Bienvenido al Blog de Carmen Urbieta




Soy Licenciada en Ciencias de la Información. Me gusta la poesía y la narrativa poética. He publicado artículos en revistas y periódicos desde 1989, he escrito 4 novelas, algún que otro cuento, ensayos y relatos cortos. Actualmente estoy trabajando sobre mi 5ª novela. Asimismo colaboro con Radio AFAEMO, en Madrid y con Emisoras ASEMFA en Andalucía. Publico también artículos para la Revista mensual Espacio Humano.

Por último añadir que soy miembro de ODEM (Organización para los Derechos de los Enfermos Mentales), colectivo éste que despierta en mí un alto grado de sensibilización.

Quisiera desde estas páginas pedir vuestro apoyo, colaboración, comentarios y la mayor difusión posible, a fin de mejorar muchos aspectos. Todo ello lo iréis viendo en mis escritos.

jueves, 21 de mayo de 2020

MAMÁ.



Campos de tulipanes y amapolas.
Cantos de sirena.
Mamá en el centro, regando a solas.
Es la primera.

Primera en descorrer mantas y colchas.
Y echarse al suelo.
Primera en advertir que las alondras.
Alzan su vuelo.

Mamá tiene un cantar ensimismado.
Canción del norte.
Zorziko en que te hayas desatado.
Veinte reproches.

Y riega que te riega, el horizonte.
Se vuelve azul.
Y riega que te riega, vas por donde.
Llegaste tú.

Canta el mirlo, el día amanece.
Albas de mayo.
Que te quiero querer, pues lo mereces.
Tormenta y rayo.

Mamá, ven a buscarme, que me pierdo.
Por tus parajes.
Vendré con mi guitarra, que ya siento.
Lindos paisajes.

Y volveré a quererte en la mañana.
Y volveré a decirte que te amo.
Y volveré a cantar de madrugada.
Y volveré a buscarte, pues te extraño.

miércoles, 20 de mayo de 2020

VOLVERÁN LOS VERANOS.



Dardos envenenados, dardos rojos.
Se clavan en la diana circular.
Para jugar, debes tener los ojos.
Prestos a concretar.

Visión marina, tiburón, delfín.
La mar hermosa, azul y peligrosa.
Sirenas cantarán su canto al fin.
Mientras el baño surge en la Malvarrosa.

Volverán los veranos y sus duchas.
Volverán  ya las risas y los juegos.
Vuelve el calor, voy a ser el primero.
En llevar la maleta hasta tu choza.

Al alba cantarán los ruiseñores.
Y al caer la tarde, los estorninos.
Ven hacia acá, que vienen los señores.
A pasar el verano con los niños.

CANTAR DEL RIACHUELO.



Caminábamos con pasos decididos.
Cansados ya de cuestas y vertientes.
Andábamos, tratando de pasar inadvertidos.
Hacia el nogal, en que se suaviza la pendiente.

Completábamos la marcha inusitada.
Descendíamos por rampas pronunciadas.
Cantos de aves, alba, amor en ciernes.
Cantar del riachuelo en la vertiente.

Y yo, enamorado de la vida.
Vengo hasta tí, mujer acalorada.
Traigo un presente, que mi alma pida.
Pida por tí, valiente consumada.

Nines, yo soy tu fiel compañero.
Que alocado viene a verte.
Nines, yo voy a traerte, mañanero.
La ilusión de mi vida al conocerte.


PRIMAVERA.



Buenos días, dijo la pastora.
Que sean muy buenos.
Buenos días, contestó la señora.
Desde su huerto.

Van a pasar las bellas golondrinas.
Vuelo rasante.
Volverán a tu hogar, arrepentidas.
Vuelos de antes.

Y planearán calondras agitadas.
Redondos círculos.
Darán fin al cielo, emborrachadas.
Tranquilos vínculos.

Jilgueros, ruiseñores y estorninos.
Van a tu vera.
Azul celeste, que entra en tus dominios.
La primavera.

MIS REDES.


Orgullosa de tí, mi dulce niña.
Contenta de que hayamos descansado.
De vendimiar, parece que la viña.
Ha otorgado la paz; campo labrado.

Ya llevamos las uvas venturosas.
Hasta el barril en que será estrujado.
Vendimia en los barricas, que dichosas.
Fermentarán el vino condensado.

Orgullosa de tí, mi dulce niña.
Hijas maravillosas.
Cada una de vosotras necesita.
Sentir de mí mis cosas.

Se acabó el tiempo en que nos peleábamos.
Por cosas nimias.
Llegó la primavera a nuestras vidas.
Tan dulce; vamos.

Vamos a pelear por nuestra unión.
Tan densa y fuerte.
Vamos a festejarlo con canción.
De amor y muerte.

Porque ahora sí; aunque venga la parca.
No desatará el lazo.
Del destino, que en cielo y tierra abarca.
Un pobre corazón, deshilachado.

Pero remendaré con hilos de colores.
Todos los huecos.
Como las redes zurcidas, pescadores.
Cosen los viejos.

Y mis redes saldrán  a pescar.
Una y mil veces.
Porque te quiero y voy a entonar.
Cantos y peces.

Canción nostálgica que cantas desde el barco.
Bailes y cantos.
Zorzikos y muñeiras distraerán tu paso.
El mundo es ancho.

Sevillanas, sardanas, jotas de mi lugar.
Dulces sonidos.
En toda España se festeja el caminar.
Con los amigos.








YA NO PUEDEN CLAVARSE LAS ESPINAS.



Ramo de rosas blancas, sin espinas.
Ya no pueden clavarse; ya ha pasado.
El tiempo oscuro en que se hundían.
Hasta el fondo de mi corazón ajado.

Ella ha venido con la mejor de sus sonrisas.
Me traía un ramo blanco, inmaculado.
Con mucho amor me ha ofrecido las risas.
Brisas de aire gentil, de mayo, serenado.

