaculada.
Llegar a la treintena ya es un mérito.
Cuando se trata de amargas circunstancias.

Momentos de dolor incomprensible.
Diagnósticos que aún andan rondando.
Episodios que no obtienen tratamiento.
Caos y enfermedad siempre acechando.

Pasan los años y esos episodios.
Se recrudecen con los mal ajustados.
Medicamentos, que al ser tomados.
No hacen sino torcer el desvarío.

Pero ya no. Ya algo he aprendido.
Doctores tiene la Santa Madre Iglesia.
Descanso, alegría y dieta es la receta.
Para sobrellevar los desatinos.

Y en toda esta maraña monstruosa.
Mi anhelo fue y es recuperarlas.
Harta tarea! Hoy desaprensivas.
Nada quieren saber de su madre amorosa.

Debo tener dos nietos en algún escondite.
O tal vez más. He perdido la cuenta.
Y ese amor no entregado me corroe.
Igual que un ratoncito con su queso.

Ya me vuelvo a encontrar. Triste mirada.
Ya retrocedo al paso del desprestigio.
Ya quisiera avanzar en otras lides.
Ya naceré otra vez sin un vestigio.

Ya se acabó el implorar templanza.
Palabra altiva y decepcionante.
Trenzo las crines del caballo hermoso.
Y galopo sin freno a otros lugares.

Ya me cansé de esperar...
una voz cantarina y un te quiero.
No puedo más...
Sin fuerzas y esperando yo me muero.

Cansada ya.

Cansada ya de recorrer caminos de concordia.
Puesto el sentido en lo que más me importa.
La cerrazón me impide seguir hacia adelante.
Necesito un respiro ante tanto desplante.

Ahora soy yo la que rindo sin fuerzas.
Mis propias hijas ahora me desprestigian.
No contestaré a ecos de historias infundadas.
¡Toda la vida al traste!... No hice nada.

O hice mucho, quién sabe, grandes errores.
Maltratos y traiciones a mansalva.
Propinados por mí. ¡Maldita incauta!
Alejados de mí... inexistentes.

No hay traición más grande que una mentira mal  pronunciada.
No hay error más fiero que el perdón que ya no espero.

Polizones de un barco abandonado.
En la bahía amarrado con su ancla.
Siniestras calaveras van flotando.
Entre las maromas fuertes y las lanchas.

Fantasmagóricos gestos del absurdo.
Moribundos destellos de un te quiero.
Bordados de flores de amaranto.
Y una noche de amor como un destello.

Ya no espero nada.
Sólo a tí: muerte

No me doblegó.



No me doblegó el trabajo.
Tampoco la sinrazón.
Me doblegó la desidia.
Que encuentro en tu corazón.

martes, 13 de junio de 2017

Ellas.


La ventana entreabierta apenas dejaba pasar la luz.
Haces simétricos se colaban por entre las rendijas.
Fuera hacía mucho calor, casi africano.
Los niños jugaban en casa esperando que dieran las nueve.

Una pareja antigua paseaba a sus perros.
La madre preparaba un bizcocho con amor.
Las flores bajaban la cabeza en espera de las sombras.
El alquitrán de la carretera parecía blando.

Hacía calor de verano. Derretido corazón.
Manchado apenas sus curvas por la desazón.
No te atormentes mi niña, la vida es injusta.
La moneda de cambio es falsa. Respiran usura.

Hago cantar a mi abanico tiernas canciones.
Poemas ocultos que hasta mí han llegado.
Para olvidar el tedio de otro día sin ellos.
Sin tener noticias. Sólo con desvelos.

Absurdos desvelos de desesperanza.
Tierras prometidas que nunca se alcanzan.
Brumas y tormentas. Soledad. Presagio.
La ventana abierta junto al relicario.

Sus fotos de antes a la vista están.
Las han olvidado en algún lugar.
De su alma errante y equivocada.
Furia inconsciente y acalorada.





Cantarinas aves.



Cantarinas aves que a tu fuente van.
Su buche encendido de añil y de mar.
Picotean alegres los rosados frutos.
Granados, cerezos, picotas, arbustos.

Se para la niña bajo el pino frondoso.
Sus manos albergan agua clara y fresca.
Anidan alegres los mirlos en ellas.
Y los mandarinos, regados, ociosos.

Voy a ver al hombre que me ha de casar.
Con el muchachito que hay en mi lugar.
La niebla temprana tendrá que girar.
Por entre los bosques, allá, al despertar.

Bruma tempranera, semejante al humo.
Se cuela, impasible, por las espesuras.
Corriendo amanecen las frutas, tersuras,
De una fuente diáfana que surgió sin tino.

Mañana domingo me voy a casar.
Con el muchachito que hay en mi lugar.
Trompetas, clarines, arpas, ¡Desfilad!
La música es bella. Hay que aprovechar.

Seré la doncella más feliz del mundo.
Por las espesuras correrá una sombra.
Inquietas, las aves inician su vuelo.
En los altos montes comienza el deshielo.

Bordaré las sábanas con sus iniciales.
Me gustan los hombres francos y leales.
Tejeré toallas. El ajuar completo.
Y yo animando bellos sentimientos.

Mañana domingo te daré el te quiero.
Sonreirá mi madre. Arará el labriego.
Y tu con tu estampa, fino caballero.
Tomarás mi mano, emocionado y tierno.


jueves, 25 de mayo de 2017

El epitafio.


El epitafio.
Que quisiera tener escrito en rafio.

Fue una persona.
Cariñosa y sensata desde la cuna.

Pero no existe.
Nadie que me rubrique lo que dijiste.

Marcado a hierro.
Que si yo te maltrato desde el destierro.

Ser inocente.
Mentira salpicada hacia la frente.

Punto de encuentro.
Y mi amor se marchita con el deshielo.

Mañana llueve.



Mañana llueve.
El futuro es incierto sobre mi almohada.
Llegan ecos de luchas muy trasnochadas.

Voy escribiendo.
Luces de amaneceres blandos y tiernos.

Vuelve a mi lado.
Enterremos las hachas. No pelearnos.

Si yo pudiera.
Transformar esta guerra en primavera.

jueves, 18 de mayo de 2017

Que mi madre es gitana.



Rizos dorados, blancos, viste mi niña.
Bordadillos violetas allá en el prado.
Corre a la orilla.
Que el viento señorea junto a mi barco.

Olas gigantes.
Despertares atónitos cubriendo chales.

Márchate pronto.
Que mi madre se ha ido con sus retoños.

Vuelve a la orilla.
Que mi madre es gitana y lleva hebilla.
Cosida con cien hilos; salta a la vista.