Ya no pueden clavarse las espinas.
Porque una a una, las dos hemos quitado.
Del tallo verde, las más atrevidas.
Ahora sólo queda amor emborrachado.

Esencias y perfumes; blancas rosas.
Adornan la estancia  en que me encuentro.
Dulce mañana, tibia y amorosa.
Dulce mañana para hurgar por dentro.

Y sentir que te quiero más que a nadie.
En plurales voces de mi pensamiento.
Y pensar que el amor entra a raudales.
Y sentir que eres todo lo que siento.

martes, 19 de mayo de 2020

CARICIAS.



Voy a caer desde el firmamento.
No sé volar.
Voy a caer, aunque sólo un momento.
Hasta tu hogar.

Caricias que asemejan terciopelos.
Y satinados.
Baile nupcial, correrán siete velos.
Muy delicados.

Y volará la alondra hasta tu techo.
De tejas verdes.
Recorrerá tu cielo con un verso.
De hojas perennes.

LOCURA.



Locura en la que entrabas esperpéntico.
Como El Quijote y su fiel Sancho.
El corazón en un jardín mesiánico.
Late de amor, por lo largo y ancho.

A lo largo de tí fui a traer, prosaico.
Jazmín y pétalos.
Lo ancho constituye el mosaico.
De la flor y sus sépalos.

Locura al fin, con sus rimas chirriantes.
Locura tierna.
Baja del pedestal; imagen acuciante.
De cosas bellas.

El cantar de la Mancha y sus ancestros.
Canción preciosa.
No morirán; voy a correr al centro.
De linda prosa.

Dulcinea es su nombre, del Toboso.
La imaginaba.
El amor a uno vuelve más grandioso.
Serpenteaba.

Torcía el esqueleto jubiloso.
Con Rocinante.
Cabalgadura tenue; veleidoso.
Su fiel amante.

Los Molinos de viento se acercaban.
Por los sembrados.
Sancho y Quijote, al punto atesoraban.
Premios comprados.

En barrica de vino lo enterraron.
Con gran tesón.
Al caballero andante festejaron.
De corazón.

RAMA DE NIDO.



Azul. Cielo azul.
Azul. Azul mar.
Y aquí sólo tú.
Prisionera de mi alma. Ya.

Vuelve a buscar en su pico la alondra.
Rama de nido.
Calandrias elegantes que planeáis ahora.
Sobre mi nicho.

Verdes montañas. Verde olivo. Verde.
Verde esperanza.
Verde colina. Verde suelo. Verde.
Verde templanza.

Marchito el corazón con sus quereres.
Ramo de rosas.
Esperpéntico actor, que con mujeres.
Teje la prosa.

Y le van a seguir por las terradas.
Huerto silvestre.
Y le van a seguir, pues enterradas.
Guardan simiente.

MARCOS PERAZA.



Marcos Peraza nació.
En Canarias; buena tierra.
Y por sus playas buscó.
La alegría de la huerta.

Santa Cruz de Tenerife.
Paraje de Los Cristianos.
La Alhambra, el Generalife.
Se van dando de la mano.

Hibiscus y primavera.
Cante jondo e ilusión.
Acércate aquí a mi vera.
Yo te doy mi corazón.

Marcos Peraza ya ha muerto.
Pero vivo está en mi alma.
Contigo flores del huerto.
Y canción en la mañana.

Risotadas estruendosas.
Olor a jazmín y a hierba.
Mariposas deseosas.
De volar hacia tu pierna.

Islas Canarias, por fin.
La Virgen de Candelaria.
No sé qué tienen que en mí.
Busca sombra la araucaria.

Icod de los Vinos es.
Con su drago milenario.
El que me ha hecho entender.
Tu corazón estepario.

VOY TEJIENDO.



Bajo el albornoz la piel.
Y bajo la piel el alma.
Iré a buscar al doncel.
Que hace que pierda la calma.

Muñequita presurosa.
Que a mi portal has venido.
No sufras, que el alma rosa.
En tu jardín ha crecido.

Corazones de algodón.
Jazmines de mil olores.
Id a buscar, con su son.
Los trescientos mil colores.

En paleta de pintor.
Voy tejiendo un nuevo cuadro.
Te ruego a tí, mi Señor.
Que me otorgues un harapo.

Con que recubrir mi piel.
Dorada por los diez soles.
Que yo te seré muy fiel.
Y franca seré en amores.

Otros quisieran tener.
Un trapo con que cubrirse.
Es mayo; mediaos de mes.
El calor llega y embiste.

TRES CUÑADOS.



Bordados en paño de panamá.
Blancos, rosas, azules y morados.
El bastidor desafía a la aurora.
Verdes los prados.

Cosiendo está Almudena sus costuras.
Con finos hilos.
Amapolas de campo que, hermosuras.
Cantan sin tino.

Marisa va componiendo los versos.
Y las historias.
En su mente, un doncel dará dos besos.
A la amapola.

Y Pope que se entrega presuroso.
Hacia la cima.
El pico aquel donde asciende, curioso.
Con su vecina.

Tres cuñados me tienen exaltados.
Mis pensamientos.
Tres cuñados, un premio avalanzado.
De sentimientos.



lunes, 18 de mayo de 2020

SEVILLA SINGULAR.



Decibelios de música, anagrama.
Tocadiscos de vinilo impertinente.
Bailan las notas sobre el pentagrama.
Tacón gitano y castañuela, simplemente.

Fandangos en cuatro pasos constreñidos.
Sevillanas suaves, que al oír, mañana.
Despachan taconeos y volantes, revividos.
En elíptica espiral urbana.

Cuánto trabajo impone al costalero.
Llevar al Cristo de la Buena Muerte.
Con fajín y bodoque, costurero.
Llegarás a la iglesia, ¡mucha suerte!

Triana despierta al son de la Macarena.
La Giralda nos toca su campana.
El Callejón del Aire, con olor a azucena.
Y un bouquet de jazmín en la mañana.

Sevilla singular, Guadalquivir.
El río grande que pasa por mi tierra.
En mayo comenzarán a revivir.
Geranios, gitanillas, en muros de piedra .




SÍSTOLE Y DIÁSTOLE.



Gracias.
Agradezco al día este momento.
En que he podido verte.
Y alcanzar tu movimiento.

Sencillo y suave, acompasado.
Etéreo y celestial, enamorado.
Sístole en corazón precipitado.
Diástole de razones inundado.

Tu corazón me impulsa a olvidar.
Y la razón me fuerza a razonar.
Tremenda bulla, inhóspita, decidiré.
El margen en que yo pueda volverte a ver.

Capellanes se acercan a dar tierra.
Pájaro en rama.
Las cenizas debajo de la piedra.
Del Alto Guadarrama.

Y es allí donde yo quiero encontrarte.
Cuando me aleje.
Es allí donde yo quiero estrecharte.
Mi rueca teje.

Te llenaré de besos tu carita.
Marrón y beige.
Te llenaré de amor, hermana Adita.
Canción que véis.

Clarea la mañana pinturera.
El sol avanza.
Viene la brisa a rozarte la primera.
Con tanta chanza.



domingo, 17 de mayo de 2020

POR SUGERIR LA IDEA.



Por sugerir la idea me has forzado.
A acompañarte.
Vientos de piedra y hielo me han dejado.
Cual botarate.

Cantos ajenos de tierras inhóspitas.
No acostumbrados.
Cantos que vienen desde otras órbitas.
Un mundo raro.

Petunias, pensamientos y claveles.
Alfombran tu paso.
Gitanillas, rosales, buganvillas.
Reposan en vaso.

Voy a plantar las flores de verano.
En seis macetas.
Coloridas, translúcidas, hermano.
Ven a por ellas.

Ven hasta aquí, que te estoy esperando.
Tras esta esquina.
Ven hacia mí, que te estoy aguardando.
Escarlatina.

Sube hacia el cielo, globo azul, escala.
Los siete pisos.
Sube hacia el cielo, emoción que embarga.
Tiempos remisos.

RECORRÍAS LA ACERA.



Recorrías la acera con tu tobillo roto.
No llegabas a la Iglesia.
Misa de doce, D. Julián el párroco.
Te hacía un guiño al entrar.

Misa de doce, lo dejabas todo.
En los domingos.
Vas a rezar porque no quieres lodos.
Ni tampoco respingos.

Pides por mí y pides dulcemente.
Por familia y amigos.
Entonas cánticos que emites sutilmente.
Para evitar castigos.

Cielo divino, te has aproximado.
Hasta llevarla.
Pura y dócil, mirar ensimismado.
Su dulce charla.

Quiero que vuelvas, hermana presurosa.
No tengas miedo.
Ven hacia mí, te llevaré gozosa.
Hasta tu cielo.

Cuando canta la rana en esa charca.
Mi corazón te espera.
Y sonríe al soñar que una barca.
Te traerá la primera.



SU NOMBRE ES ADA.



Pido permiso al cielo.
Para quererte.
Y al infierno le pido.
Que quiero verte.

Cuántas noches calladas.
Sin tu presencia.
Las brumas trasnochadas.
Marcan su ausencia.

Quiero subir al cielo.
Con mi escalera.
Cuatro peldaños, veo.
Que estás afuera.

Angelito que al lecho.
Vigilas presto.
Ve a buscar a mi niña.
Le mando un beso.

Un beso de rocíos.
Y de escarchas.
Bendecido amor mío.
Ya no te apartas.

Que estás conmigo siempre.
Sobre mi lecho.
Que al quererte te guardo.
Bajo mi techo.

Lucecita que alumbras.
Las madrugadas.
Y rompe las penumbras.
Su nombre es Ada.

SU NOMBRE.



Bulerías gloriosas, en esta feria.
Canciones, son hermosas, vienes a verlas.
Ven a ver cómo bailo con alegría.
Del portal de mi hermano, bullicio y vida.

No des la espalda nunca.
A Andalucía.
Comarca que ya busca.
La luz del día.

Y alegremente llegan.
Con bulla bailan.
Tacones, castañuelas.
Hoy nos embargan.

Sevillanas que al paso.
Hoy nos visitan.
Y con su baile, escaso.
Su ritmo incitan.

Ve a buscar a mi niña.
A la caseta.
Caseta de la feria.
Su nombre: Urbieta.

PABLO NEVADO.



Cantando va el labriego.
Por los sembrados.
Cantando va mi niño.
Danza y sobrado.

A extender una capa.
De finas hierbas.
Y esperar la mañana.
Desde su puerta.

Madrugaré temprano.
Para ir a verte.
Estrecharé tu mano.
Valle del Jerte.

Extremeños altivos.
De fina estampa.
Me sobran los motivos.
Esta mañana.

Iré a ver a Pablito.
Pablo Nevado.
Desandaré el camino.
De mi sembrado.

Luna en el cielo.
Que a Pablo yo espero.
De terciopelo.

VOY BUSCANDO LA NIEVE.



Si yo supiera llegar hasta tu corazón.
Lo intentaría.
Si yo supiera componer mi canción.
Ave María.

Celeste desdibujas mis entrañas.
Con odas miles.
Celeste reverdecen de añoranzas.
Tus tres perfiles.

Perfiles que acumulan lo que eres.
Hoy todavía.
Perfumes que destilan de quereres.
Algarabías.

Voy buscando la nieve inmaculada.
Y no la hallo.
Voy buscando a mi niña pertrechada.
De fiel lacayo.

Estará dando al viento sus amores.
Tan generosa.
Estará dando al viento sus perfumes.
Olor de rosa.

Claveles y jazmines que en la tarde.
Agazapados.
Prestan cadencias al horno que arde.
Por los techados.

Cortijo viejo de flores buganvillas.
Llenan paredes.
Flores de invierno prestan maravillas.
A sus quereres.