Flamencos otoñales allá en Doñana.
La primavera alumbra junto a mi hermana.
Roca que rueda.
Sísifo transhumante, castigo, piedra.



Corre a mi orilla.



La golondrina vuela con una gota en el pico.
Tras ella, en la avenida, brinca mi niño.
Juega a la rueda rueda, rueda rodando.
Caracolas de trigo se van formando.

Espliegos y jazmines jalonan pronto.
Por el serpenteante camino corto.
Azucenas, geranios, laurel, violetas.
Y una nana cantada pá que la entiendas.

Busca niña el rincón.
Que después de la azada viene el pilón.

No insistas siempre.
Que las flores del huerto visten de verde.

Amarillos y rojos por la avenida.
Lilas, naranjas, fucsias, dan bienvenida.
A los atardeceres sintetizados.
En paleta pasteles y satinados.

Corre a mi orilla.
Que la tuya está llena de gente pilla.

Berenjena morada.



Berenjena morada, fruto carnoso y tierno.
Nabo blanco, compacto, que hay en mi huerto.
Remolacha silvestre de rojas carnes.
Lechuga entreverada, dulce y sonriente.

Mira el tomate a la luna, redondo y ágil.
El aguacate estrena su nuevo traje.
Voy a enterrar el hueso junto a la linde.
Para que crezcan hojas, retoño triste.

Sacaré un cucharón de mantillo y un pico chico.
Regaré con agua de la lluvia de la noche pasada.
Conspiraré con cielos futuras claridades.
Construiré mi vergel con las manos brillantes.

La regadera.
Va y viene y se esconde junto a las fresas.

Te vendrás a mi fiesta.



Volando va el mirlo negro con pico naranja.
Volando va el jilguero con sus largas galas.
La cigüeña planea camino de la torre.
El ruiseñor despierta ecos de mis amores.

La luz, engrandecida; nueve de la mañana.
Ya ha despertao mi niño. Gritos al alba.
Sueña con querubines muy alocados.
Desechos de virtud. El torso alado.

Mira esta linda rosa que ha florecido.
La sombra de la madre relampaguea.
Yo estoy aquí pendiente, templando el hilo.
De los acantilados, locos de veras.

Te vendrás a mi fiesta, niña, temprano.
Yo te estoy esperando tras los bananos.
Tras los bananos, niña, tras los bananos.
Te vendrás a mi fiesta, niña, temprano.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Amigo. Padre.



Amigo.
Padre.
Buen corazón.
Amigo.
Padre.
Buena impresión.

Ejemplo vivo de lo que debo.
Testigo mudo de mis anhelos.

Canción con música que oigo entre sueños.
Domingo a la mañana; sus ojos tiernos.

Suave el momento.
Bossa Nova enunciada.
Ritmos al viento.

Sonrisa en boca.
Sonrosadas mejillas.
Rojo en los labios.
Y una luz mañanera sin despilfarros.

Mi dulce padre.



Mi dulce padre.
Salió corriendo.
Cuando le hablaron.
Lo de mi pierna.

Ya no podría ir de campamento a las Dehesas.
De Cercedilla.
Un yeso inmoviliza la pierna izquierda.
Y sus heridas.

Montó en el coche, mi madre al lado.
Txema en la calle, tomando helado.
Él no quiso montarse, y nos marchamos.
Prestos al hospital. Para allá vamos.

Mi dulce padre salió corriendo.
Yo voy con él. No me entretengo.

Amarilleaba el alba.



Amarilleaba el alba.
Clareaba la aurora.
Se encendían las luces de la noche.
La luz salía en racimos transparentes.

Se adueñaba del ocaso.
Traspasaba puertas y ventanas.
Se colaba entre las rendijas inhóspitas.
De un haz de claridad temprana.

Papá dormía plácido.
En el bello claroscuro.
Decía: yo seré el próximo.
En alcanzar el día.

Reinaba la paz equidistante.
La armonía iba repartiendo flores.
La quimera entre trotes despuntaba.
Al final de la noche.

martes, 16 de mayo de 2017

Vuelve.



Con todo el orgullo.
Pero sin orgullo.
Tragando las lágrimas.
¡Último festín!
Mirando sus venas aún azuladas.
Despejando el vuelo del atardecer.

Comíamos las uvas rojas y violetas.
Entre la calima de mi juventud.
Que nadie separe lo que Dios ha unido.
Salvo si te hacen vida cresa en tu nido.
Vuelva la luz.

Y vuelve tú, padre; te necesito.
I nice you, padre, castillo errante.
Vuelve a nosotros. ¡Resucita!
Regresa pronto. Cuento contigo.
Mi amor profundo llama implorante.


Te cantaba canciones.



Te cantaba canciones de Roberto Carlos.
Mi querido, mi viejo... ahora lo echo de menos.
Cuando llamo a Papis sólo se pone ella.
A papá algo inconsistente le ha apagado la luz.

O quizá ve demasiado.
Tanto que se deslumbran.
Y no alcanzan a ver algo tan pequeñito...
... como yo.

Papá dirige mis dedos.
Hacia tiernos compromisos.
Primero: Te querré siempre.
Segundo: Ellos lo mismo.


Agur Jaunak.



Lloramos intermitentemente.
Como la lluvia tras la ventana.
Agua de mayo, bendita y pura.
Con la que recibiste sepultura.

No está. -me digo-, se ha esfumado.
Y se ha ido desnudo como el día que nació.
La madre, siempre ocupada.
En rondarle todo bien.
...Sobre la piel.

Abuelita.
Mamá.
Nines.
Venid acá.
Que ha cerrado los ojos Lorenzo.
Es su final.

Adiós papá
Jaunak agur.
Agur terdí.

sábado, 13 de mayo de 2017

Preguntaba.



Preguntaba al océano por las olas de la bahía.
Y no sabía nada. Le pillaban muy lejos.
Lejos de la costa. Ingrata travesía.
Salpicada de corales rojos y azules.

Preguntaba al arroyo si había visto al río.
Sí. Por allí bajaba entre los grandes riscos.
Descolgando frenético su lengua de cascada.
Mientras el sol acecha tras esa madrugada.

Preguntaba al caballo si había visto al ponnye.
Creo que salió hace rato con uno de mis niños.
Pero no estoy seguro porque he estado ocupado.
En desfiles marciales, cabalgar inusitado.

Preguntaba a la Virgen si había visto a mi padre.
¡Claro! Lo vi entrando por las puertas del cielo.
Cruzando el Gran Arco de personas humildes.
Hacia sus aposentos, con toda su familia...

Preguntaba a mi abuela si había  visto a su hijo.
Si; lo tengo a mi lado, la cintura fruncida.
En todo alrededor. Gratas verdades.
Hombre justo hasta el fin. Humilde y tierno...