HILANDO ODAS.



Al alba pretendí nuevas pasiones.
Y nuevos versos.
Al alba compuse nuevas canciones.
Y nuevos besos.

Atraje hasta mí grandes eventos.
De lunas llenos.
Y dispuse en mi alma movimientos.
Plenos de anhelos.

Festejé la mañana que aquel día.
Se presentaba.
Ví un gorrión en mi mesa, algarabía.
De frutas sanas.

Y recordé los besos que te he dado.
Bajo la mesa.
Y alcancé a estrechar al bien amado.
Fiebre dispersa.

Compondré mil canciones exquisitas.
Y bien llevadas.
Y visualizaré al fin las mil visitas.
Sobre mi almohada.

Tenderé bajo el cielo mis dos sábanas.
Junto a mis ropas.
El sol ardiente blanqueará el mañana.
Con sus aromas.

Reconstruiré los besos que no diste.
Bajo la luna.
Desandaré caminos que dijiste.
Todos a una.

Columpiaré mi alma aventurera.
Con finas sogas.
Y temblará mi canción mañanera.
Hilando odas.

Ven al lugar acorde y estudiado.
De mi añoranza.
Ven al lugar; no digas que te ha dado.
Fiebre de danza.

Danza febril que bailas pinturera.
Sones difusos.
Danza febril, en que eres la primera.
En recorrer el mundo.


sábado, 16 de mayo de 2020

CANCIÓN PROTESTA.




Decibelios de notas discordantes.
Canción protesta.
Vieja música; letras importantes.
Entrando en testa.

Mira niña los cuadros que te pinto.
Ponles un título.
Mira niña los cuadros, porque he visto.
Que tienen vínculo.

Vínculo alegre que en la luz de la mañana.
Llama a tu puerta.
Vínculo alegre que traerá tu hermana.
Con flores de la huerta.






TEÑIRÁS DE VIOLETA.



Teñirás de violeta tus ropajes.
Ablandarás pucheros.
Resurgirán de morado tus trajes.
Siempre desde un te quiero.

Ya sale el barco por la bahía.
Ya los motores están en marcha.
Ya recogen la pesca pretendida.
Ya llenamos la barca.

El oleaje está suave y tranquilo.
Oleaje de mayo.
Sale la luna, el clima bienvenido.
Luna que traigo.

Vuelve la luz a entrar por tu ventana.
Luz primigenia.
Vuelve la luz a entrar una mañana.
De luna llena.

Te quiero a tí, mi alma aventurera.
Mi fiel amiga.
Te quiero a tí, soledad que no espera.
Las ansias mías.

Desandaré caminos y senderos.
De verde rama.
Recorreré tu silueta, embustero.
Quizá mañana.

viernes, 15 de mayo de 2020

MAMÁ.



Mi madre siempre está al otro lado.
Inquieta y preocupada.
Yo le insisto en que no tengo nada.
Más que un amor incipiente y alado.

Mamá responde con voz enardecida.
Móvil en mano.
Yo le insisto en que no se dé por vencida.
Que hable a mi hermano.

Y que traiga recuerdos primigenios.
Y que guarde sonrisas de otros tiempos.
Y que se suba al carrusel de la vida.
Y experimente una salida.

Una salida que, airosa, le entretenga.
Rosas y flores.
Un amor que con ganchillo teja.
Los sus amores.

Ven a bailar el vals de mariposas.
Y de luciérnagas.
Ven a bailar, a tí, la fiel esposa.
La abuela tierna.




MÁLAGA LA MORENA.



Lámparas naúticas tiene en su casa.
Bronce y verde, tulipa, el mar anima.
A pasear por el puente hasta la ensenada.
El espigón se asoma por la marina.
Málaga la morena, de piel muy fina.

Marisa prepara churros por San Isidro.
Javi aguarda expectante, su fiel marido.
Y los dos muy juntitos van a estrenar.
Un día lleno de soles, al olivar.

Vencido invierno.
Que ya la primavera toca a tu puerta.
Y la niña se mece, ventana abierta.

Tocando el cuerno.
Que da las campanadas, las ocho en punto.
Y mi hermano nos quiere uno por uno.

Málaga la morena, de piel muy fina.
Verdiales y boleros en las encinas.

Llévame al cielo
Málaga salerosa, contigo sueño.

RISTRA PIMIENTOS.



Txema por Hontanares.
Ya va llegando.
Hierbabuena, en los bares.
Le van buscando.

Yo voy por los sembrados.
Y por las casas.
Me levanto temprano.
Por si tú pasas.

Iré contigo.
A comerme un cordero.
Por el camino.

Ven a mi vera.
Que en el campo ya huele.
A primavera.

Ven aquí siempre.
Que en mi casa te espero.
Con la simiente.

Ristra pimientos.
Almudena se esmera.
En dejarlos tiernos.

Balcón abierto.
Que ventilo la estancia.
Luego la cierro.

Txema, te quiero.
Ve a buscar a tus nietos.
Es lo primero.

Álvaro y Alejandra.
Y ahora Andrea.
Tres nietos con quien andas.
Por esas tierras.

Segovia enamorada.
De mi hermano.
Segovia inusitada.
Tiende su mano.

DÍA DE SAN ISIDRO.



Viernes por la mañana.
Día de San Isidro.
Mi mente, por mi hermana.
A Dios le pido.

Recuerdos a mi suegro.
Que hoy cumple años.
Que se nos fue el primero.
¡Cuántos engaños!

Correré las cortinas.
P'a que no miren.
Prenderé las bombillas.
El mundo sigue.

Apagaré las luces.
En pos de sombras.
Y me daré de bruces.
Sobre las ondas.

Y subiré los riscos.
Una por una.
Siete Picos, olivos.
Mil aceitunas.

Cantaré a la mañana.
Con dulce voz.
Quizá llegue mi hermana.
Alrededor.