Preguntaba al azar si alguien lo había visto.
Y el azar respondía con prisa inusitada.
Sí. Lo he visto prendido de la cuerda de un globo.
No sabe que más alto ya no puede subir.

Preguntaba al silencio y éste me recordaba.
Que se marchó tranquilo. Sin aspavientos.
Pregunté al viento por si lo vio pasar.
Y el silencio, callado me dijo la verdad.

Preguntaba a mi alma si podré reencontrarme.
Con tan hermoso ser. Si yo podré escucharle.
Las cosas que decía. Abierto el Diccionario.
Y en el cielo presente con mis antepasados.

Y mi alma, afirmativa, soltó un sí acelerado.
Los crines del caballo ya se han despeinado.
Al galope traspasa los ángeles de luz.
Porque te has marchado. Te nos has ido tú.


jueves, 11 de mayo de 2017

Y por fin salió el sol.



Alegraos hermanos, él ya ha nacido.
A una nueva dimensión donde todo lo vé.
Todo lo oye, e incluso todo lo aprehende.
Como en sus mejores tiempos, él está allí.

Percibid el horizonte de una noche estrellada.
La luna llena incorpora sus acordes de amor.
Las estrellas tililan al compás del aire.
Llueve. Y la inmensa lluvia es como un dolor.

Caravanas de musgo. Volvimos a vernos una noche.
La misma mirada, la misma pasión.
Los mismos ojos bellos donde prima el silencio.
Ojos de océano que desean rechistar.

Bailando vuelve por los caminos.
Enjuto el gesto; hombre de bien.
Yo quisiera darte mi vida.
Parte de ella de la que me siento orgullosa.
Despojada de errores innombrables.

Y por fin salió el sol. Imperturbable.
Orondo y naranja; estimulante.
Vamos al cielo a  a encontrarnos con él.
Ya sólo siento el placer de saberle vivo.
Aquí... junto a mí.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Una farola eterna.


Es un cabalo realmente precioso.
Sus crines pelirrojas brillan al sol.
El lomo terciopelo anega el ojo.
De cuantos, en presente, bailan al son.

¿Cuántos delirios deben pasar?
Para que me conjugues el verbo amar..
...Como él sabía.
Sale del alma bella la mi poesía.

Luz en el cruce.
Una farola eterna.
Tu boca aduce.
Cogeremos tesoros,
se reproducen..

La niña llora.
Ha perdido a su padre
tras la farola.
Luna creciente.
El organillo canta
a la noche ausente.

Y yo en camino.
De recoger tu cuerpo
con dos testigos.
Luna lunera.
Hoy colmados de panes,
mañana en guerra.

Cariño arrabalero.



Cariño arrabalero, creciente e inocente.
Perturbadas las flores que te dan compasión.
Castillos en la arena donde nada pretende.
Más que el volver a verle a través de visión.

Nacidos hermanados, nuestra vida es la tuya.
Ángel que no ha caído sediento de amor.
Valiente, tierno, bello. Cabello relumbrante.
Y una pequeña huella de superior postín.

Nadas entre tus tierras. No autorizas traiciones.
Juntos los corazones que pronto van a amar.
Sedientos de justicia sus labios relampaguean.
Odas de peregrinos sin saya y con puñal.

Tango. Mi tierra hermosa. Tango. Tu linda rosa.
Tango; camino y vida que nunca ha de tornar.
Tango príncipe inmenso. Camino nunca hollado.
Donde los ciudadanos pronto recordarán.

A este hombre extraordinario que ha dejado este mundo.
Tumbas judías donde no casa tu osamenta.
Queríamos traerle, impávido el semblante.
Y el cuerpo dolorido y con olor a tierra.

Te has revolcado.
En la lucha ganaste.
Un lugar hacia el cielo.
Jesús te lo entregó.
A tí siempre, papá.
Siempre tú.
Siempre así. Siempre, papá.

martes, 2 de mayo de 2017

¿Dónde?



Martes.
Fiesta.
Dos de mayo.
Día de la Comunidad de Madrid.
Y tú no estás ya entre nosotros.

Martes.
Lloro.
Dos de mayo.
Otro día más sin verte.
Tristeza sin fin.
Desamparo.

¿Dónde?, ¿dónde vas?
¿Dónde estás?
Sabemos que muy cerquita de Adita.
Muy cerquita también de nosotros.
Notamos tu alma próxima.
Allá en el valle.

Martes.
Fiesta.
Lágrimas suaves.
Tanto como tú.
Papá.
Siempre.
Nuestro.

lunes, 1 de mayo de 2017

Como vuelan las aves.



Como vuelan las aves a encontrarse con los cirros.
Nubes algodonosas que rebosan agua de abril.
Como nadan los peces en aguas cristalinas.
Tú nos dejaste una preciosa tarde de primavera.
Clara. Tan clara como tú.

Como caminan los elefantes hacia su tumba.
Como se aparta el macho herido de la manada.
Como el león va a encontrarse con su árbol.
Así llegaste tú al encuentro de tu amada.
Clara. Tan clara como tú.

Como los niños se te acercaban, felices.
Como tú les contestabas con amor.
Como tus hijos te profesaban ese cariño inmenso.
Así vimos tu luz, tan ardiente y vibrante.
Clara. Tan clara como tú.


Sin hacer ruido.



Serían más o menos las ocho de la tarde.
Sentado en su sofá ve pasar las horas.
Aún tiene que romper un sinfín de papelitos.
Que cuidadosamente deposita en una bolsa de plástico transparente.

Y no. No es cierto.
Ya no está sentado en su sofá viendo pasar las horas.
El carrillón dice que ya son las ocho y cuarto.
Ya nadie rompe un sinfín de papelitos.
Que cuidadosamente van a parar a una bolsa de plástico transparente.

Quisiera que retrocedieran los días y las horas.
Que el gran reloj del salón dejara de funcionar.
Quisiera un punto y seguido y no logro concretarlo.
El ordenador solamente responde al punto y aparte.

Sin hacer ruido.
Como él nos dejó.
Sin hacer ruido.
Despedida hermosa.
Sonrisa en la boca.
Sin hacer ruido.

Y yo no sé proseguir.
Se me  queda pequeño el vocabulario.
¿Cómo poder explicar?...
Todo cuanto nos ha enseñado.
¿De qué modo plasmar?
Como si de un óleo se tratara.
Todas las perlas que nos regaló con su sabiduría.
Su prudencia. Su sentido de la justicia.
Y su tremenda, humana, honestidad.

Como un río que corre hacia el océano.
Así él nos dejó.
Sin hacer ruido.


domingo, 30 de abril de 2017

Lorenzo.



Cansado el  caminar.
Su nombre sin edad...
Lorenzo.

Bandada de bondad.
Seguro al despertar...
Lorenzo.

Patriota sin igual.
Honesto y justo andar...
Lorenzo.

Te entregas al partir.
Caballo sin su crin...
Lorenzo.

Sueñas con cabalgar.
Campos de mies; lagar...
Lorenzo.

Amor e inmensidad.
Tus manos saben dar...
Lorenzo.

Tiemblas al verte allí.
Donde nada fingí...
Lorenzo.

Eres el sol radiante.
Que desfila en la noche...
Lorenzo.

Cupido me lanzó
La flecha con tu amor...
Lorenzo.

Y llegó el día



Y llegó el día.
Nunca lo esperamos.
Pensamos que seguía canturreando.
Y cortando milimétricamente papelitos.
Pero él estaba a otras cosas.
Tristes acontecimientos.
Quizá felices para él.
Quizá corría al encuentro de esos padres.
Y de esa hija.
Y de ese hermano que le antecesó.

Y llegó el día.
Soleado día de primavera.
Un jarrón de lilas adornando el salón.
Perfumándole.
Papá quería decirnos que se iba.
Que había llegado su hora.
Pero tembló al pensar en el hueco que dejaba.
Y entonces el silencio abarcó salas y dormitorios.
Y él murió feliz.
Feliz por tan hermosa despedida.
Tan sólo unas horas antes.
Riendo  como  un  chiquillo con sus bisnietos.
Sin edad...

Y llegó el día
17 de abril de 2017.
Rondando la noche te marchaste.
Feliz de haber compartido.
Tus horas con nosotros.
¡Tanto nos amabas!
Que no quisiste decirnos nada.

El sillón que ocupaba está vacío.



El sillón que ocupaba está vacío.
El babero que se colocaba  al comer ya no sirve.
Las canciones que cantaba ya no suenan.
Los besos que nos daba ya no vienen
a traernos un pedacito de su alma.
Pedacito  de cielo que ha volado.
Hacia espacios profundos como el mar.

Muchas canciones. Muchos versos.
Muchos poemas de amor revertidos.
Mucho calor. Muchos desvelos.
Mucho amor de padre esculpido.
En una gota de agua que es océano.
En un dulce suspiro lleno de aire.
En su dulce mirada cuando pide
a Dios que no nos pase nada.

Familiar y prudente. Honesto y justo.
Caballero de gracia y bello busto.
Maravilla de hombre. Enjuto el gesto.
Y una sonrisa tierna siempre  presto.

Domingo de primavera.




Domingo.
Las amapolas languidecen.
Los geranios se llenan de luz y de color.
El rosal se expande.
Es primavera.

Mi padre está aguardando una visita.
Nos espera sonriente.
Sabe que llegaremos a rezarle.
Y a dedicarle bellas palabras de amor.

Primavera.
Llueve sobre mi almohada.
No me resigno a no verle nunca.
Nunca jamás.

En mi retina guardo sus últimos momentos.
Serenos y sonrientes. Cantarines.
En mi pecho cobijo todos esos recuerdos.
Bellos recuerdos que me atañen.
Que hablan de su singladura por la vida.
La vida y su familia.
Irrenunciables y épicos.
Casi únicos.
Él nos amaba tanto...

Domingo.
Es primavera.
La pertinaz lluvia nos recuerda.
Que él aún vive entre nosotros.
Lágrimas de San Lorenzo adelantadas.
Sólo una estación.

Y yo le quiero; se lo digo siempre.
Se lo digo ahora. Se lo dije ayer.
Lo diré mañana. Y en todo momento.
Porque es la verdad que me atrae a él.

Papá. Guárdame un sitio en tu sepultura.
Quiero estar cerca, muy cerca de tí.
Quiero tu mirada y quiero tu aliento.
Y quiero el consejo que me das al  fin.

Primavera, padre. Muerte engalanada.
Cuarenta gomeles trotan a tu paso.
Hacia el camposanto que alberga tu ocaso.
Descansas lleno de paz y entre la nada.
Y tu alma limpia verterá, como siempre, su canto.


jueves, 27 de abril de 2017

Padre nuestro.



Padre nuestro que estás en los cielos.
Santifica a mi padre, alumno aventajado. Número 1 de su promoción.
Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino.
Como has venido al reino de papá y lo has impregnado con tu bendita misericordia.
Hágase tu voluntad. Aquí y allá.

Danos hoy nuestro pan de cada día. Dánosle hoy.
Alimenta a mi padre con tu infinita bondad.
Perdona nuestras ofensas como nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Y líbranos de todo mal. Amén.

Pero no fue un sueño.



Despejado lunes de Resurección.
Despejada luna más grande que el sol.
Nubes barridas por vientos alíseos.
Trote de ponnies en campos de mies.

Papá se levanta, feliz, de su siesta.
Son las siete en punto. Su mujer y él.
Juntos, como siempre, Beso en servilleta.
Reflejo del aura que viene de Aquél.

Papá que me pinta dulces acuarelas.
Que conservo intactas, como agua de mar.
Acuarelas lindas, de bellos colores.
Paleta manchada, de pastel y de alma.
Alma pura y digna, como mi papá.

Cantaré a los cielos lo que yo soñaba.
Quería que fuera feliz para siempre.
Más ya no hace falta que llegue septiembre.
Porque feliz fuiste a encontrar el alba.
.... Y ya no estabas.

Vivías en nosotros; en todos nosotros.
Trocitos de luna donde me asomé.
Tu recuerdo impregna lo que codo a codo.
Sentimos por tí. Todo eso soñé.

Pero no fue un sueño. Fue la despedida.
Que descalza viene un beso a posar.
Desnudo y gastado por tantos anhelos.
Y en conjugaciones con el verbo amar.

Testimonio vivo; ternura infinita.
Dulces despertares con música clásica.
Domingo. Pan frito. Quinta de Beethoven.
Tercer movimiento. La furtiva rosa...
Que implacable llama, queriendo adoptarla.

Y el Agur Jaunak, llorando en los ojos.
Y en las gargantas abrasando.
Tenemos un padre. Un padre hermoso.
Puntual acude a consolarnos.

Cómo decirte sin aspaviento...
Papa, te quiero.


Papá, te quiero.



Papá.
Mi dulce papá.
Aquél que me revisaba, puntuaba y mejoraba mis escritos.
Papá.
Que hubiera querido verme como escritora en la Feria del Llibro de Barcelona.
Un Sant Jordi cualquiera.
Podría haber sido el anterior o el siguiente...
Pero fue esta edición.
A menos de una semana de su fallecimiento.
Él estaba allí, conmigo.
Notaba su presencia.
Él me corregía, me tachaba y me añadía.
Y yo feliz porque él estaba allí conmigo.