Alrededor del cielo.
Yo la he encontrado.
Tocando con el chelo.
Enamorado.

Y el cielo se transforma.
En auditorio.
Canta, hermana, da forma.
Al purgatorio.

Pero ella está en el cielo.
Con su laúd.
Canta, niño, el primero.
Y después tú.

















jueves, 14 de mayo de 2020

PAJARILLOS.



Pajarillo que entonas bellos sonidos.
Ve a cantar a mi hermana por los caminos.
No se extravía.
Que yo la espero presto desde el tranvía.

Jilguerito que comes alpiste en mano.
En mano de mi hermana; mi bien amada.
Jilguero, no te vayas.
No remontes el vuelo; sigue su paso.

Gorrión de plumas.
Haz nido en su casa, sé bienvenido.
Te habrá tendido.
Un lecho de algodones por si las brumas.

Tráete una rama.
Una rama de olivo para tu cama.

ESTRELLAS Y LUCEROS.



Muñeca morenita, de fino cutis.
Ve a llamar a mi hermana; no me hagas mutis.
Corriendo subirán la cuesta arriba.
Corre, corre, caballo que va María.

María Inmaculada, la del pelo zaíno.
La de la piel morena; los ojos claros.
Bella por dentro.
Por fuera, una estrella que cojo presto.

Y en digna comitiva vienen las dos.
A cantar alabanzas a su Señor.
Las dos iguales.
La de dentro y de afuera son similares.

¡Cuánto te quiero!
Temblores de estrellicas y de luceros.

VUELVE A TU RAMA.



Azahar que preconizas el naranjal.
Vuelve a tu rama.
Biznagas redondicas tras el telar.

Coses niña bordados muy puntillosos.
Los coses con esmero, mañana eterna.
Puntadas diminutas, lienzo en la pierna.
Y sobre el bastidor, miles de hilos.


ME HAS ENSEÑADO.



Me has enseñado.
A ser generosa con mis seres queridos.
A adornarme de flores y de vestidos.

Me has enseñado.
A romper corazones sin darme cuenta.
Y atesorar quereres junto a mi huerta.

Me has enseñado.
A amar a nuestros hijos, agua bendita.
Y a trenzar corazones con esa espita.

La tinaja está llena de rico vino.
De arcilla, sol y tiempo... y madera de pino.

Me has enseñado.
Que hay un rico en tu alma que otorga a mares.
Bendiciones, cosecha y poesía en los olivares.

No nos dejes nunca.
Que el sol se está poniendo sobre tu nuca.

Me has enseñado.

CASA DE MUÑECAS.



Cuando vienes a mí, lo haces desde mi infancia.
En que las tres jugábamos a las muñecas.
Tú enredas pulseras y collares con elegancia.
De la que lleva pecas.

Dictas las normas del juego, pues eres la mayor.
Nines, tú y yo jugando en nuestra habitación.
Tienes miedo en la noche y enciendes la luz.
Nines protesta; para ella es una cruz.

Se pone el antifaz que nos cosió la abuela.
De fieltro gris.
Lo coloca en sus ojos y así vuela.
Para dormir.

Normalmente, terminamos tú y yo.
En la misma cama.
Por eso es que te quiero, sin rubor.
Con toda el alma.



AÑORANZAS.




Templadas añoranzas de otros tiempos.
Se acumulan en mi manta, y duermen.
Dulce vigilia donde mis ancestros.
Sin su sábana blanca, llegan a mí; vienen.

Descorreré los cerrojos que había echado.
Ocho en total.
Y abriré presurosa la puerta.
De par en par.

Venid a mí, fantasmas del pasado.
Que yo os espero.
Sin ruido; no me dejéis de lado.
Es lo primero.

Hablaré con mi abuela desde dentro.
Y con mi padre.
Preguntaré a mi hermana sus sucesos.
Amor de madre.

Y un cantar peregrino y embustero.
Viene a mi lecho.
Que os quiero querer como al lucero.
Que está en el cielo.

DULCE.



Dulce. Mirada dulce.
Dulce sonrisa. Dulce.
Tu corazón aduce.
Remembranzas canarias agridulces.

Dulce. Dulce ademán. Dulce sosiego.
Dulce. Poético vivir entre tanto trasiego.
Dulce. Corazón grande. Dulce.
Y el pajarillo llena el buche en tu casa.
Y regala un cantar. Alpiste y casta.

Ya nadie cantará tras tu ventana.
Ya no habrá más jilgueros ni gorriones.
No me acompañarás nunca, mi hermana.
Y mi alma se llena de prisiones.

Muchas veces me piden que componga.
Un canto más alegre y más liviano.
Ordeno al corazón a que disponga.
Mi cantar más temprano.

Y salen odas de éstos mis labios.
Enmudecidos.
Canciones ondas, construiré despacio.
Tu mundo herido.

Yo sé de tu pesar exagerado.
De tus angustias.
Corazón que en mi mano ha palpitado.
Y flores fucsias.

De tanto amar, tu corazón parado.
Se vuelve viejo.
Tanto sobrevolar sobre el arado.
De mi concejo.

Y amplias sonrisas nos dejas en legado.
Amor risueño.
Yo te ví, generosa has regalado.
La vida es sueño.

ALPUJARRA.



Fuente de los siete caños.
Iré mañana.
A buscar novio por San Isidro.
Fuente de los siete caños.
Que con sus mañas.
Al visitante acoges dolorido.

Y tú vendrás en pantalones cortos.
Y alpargatas.
A dar un trago a la fuente, yo te ahorto.
A que lo hagas.

Fuente de Santa Lucía.
La que aclara los ojos.
La que aclara la vista.
Entre los hinojos.

Por Lanjarón he entrado.
A recorrer la Alpujarra.
Pampaneira, Bubión, Pitres.
Acompasan mi estancia.

Jarapas y pulseritas.
Y piedras semi preciosas.
Dan la cordial bienvenida.
A la visitante ociosa.