Papá: te quiero, le dije.
Y él me sonreía con esos ojos limpios que nunca olvidaré.
Con esa sonrisa inmensa y sincera que siempre recordaré.
Papá, te quiero, le decía.
Y él asentía removiendo el gesto.

Papá, te quiero.
Y él pospuso las correcciones y me dio un abrazo profundo y tierno que no olvidaré

jueves, 20 de abril de 2017

Papá.



Papá.

Bella flor silvestre que hemos encontrado.
Hombre, sobre todo, fiel, inmaculado.
Honesto y fiable como agua de mayo.
Calidad suprema, bello ser, hermano.

Tu mirada posas en el ser humano.
Atajas errores ajenos y engaños.
Yo daría mi vida por tenerte al lado.
Sobre la colina; luna y estrellado.

Te vas de este mundo con una sonrisa.
Para todos nosotros. ¡Tanto te queremos!
Que he sentido anoche tu brisa, sin prisa.
Y a mil angelitos a tu lado, tiernos.

Te vas de este mundo con una sonrisa.
Peculiar y tierna, como todo tú.
Tu esposa del alma guardará el recuerdo...
Sabrá que estás cerca del niño Jesús.

Yo quisiera extenderme, llevarte con nosotros.
Corazón que latió hasta el fin con amor.
Tus bisnietos rondando en tu sentir, ignoro,
si dejaste en ellos todo tu corazón.

Imagino la lluvia de estrellas, que presurosas van.
A darte la bienvenida... noche de lunes. Papá

miércoles, 12 de abril de 2017

Jamás me confundiré.



Cabalgando por la vega.
Vega del Guadalquivir.
La chiquilla fue a la era.
Y allí es donde yo la ví.

Vi sus dos trenzas muy rubias.
Despeluchados cabellos.
Que al sol quieren imitar.
Cuando ensalza tus reflejos.

Niños de aquí y de allá.
Venid prestos a escucharme.
Que puede que no sea ná.
O puede que sea bastante.

Pastorcito de Belén.
Tú, que has visto cerca al niño.
¿Por qué ahora quieres matarle?
Tras el cerco y hacia el pino.

Jamás me confundiré.
Otra vez no, voto a Bríos.
Jamás me equivocaré.
He la lección aprendido.

Que no se pueden meter.
Individuos indeseables.
No te das cuenta, mujer;
te pueden dar con el sable.

Y mi canción se termina.
Mi voz ya no puede más.
Y mi canción se termina.
Suicidio. No puedo más.



martes, 11 de abril de 2017

Galopando la noche.



Corazón partido, tú que tienes.
De tu duelo, perfecto sentimiento.
Del llorar asfixiado entre la almohada.
Del torcido cabalgar de ese jinete.

Galopando la noche se ha fugado.
Globo amarillo que señoreas.
Galopando en su contra se han hallado.
Las flores de mi huerta...
...iluminadas.


Monigotes de barro.



Monigotes de barro que diseño indolente.
Caras, brazos y piernas se dibujan sin más.
El cuerpo enrojecido por camisa encarnada.
Y el árbol de un ahorcado que se atreve a avanzar.

No quiero más errores. No quiero más dolencias.
Me quiero suave y sana, con proyectos sin fin.
Quisiera entretenerme con mil y una potencias.
Y con un diccionario que consulto por tí.

Quisiera entretenerme, dibujando tu rostro.
Imagen limpia y blanca igual que un serafín.
Quiero buscar tu boca, abierta y sonrosada.
Estrechar tu cintura, manifestarme en tí.





Soy tu poesía.



Soy el suspiro de tu piel.
Que ya no puedes aprehender.
Soy tu poesía.

Soy el amante cordobés.
Que imaginabas en tu sien.
Soy tu poesía.

Soy ese fuego abrasador.
Que junto a mí encontrarás.
Soy tu poesía.

Soy un payaso que se vá.
Que junto a tí nunca estará.
Soy tu poesía.

Y los caudales de mi voz.
Se apagarán en rededor.
Soy tu poesía.

Y el alto valle emprenderá.
Canciones hechas de cristal.
Soy tu poesía.

Inevitablemente rota.



Inevitablemente rota, muñeca de porcelana.
Su rostro fraccionado a causa del estrépito.
Sus piernitas dolientes, rosas de mil caricias.
Sus manos sin un dedo, rotas en mil caminos.

Su sonrisa perfecta aún dibuja el vacío.
De unos pómulos bellos, rasgados por el viento.
La muchacha perfecta con sus tules y encajes.
Descansará dormida sin recordar su acento.

Lucha, mi dulce niña, no le pidas al día.
Que te añada los trozos de tu cara perdida.
Que ilumine tu boca; tus ojos encendidos.
Que el tiempo nuevamente aparece rendido.

Tu maraña es ahora la luz de tu mañana.
Tu rostro roto alegre, aún sin tu mirada.
Tus piernas paralíticas, en la silla de ruedas.
Ya no atienden amores. Amores de veredas.


lunes, 10 de abril de 2017

Racimos de nieve.



Racimos de nieve entierran mi cuerpo.
Fresco y sudoroso, allá, al amanecer.
Sedientos de vino verde de mi puerto.
Henchido de uvas por culpa de un querer.

Procesiones de pasos augustos.
Decidme, ¿cuándo llegará?
¿No será que a lo lejos le acompaña...
Un rústico zagal?

Racimos de vida que explotan al tañido.
De la loca campana del convento.
Suena a arrebato. Puede que el destino.
Le haya sellado la boca con un beso.

Inveteradas nieves alineantes.
Donde el suspiro no conoce razón.
Dulces sonidos aún veligerantes.
Todo a mi alrededor.

Capas de nieve que lo igualan todo.
De un blanco inmaculado. Carmesí.
Si se derrite formarán un lodo.
Que guardé para tí.

Muñecos con nariz de zanahoria.
Corbata y sonrisa peculiar.
Los niños tiran bolas. Sabe a gloria.
Este suave paseo al caminar.

Y deambulando he llegado hasta tus brazos.
Huérfanos de caricias.
Vida pasando que nos une en lazos.
Y en voces de otras vidas.

Recorreré el universo aletardo.
En busca de una flor.
No es una flor marchita. La he regado.
Con todo el corazón.

Calculadas las horas.



Calculadas las horas en el minutero.
Los segundos aún estaban por llegar.
Linda y confiada, bocanadas al viento.
Aún no sabía lo que había de pasar.

Aceleradas las agujas del reloj.
Bailando vienen en círculo convexo.
Aumentada la frecuencia de su amor.
Y un aspaviento viejo.

¿Por qué no encuentras a tu bien amado?
¿Por qué, -dime-, no te vas en busca de él?
Porque mis ansias y mi orgullo derrotado.
Se expanden cual vergel.

Calculadas las horas en el minutero.
Agria y febril bailando a son de vals.
Dime, mi amor, si es un amor sincero...
Dime por qué te vas.

domingo, 9 de abril de 2017

Arde la fuente.



Si alguna lágrima dejé caer en el rostro de cualquiera.
Por mí podría tener las perlas sobre mi diestra.
Que los amores furtivos vuelan como mariposas.
Y a los hombres henchidos les van recordando cosas.

Si a tu puerta fui a parar. Noche de resaca y furia.
Si la aldaba hice sonar a escondidas de la curia.
No alces el llanto a volar. Dios no lo quiera. Promesa.
No participes ya más. De la estación y la siega.

Renglones doblados.
Falsos fariseos.
Antiguos poblados.
Amores etéreos.

Dile a tu niño que baje.
A la vera de mi casa.
Y dile al sepulturero.
Que me llevo dos tinajas.

Arde la fuente.
Respira el pino.
Mojada está la fogata.
Brincan los niños.

Vete mi niña.
De este lugar.
Que la tarde está fría.
Y me voy a duchar.

Merche.



Merche sueña en voz alta.
Ahora me está pidiendo un bocadillo.
También me pide un tercio, más no entiendo...
...algo sobre mi oxígeno.

Merche se ha quedado a hacerme compañía.
Duerme en la cama libre que tengo en casa.
Ayer nos comimos dos helados...
...de chocolate negro.

Y pregunta si me he tomado las pirulas.
Como ella dice; son los medicamentos.
Merche está en todo. A mí me llama Lula.
Y a mí me gusta. Será por éso.

Merche vende de todo menos su alma.
Limpia y bonita como la de una ninfa.
De verano en edades. Treinta y nueve.
Y yo le saco veinte.

Merchita quiere que yo sea la madrina.
De su boda estupenda y colosal.
Guille no tiene madre y es por éso.
Que yo haré la funciones. Genial.

Merchita tiene un bolso muy muy lleno.
De cositas, a lo Mary Popins.
Tal vez sea ella también un poco bruja.
Que encandila al tomar recortada esa curva.

Y yo te quiero.
Mi niña hermosa.
Y yo te ofrezco.
Muy presurosa.
Que compartas a pachas conmigo.
Esta mañana.
De domingo del pi-piri-pingo.




Sumida en llantos.



Sumida en llantos antiguos, sempiternos.
De todo aquéllo que no logré expulsar.
Mi hermana Adita, mis cada vez más muertos.
Mis sesenta cumplidos. Mi llorar.
Mi sentir siempre exagerado.
Y mis nociones de un balbuceante inglés.
Mi hija maestra, por éso será que dicen.
Que en casa del herrero...

Consumida por tristezas profundas.
Como el mar abisal de mis monstruos queridos.
Inteligencia a partir de una ameba.
Célula informe de noches extraviada.

Pulsión constante. Terremotos volcánicos.
Que expulsan sabia magma en lenguas rojas.
Incandescentes. Semejantes a auroras.
Por su brillo de mil y una granada y de diez rosas.

Sumida en llantos antiguos. Sempiternos.
Yo te adoraba como flor de un día.
Cual mariposa alada que extermina el mañana.
Como lo efímero de tu mirada.

Y aún mas triste estoy por otros muertos.
Zombies vivientes que no responden.
Al dictado de la ira y el perdón.
Todo lo que no se ha hecho con corazón.
Madrugadas heladas, de bocas lleno.
Ansiosas telarañas que se expanden.
En mil túnicas leves, de ganchillo de araña.
Que nos cubre en melancólica retirada.
Para no dejarnos ir más desnudos.
De nuevo esta vez.

Anhelábamos algo.


Mutilada y herida su perfil paseaba.
Sobre los sonsonetes de una noche de amor.
Aturdida, inconsciente, sobre planchas informes.
Y viejos desterrados a viejos edificios.
Deshauciados, ocultos, bajo un bastión de hiel.
Masturbados, borrachos, ebrios de corazón.

Tocábamos un cielo infinito y profundo.
Rozábamos infiernos sin poder deambular.
Las cartas olvidadas contienen un dinero.
Y un verso limpio, bello, de riqueza digna de admiración.

Anhelábamos algo, más no pude decirlo.
No pude decir éso que aún pretendo.
Que pase a formar parte de la verdad.
Sólo la mía. De nadie más.
Respétalo.
Respétame.
Es mi verdad.
Se trata de éso.
No la arrugues ni la pisotees.
ES MI VERDAD. (Subrallado).

sábado, 8 de abril de 2017

Viceversa.


Palpitaba la noche al compás del soneto.
Salpicaba de agua la fuente de sus sueños.
Suplicabla implorante por conseguir un hombre.
Un hombre bueno.
Un buen hombre.
O viceversa.

Canturriaba el pájaro su canción postrera.
Su trino ambulante en mil y una ramas.
En mil y una ramas, juntos celebremos.
Música romana será mi canción.

Oh! Sole mío!!!!

Recordaremos.
Al son de una bandurria.
Recordaremos.
Aquella tierna historia que un día no sucedió.

Carmelo.



Confieso seriamente que estoy enamorada.
De un ingeniero aeronáutico y poeta.
Siento su aliento.
sobre mi sien.
Su mano roza mi cuerpo.
Con dulce fulgor.
Él no puede quedarse.
Hasta el albor,
                        que tiene dueña.
Esa es la suerte de tener un corazón,
                                                           palpitando cerca de tí.

Voy a cortar la estrofa.



Voy a cortar la estrofa porque quiero llamarte.
Carmelo; mi Carmelo. Preocúpate por mí.
Viene empujando el viento, pues siento en mí tu roce.
Suave, suave; empujando con su blanco juriel.

Voy a cortar la estrofa porque pienso yo amarte.
Una y mil veces sobre el jergón.
Una y mil veces pienso que debiera quererte.
Como quiere una madre a su fiel gallardón.
Con su canción.
Cantalapiedra.
Monigotes del baile seremos.
Si surge la ocasión.

Ernesto.



El ratón colorao se fue buscando.
Un queso muy, muy duro de roer.
El ratón colorao tiene un sistema.
Para no fenecer.

Come guindillas y reconstituyentes.
Vitaminas, hierro y Kéfir y helao...
De chocolate... Si no quieres respondo.
Pá el otro lao.

Requiebro.

Sepultura.