El río Bermejo desciende.
Entre aguas ferruginosas.
Manantiales que no entienden.
De tus deseos, gloriosa.

Va la madre con su niño.
A darse los baños rojos.
Por el camino ha venido.
Por él marchará a su antojo.

Pampaneira en sus balcones.
Ristras de pimientos secos.
Son como dos corazones.
Prestos a desearse un beso.

Pitres altiva y serena.
Con su iglesia y con su torre.
Mi amigo Antonio me espera.
Presto a pasar una noche.

En calle Calderería.
Y número diecinueve.
Subo, estando en armonía.
Antes de que den las nueve.

Paredes muy encaladas.
Junto a aperos de labranza.
Voy a hacerte una ensalada.
A Dios rogando alabanza.

Y por fin ya dan las doce.
Y duermo como angelito.
En mi cama, desde anoche.
Jarapas y camachitos.

Amigo Antonio, te extraño.
Voy a escribirte una carta.
Porque hace más de un año.
Que no sé de tus andanzas.





















miércoles, 13 de mayo de 2020

ANDALUCÍA.



Por los patios de Córdoba rondé.
Las Cruces de Granada frecuenté.
Plaza España, en Sevilla, yo soñé.
Procesiones de Málaga visité.

La luz de Andalucía me envolvió.
Madrugadas entregan mi fervor.
Bronce y playa, el mar me enamoró.
Cadencias de verdiales me rozó.

El alma pura ya se va a despertar.
Tras la espesura, Almería sin igual.
Olivos viejos ven a Jaén alzar.
Por bulerías va mi Huelva a atronar.

Taza de Plata, mi Cádiz deseada.
Andalucía, siempre mi bien amada.
Arte flamenco, con bronco son cantado.
Y el firmamento, día y noche inusitado.

Andalucía, la tierra de la luz.
Ferviente y firme, ensalzando su cruz.
Mil mariposas revolotean sin fin.
Aquellos páramos donde viví.

TOCA A MI PUERTA.



Canto sin música. La desesperanza.
Toca a mi puerta.
No abriré a nadie. Porque la esperanza.
Viene alerta.

Siete cerrojos me has descorrido.
Con siete notas.
Siete colores al lienzo has vertido.
Y siete odas.

Saudades de vestigios pretéritos.
Salen de mi garganta.
Bossa novas de llantos heméritos.
Dulce añoranza.

Voy a cantar el canto de sirena.
Voy a tu lado.
Traeré una rosa, junto con la tierra.
Amante alado.

Peinaré tus cabellos con mi peine.
De plata y oro.
Y trenzaré tu talón y tu empeine.
Así; a mi modo.

No quiero llorar más sobre tu lápida.
Mi dulce hermana.
No quiero; la mañana pasa rápida.
La luz se acaba.



EN LA NOCHE ESTRELLADA.



Deliciosas tormentas, primavera.
Potentes rayos.
Ven a mi vera, quiero ser la primera.
En caminar tus pasos.

Lucero que recorres mi camino.
En la noche estrellada.
Lucero que intuyo que eres tú:
Inmaculada.

Hermana bella, dime, ¿dónde estás?
¿A dónde has ido?
Yo he mirado en tu lecho y ya no estás.
Has desaparecido.

Los ríos pasan llorando por barrancos.
Y por collados.
Dime, mi amor, que te estoy esperando...
¿Dónde has hollado?

Lumbre fuiste de gentes y de hijos.
Ejemplos bellos.
Zumito de naranja y entresijos.
Pensando en ellos.

Quítate la nostalgia por quererles.
Siempre los has hecho.
Tristeza inmensa por dejar de verles.
Sonrisa y beso.

JUGLAR.



Juglar que vas al pueblo a componer.
Tus melodías.
Canciones para siempre estremecer.
¡Todos los días!

Vas a la plaza a vernos bailar.
Con las farolas.
España entera sucumbe bajo el trigal.
Sobre las olas.

Meridianos de estrellas van dejando.
Sus esteladas.
Meridianos de estrellas van posando.
Inmaculadas.

Tu nombre es mi perfume para siempre.
Fulgor divino.
Tu nombre me acaricia y me convierte.
Gota de vino.

Y te vuelves al cielo a ocupar.
Tu precioso destino.
Y te vuelves al cielo a adornar.
La galaxia y el pino.

Vuelve a diario, que yo te esperaré.
Junto a mi lecho.
Vuelve a diario, que yo pronunciaré.
Uno a uno tus versos.

OÍR TU ECO.



Dime estrofas que nadie nunca a oído.
Sobre su alma.
Dime algo que no pase inadvertido.
Dilo con calma.

Quiero saborear la primavera.
Junto a tu pecho.
Quiero estar junto a tí; muy a tu vera.
Oír tu eco.

Pecho que irrumpe ciego y se acelera.
Palpitaciones.
Dolor interminable; la postrera.
Música sin canciones.

Ven a mi lado, que estoy viviendo.
Tiempos felices.
Yo quiero compartirlos contigo.
¿Tú qué me dices?

Del cielo una estrellita se ha caído.
Estrella ingrata.
Y aquí en la tierra algo ha crecido.
Junto a la rama.


MIÉNTEME.



Desandábamos el camino que hace un rato.
Me lleva a tu presencia.
No calculaba cuánto tiene de facto.
Tu dulce ausencia.

Dulce ausencia de noches aquietadas.
De suaves nubes.
Voy contigo, experiencia inusitada.
Arriba subes.

Vas al cielo en busca de tu abuela.
Y tus parientes.
Vas al cielo, y eres la primera.
Como siempre.

Quédate conmigo en la mañana.
De un día de mayo.
Yo iré descalza, te entregaré haragana.
Su flor y tallo.

Miénteme y dime que no has ido.
Al camposanto.
Miénteme y dime que has venido.
Junto a tu hermano.

martes, 12 de mayo de 2020

NOVENTA MESES.