Juntos. En cena harto romántica.
Con el temblor rozado hasta la médula.
Viejo pirata que nada sin escrúpulos.
Por las mieses de caño y alameda.

¡Qué bonita la niña peruana!
Qué bonita y qué tan bien dispuesta.
Qué bonita y qué bella su figura.
Treinta y seis primaveras. Sepultura.

Puede.



Puede que en bravo son, sientas en vano.
El despertar de un fiero moribundo.
Puede que el ancho mar y el viejo mundo.
Supliquen en llevarse de la mano.
Oh, jilguero cantor.
O esperpento.
Oh, sombrío moral de un poema.
Alpujarra es la tierra donde ocurre.
El tribial ronrronear; las duras penas.

Puede...

Lanzaría a tus manojos.



Vendimiando va el ventero.
Camino de Puerta Holgura.
Atrás quedaron Duruelo,
Villarreal y Cornejo.

Levantan polvo al pisar.
Pisando fuerte y con garbo.
Levantan pena al penar.
Lágrima a la Macarena.

Estudianticos que váis.
De camino a Punta Umbría.
No despreciéis a la moza.
Que no ha cegado tu sombra.

Si por mí fuera, gañán;
Caco de carne sin ojos.
Si por mí fuera, puñal .
Lanzaría a tus manojos.

Manojes de dulce fruta.
De la vendimia logrados.
Verdes, rojos y amarillos.
Surgen del color del vino.

Por tu casa yo pasé.
Por tu casa yo he pasado.
Dile al niño que un día fue.
Que siempre estás a su lado.

Por tu casa yo pasé.
Por tu casa yo he pasado.
Dile al niño que un día fue.
Que siempre estoy a su lado.

jueves, 6 de abril de 2017

Una madre.


La cosa más bonita es una madre.
Que espera a su bebé.
Su sonrisa suave y rosa.
Resplandece ante el anuncio.
Virgen oronda y hermosa.
Como un capullo.


Catherine bella.
Tan dulce como un bizcocho.
Sin duda es ella.
La más certera hija de la prosa.
Barriente y firme como la espuma.
De la última ola de mar que se derrama en mi alma.
Del último suspiro.
Del último hálito.



Vulnerable son.



Caridad eterna. Ese amor profundo.
Que siento hacia el otro. Lejos de mi mundo.
No siento el sereno. Leo entre palabras.
Literata al son de un papel mojado.

Tiernos, elegantes, niños con chistera.
Tenebrosa tierra, oscura y maciza.
Misteriosa fuente de los tres engaños.
Valles de sonrisas. Étereos pasados.

Vulnerable son en palabra escrito.
Prendida una flor y una revistilla.
Que de mes en mes dá repaso al tiempo.
De los terremotos, tifones y vientos.

Vulnerable son que con mil palabras.
Retorna a tu lado, extraño vidente.
Cuanto más oscuro, más intempestivo.
Da luz al farol. Que se vea sonriente.
Enseñando el diente. Color candente.

Barrientes tifones.



Barrientes tifones de nieblas poblado.
Tiernos camarones que la mar ha dado.
Suspiros del aire que el viento rebasa.
Machacones huesos sobre la atalaya.

Marrones conventos de huerto preñado.
Verdes limonares rebosantes de hoja.
Corazones lilas de bosques helados.
Suntuoso perfil de mi bien amado.

Besos por doquier. Besos en la boca.
Encendida boca que en la noche triste.
Ronda las ventanas. Escala los muros.
Trepa por tu tripa. Demasiado oscuro.

Barrientes tifones de nieblas poblado.
No te marches nunca. No me dés de lado.

Castiza soy.



Castiza soy.
Por castiza me tengo,
castiza soy.
Un camión de verbena.
Y una ilusión.
De saber que al fin eres.
El Vencedor.

Castiza soy.
Lauburu también algo.
¡Viva el porrón!
Invento de los vascos de promoción.
A resguardo de tigres y de otras garras...
Desesperadas.




Anoche.



Anoche celebré la fiesta de su cumpleaños.
Eran más de las doce.
Ya se podía beber...
... una copita de hierbabuena.
Yo sí me la tomé, a la par que cantaba por Vargas.
El Por tu Amor.

Se la bordé.
La Chavela es mi alumna de canto.
En esa canción.
Pónlo y verás.
Al natural.


Llovía.



Llovía. Se hacía tarde.
Salía el sol entre las algodonosas nubes.
Nubes amarillas, regadas de oro.
Sol tímido y deforme. Limando sus huesos.
Lijando su alma. Velando su sueño.
Atardecer en la playa de aguas violetas: exterminio...
Moriremos ahogados en tu cielo presente.
En tus mares borrachos. En tu arena rojiza.
Nos iremos al éter de los no pronunciados.
Detrás de las estrellas. En basto tubo angosto.
De chimeneas calizas de ladrillo elevadas.
Hacia un infinito que nos está vedado.

Cae la noche.
No quiero soñar.
No quiero dormir.
No quiero soñar.
Me conformo con este presente anodino.
Me conformo con esta lluvia persistente.
Todo está oscuro.
Y en el suelo las gotas te dibujan...
Cuando te vas.

miércoles, 5 de abril de 2017

Como siete las notas.



Cabalgando deprisa.
 en mil caballos verdes.
Una saeta buscas.
Junto al templete.

Un corazón rebelde.
Rebaja el sol.
Pataditas las manos.
La sinrazón.

Siete brechas te ha hecho.
siete ha cumplido.
Cómo siete colores
Enardecido.

 Como siete las notas.
Del pentagrama.
 una a una se posan.
Junto a tus ramas.

Junto a tu rama niña.
Junto a tu rama.
Como siete las notas.
Del pentagrama.

En un bus verde.


En un bus verde iremos
 A ver tu casa.
Primavera escondida.
Tras la ventana.

Dile a tu madre niña.
Qué te has marchado.
 que las fuentes no corren.
Y estás turbado.

Mañana por la tarde.
Corrígeme.
Vendrá tu novio a verte.
Yo digo amén.

Por el sendero de la desesperanza.


Por el sendero de la desesperanza.
Vaga mi alma.
Mi alma en otros lares encontrada.
Ahora con canas.

Vieja amiga nocturna y trasnochada.
Como la aurora.
Si termina la fiesta, ella amanece.
Con su bata de cola.

Ilusiones de un día desdichado.
De otras mañanas.
Primaveras que al mundo dislocado.
canta una nana.

Gengibre rojo en mis pedazos arañado.
Frente a su tumba.
Pálidos pétalos cuyo aroma destilan.
...Viejas canciones.

Otoños de metas, ocres cual sus encantos.
De arriba a abajo... Yo con mi canto.