Solamente el tiempo cicatrizará.
Mi sangrante herida.
Quizá el reloj solucionará.
La ausencia de mi hermana querida.

Hoy te extraño como nunca en mi canción.
Que nadie ha entonado.
Zumito de naranja y oración.
Tu sonrisa has esbozado.

Hace ya siete años que me faltas.
Noventa meses.
Entre tus cosas yo voy a ir descalza.
Amor con creces.

Quiero tenerte cerca, entre mis brazos.
Y no consigo.
Más que unas pocas noches a tu lado.
Soñar contigo.



HOY LA NOSTALGIA.



Cada vez que una rosa se abre.
Desde el capullo.
Y se enreda en sus pétalos, y sale.
Al viejo mundo.

Su perfume se abraza a tu cintura.
Y se expande en tu boca.
Sus aromas te llegan con premura.
Saliente en roca.

Brava saliste por entre la piedra.
Agujereada.
Saliste brava, derredor de hiedra.
Escalonada.

Musgo en norte del pino.
Verde aceituna.
Mírame, que yo seré tu sino.
Y tu ventura.

Hoy la nostalgia me hace preguntarme.
Por otras guerras.
Mi corazón escala hasta asomarme.
A aquellas tierras.

NENÚFAR SOLITARIO.



Nenúfar solitario.
En el estanque.
Peces rojos nadan alrededor.
De mi sangre.

Son como células. Como glóbulos rojos.
Como hematíes vistos al microscopio.
Viajando por las venas con arrojo.
Entrando en las arterias con acopio.

Y mientras mi nenúfar se ha abierto.
En el centro mismo del estanque.
Rosas suspiran por saber si es cierto.
Su natural empaque.

Rosaleda con flores terciopelo.
En los parterre.
Niños de comunión huelen con embeleso.
Sus aromas de siempre.

HABLAN LAS PIEDRAS.



Hablan las piedras del camino.
Van desgranando nuestro destino.
Dicen cosas bellas y cosas tremendas.
Del subconsciente, con pocas prebendas.

Terreno abrupto, terraplenes escarpados.
Y el río a nuestra izquierda.
Cargado de agua fresca, a la orilla los fangos.
Renacuajos y mierda.

De unas vacas que acuden presurosas.
A beber agua.
Sirenas rosas nadarán hermosas.
En la mañana.

Ven, soldadito, acércate a mi tienda.
Estoy acampada.
La noche se ha hecho larga y me ciega.
La madrugada.

lunes, 11 de mayo de 2020

CASTUELLOS EXTREMEÑOS.



Paseando por mesetas y por collados.
Hondonadas profundas, mi fiel lacayo.
Ve a subir a la fuente de la fortuna.
Ramito de claveles, mi cielo, es una.

Es una la aceituna que hay en mi campo.
Y el olivo transmite todo su canto.
Canto viejo que fija amores nuevos.
Relicario de rosas y de castuellos.

Castuellos extremeños de dulce son.
Gira niña la rueca de tu señor.
No te entretengas.
Viene Pablo a buscarte por la vereda.



VERDE EL LIMÓN.



Entonábamos cantos entre las amapolas.
Margaritas silvestres sobre las olas.
Las olas de trigales y de centenos.
Perfumando aceitunas, verdes, mi cielo.

Yo hincharé para tí la luz del día.
Con flores de jazmín, ¡cuánta alegría!
Veo subir por el llano de estos parajes.
A mi amor imperfecto; ceñido el traje.

Verde el limón.
Que la luz amanece sobre el rincón.

GORRIONCITO.



Gorrioncito que vuelas por estos lares.
Ve a decirle a mi niña que yo la extraño.
Extraño su sonrisa, por los lugares.
En que el río es azul. Alegre el llanto.

Niebla difusa.
Bendecido sea el nombre sin más excusa.
Canta la rana.
Que el gorrión permanece sobre mi rama.

Gorrioncito que alzas tu canto al viento.
Ve a decirle a mi niña que yo la espero.
Estoy esperando.
A que vuelvas con ella y con su canto.

Verde espesura.
Y tú, gorrión alegre, ¡cuánta mesura!
Al ir volando.
De prado en prado vienes sobre mi manto.

Y yo te espero.
Espero amaneceres de amor sincero.

domingo, 10 de mayo de 2020

ARRULLO AL VIENTO.



Paloma mensajera.
¿A dónde has ido?
Quiero ser la primera.
Junto a tu nido.

La Paz viene aleteando.
Muy presurosa.
La paloma bailando.
Se la ve hermosa.

Gorjeo ensimismado.
Arrullo al viento.
Cantan ya las palomas.
Por los conventos.

Y la Paz, victoriosa.
Ensancha el valle.
Y la tarde, grandiosa.
Te mece el talle.

Torcaz, ¿a dónde fuiste?
¿Dónde has estado?
Fui a darle el alpiste.
A mi bien amado.

Luna sal en la noche.
Cuarto creciente.
La paloma se esconde.
Detrás del puente.

Y la Paz se sitúa.
Por detrás del collado.
Y la Paz perpetúa.
El corazón morado.


VOY A PINTARTE.



Mi corazón tardío se engalana.
Con mil ramos de rosas.
Color de primavera enmarañada.
En paletas viscosas.

Voy a pintarte un cuadro de colores.
Claros y puros.
Siete son, como las notas musicales.
¡Ese es mi orgullo!

En el centro una mesa y una silla.
P'a que descanses.
Y meriendes, viendo a la buganvilla.
Junto al estanque.

PEDACITO DE CIELO.



Domingo por la tarde. Tiempo variable.
Mayo ha nacido hermoso.
Jazmín, jacinto, azahar... flores que al aire.
Regocijan mi espíritu animoso.

Nubes que van y vienen por el cielo.
Que traen luces y sombras.
Sol que se oculta detrás de cada viejo.
Y que al mirar te asombras.