Canto febril de rosas y de púrpuras.
Ave Marías.
Schubert se fue afligido por texturas.
Marrón y lilas.

Sobre la mesa...


Sobre la mesa, un paquete de Rothmans.
Sobre su tronco, la cartera cruzada.
En la mano derecha mil pulseras libres.
En las entrañas, una pena sin fin.

A corazón abierto.



Mírame, así tranquila; pensativa.
Laura con 19 era un primor.
Falleció una noche; una noche estrellada.
Hoy cumple 35, ¿quién lo iba a decir?
A corazón abierto he vomitado el desayuno.

Felicidades Laura.


Hoy es su cumpleaños.
Cumple 35. Iba a poner 19.
La he escrito.
Al Whassap de Ricardo, su chico.
Ella me tiene bloqueada:
"Felicidades Laura"

martes, 4 de abril de 2017

Veredas en verde delineadas.


La tarde se afanaba inútilmente.
En encontrar las agujas del reloj.
Y el reloj soñaba que escapaba.
De las garras de ese gran Señor.

El Tiempo impenitente ya avanzaba.
Por los raíles de la locomotora.
Andenes que salían a su encuentro.
Estaciones mil veces renombradas.

Surgía un paisaje de valles y montañas.
De veredas en verde delineadas.
De soles amarillos y de nubes rosadas.
De terciopelos rotos; de granadas.

De campos de tul; macilentos trigales.
Que se peinan las ondas del cabello.
Cabello alborotado por la brisa.
Que sopla a ras de tierra, allá en los lares.

Perdida copla, que se va cantando.
Su amor apasionado y su quimera.
Noche estrellada que sueña con el alba.
Alba sin tez, en busca de una estrella.

Canción de plata y oro entremezclado.
Canción de rojo sangre concebida.
Cantada en el remanso de una ola.
Con el bies tornado de amarillo.

Un día más y aquí me encuentras sola.
Más no como antes. Ahora es diferente.
Sola cuando compongo alguna oda.
A ese Tiempo que pasa impenitente.

lunes, 3 de abril de 2017

La mañana.


Condicionándolo todo.
A la esencia de la obra.
Por mí pueden pasar ríos.
O encendidas amapolas.

Por mí pueden pasar olas.
De brillante espumillón.
Cuando rompen en la playa.
Las aguas de mi Señor.

La bahía está durmiendo.
El sol apenas salió.
Las olas y el pensamiento.
Se aúnan en mi canción.

Puerto Alegre, viejo puerto.
Donde el sol señoreó.
Enseñando las puntillas.
De la Musa de mi Amor.

Amor tremendo y oculto.
Amores que van pasando.
Amores con desengaño.
Los amores de mi hermano.

Trepa deprisa, ángel mío.
Trepa hasta la madrugá.
Sube hasta el cielo azulado.
Que yo te voy a rescatar.

Y apenas a algunos metros.
De mi coronilla estás.
Es apenas un kilómetro.
De ansias de Felicidad.

Ya está la mañana lista.
Para cualquier devenir.
Ya está lista mi negrita.
Con su vestido rubí.

Allá por el horizonte.
Viene un puma a acechar.
Acecha que acechas donde.
Se inclina la madrugá.



Vaivén moreno y callado.


Vaivén moreno y callado.
En busca de una canción.
Luna se mira al espejo.
Es toda la solución.

Amaneceres marinos.
Atardecer en la estepa.
Con sus jirafas y cebras.
Y con sus gnús a la espera.

Un árbol se va quedando.
Mudo ante la solanera.
Allá en Zimbabue, mi tierra.
Y la Tierra del Planeta.

Hondos valles floreados.
Necesitan tu promesa.
De saber que un día tu vuelvas.
A fotografiar a la negra.

La negra con trajes vivos.
Y guirnaldas en el cuello.
La negra, con mil motivos.
Para enderezar cadera.

Y las aves de la estepa.
Cantan canciones a dúo.
Y las ramas de los árboles.
Se extienden cual bicicletas...
Que a poco rozando van.
A celebrar una fiesta.

domingo, 2 de abril de 2017

Lienzo blanco que relumbras.


Lienzo blanco que relumbras.
En profano sentimiento.
Teclas viejas que pretenden.
Dibujar una sonrisa...

Una sonrisa que hiere.
A las mentes perturbadas.
Sonrisa blanca que muere.
En la alacena de mis entrañas.

Lienzo blanco que relumbras.
Y profano con mis dedos.
Muecas negras que desprenden.
Álito aliento de mis quereres.

Húmedos ojos de mi morena.
Cansados de mirar la noche eterna.
Cansados de soñar con mil canciones.
... Cantadas en inglés.






Antonio Bernal.


Palabras anónimas que se lleva el viento.
Citas pronunciadas con dulzura y énfasis.
Proverbios latinos, hispanos y árabes.
Rutas ya melladas por el caminar.

Tesoros ocultos en una cajita.
La blanca mañana me hace suspirar.
No tengo tabaco; me voy a Roberto.
Que me fía el precio y tres días más.

Gorriones y mirlos cantan a las luces.
Se van extendiendo por el limonar.
Claros y sus sombras se atisban apenas.
El sol ya se adueña del día por llegar.

Lucita, ¿no encuentras las llaves de casa?
Mira que yo tengo en mi monedero.
Pendientes de plata; tabaco, mecheros,
pastillas, condones, papel para el culo,
pendraivs, cuadernito; algún que otro boli...
Y una carterita con mi identidad.

Gorriones y mirlos cantan la mañana.
Frenéticos sones a la madrugá.
Los coches se acercan con las luces dadas.
Dentro de muy poco las van a quitar.

Y yo que no entiendo de sangres y heridas.
Me ha tocao el oficio de la redacción.
Si no es con las tripas no puedo escribirlo.
La herida se abre en justa petición.

Y vamos tan dentro que ya ni te veo.
No quiero tus fotos; todo está de más.
Yo quiero tu aliento, tan fresco y tan noble.
Y ese reir tan tuyo, cuando te cuento...
... mis nimiedades.


Sólo tú.


Superlativo el relámpago me acosaba con su canto.
Nada era perfecto. Nadie ponía los posavasos.
El llanto de un niño rompía el silencio.
Y entonces tú; sólo tú...
Me miraste.

sábado, 1 de abril de 2017

A que me dejen en Paz.


Portal angosto.
Lóbrego túnel.
Andén preñado de ensoñaciones.
Mi cuadro envuelto en papel de estraza.
Dentro, la Alhambra frente al Balcón.

Estoy harto acostumbrada a que me cedan asiento.
A que miren a otra parte cuando hablo.
A que me dejen en paz.
A que miren a lo alto cuando hablo...
A que me dejen en Paz.