Pedacito de cielo que florece.
Tras mi ventana.
Pedacito de cielo donde crece.
Mi hija Ana.

¿Dónde irán esas nubes venturosas?
¿A dónde han ido?
A acunar a los pájaros, hermosas.
Junto a su nido.

CLARA.



Clara se aguanta las ganas.
Reflejo de su yo, se demora en la cama.
Debe salir deprisa.
A las siete su hermano canta misa.

Clara no tiene quien le quiera.
Demorándose aún en la bañera.
La noche ha sido larga.
El despertar le embarga.

Mira a su alrededor, allí está su traje.
De lino y repujados, bordados al donaire.
Rosa palo. Tacones que distraje.
La eterna canción de las musas al aire.

Clara quiere pasar inadvertida.
No necesita amores de altos vuelos.
Sólo desea ver quién será el primero.
En reparar en ella, con la razón vertida.

Clara tiene un lunar sobre su pecho.
Clara oculta dos piernas muy hermosas.
Clara tiene su corazón en bancarrota.
Clara irrumpe en cobijado techo.

Y no está bien, dicen los allegados.
Su estado de ánimo es cada vez más flaco.
Que sirvan ese vino, porque Baco.
Le llevará lejos, en corcel alado.

Y recorrerá ríos y montañas.
Descenderá a la fuente de las flores.
Vendrá a sentarse cuando las mañanas.
Le regalen perfumes ciertos en amores.

Y campeará por collados y vaguadas.
Y recorrerá ríos y montañas.
Inocente, preguntará al jacinto.
Si a su amor de la noche alguien ha visto.


VOLVERÁS A SU CAUCE.


Caminabas despacio, entreteniéndote.
En buscar limos.
Al borde de los ríos, vas pensándote.
¡Cuánto delirio!

Volverás a su cauce, estremecida.
De transparentes aguas.
Volverás a vivir, enmudecidas.
Tus voces y tus ansias.

Riachuelo que inundas, extasiado.
Estos parajes.
Agua de manantial que, asediado.
Vuelve a su cauce.

Montañas que se agitan presurosas.
Colina arriba.
Cuando el sol dá, están aún más hermosas.
A mediodía.




VOY A TU CASA.



Soñaba con emprender el día una mañana.
Soñaba con quererte.
El cielo azul despejó en la madrugada.
Mis ansias de verte.

Verdes los pinos, granates los ciruelos.
Lilas las flores.
Voy a tu lado. Quiero ser el primero.
En darte amores.

Y visitar tu templo inusitado.
Y perderme en tu vientre.
Y ascender por el tórax, prolongado.
Quiero quererte.

El ancho mar para mí se ha ocultado.
Con sus barcazas.
Marineros pescan del otro lado.
Voy a tu casa.

Voy a tu casa a ver la primavera.
Con sus azahares.
Voy a tu casa; quiero ser la primera.
En adorarte.

La mañana azul turquesa se expansiona.
En cantos miles.
Mañana que en mi pincel impresiona.
Con diez matices.

Nenúfares, rosales, rododendros.
Todos a una.
Explosionan la vista, que hacia dentro.
Huele a aceituna.

Y mi calor ardiente, emborrachando.
Canta el jilguero.
Gorriones, camachitos van volando.
Mirlos primero.


OJALÁ QUE LA NOCHE.



Avanzaba sonriente la luz de la mañana.
Sorteando los muebles, una noche estrellada.
En casa permanezco, sentada en mi sofá.
Esperando nuevos tiempos; aquí; ojalá.

Ojalá que la noche llegue hasta tu ventana.
Ojalá la mañana.
Ojalá que este día transcurra sin pesares.
Honda canción del viento, y de mis mares.

Mares del norte.
Cantábrico bravío de olas levantadas.
Oleaje pretérito, siempre al borde.
De mi niña de azul; mi bien amada.

VUELVE AL OLIVO.



Jardín prohibido.
Corazón estremecido.
La lluvia deja senderos desolados.
Por estar aquí, juntos; a tu lado.

Veo la flor abrirse a la luz de la luna.
Y me pregunto si como tú no hay una.
Veo el verde musgo trepar sobre aquel pino.
Y mi alma serena renunciará a su sino.

Campos de amapolas.
Serenas y confiadas.
Cabalgan sobre las olas.
De mi bien amada.

Mares de lluvia y plata; el sol se oculta.
Por entre la ensenada; las ocho y media.
Y un brillo iridiscente, nace y ocupa.
La extensión de los campos; la ancha tierra.

No te detengas.
Que ahora vienen las brisas a dar con ella.
Las jaras y amapolas, mis flores bellas.
Y la naturaleza hace su entrega.

Vuelve al olivo.
Que mi niña no duerme; todo es olvido.

sábado, 9 de mayo de 2020

VOLVERÁN A CANTAR LOS RUISEÑORES.



Volverán a cantar los ruiseñores.
Con sus trinos alegres y profundos.
Volverás a querer de mis amores.
En un día infeliz robusto y hondo.

Volverás a mi lecho, ilusionado.
Con tu camisa al viento.
Y otra vez, en la tarde, inusitado.
Tu pensamiento.

Querías celebrar tiernas batallas.
Donde ganan los dos.
Querías abrazar a esta tu hermana.
Caballo en pos.

No he podido celebrar contigo.
Los esponsales.
No he podido; pues presto he acudido.
A otros lugares.




FUENTE DE LA MAÑANA.



Hoy voy a recorrer el mundo entero.
En mi corcel zafiro.
Recordaré los besos que me has dado.
Y serás bienvenido.

Fuente de la mañana, aún pretendes.
Mojar mi cara y manos.
Fuente de la mañana; tienes duende.
De noches despojado, hacia poniente.

Cobijarán tus alas misteriosas.
Este bello cantar.
Y desembocarán, aún más hermosas.
Hasta el fondo del mar.

LLENA DE TÏ.



Voy como un vagabundo mendigando.
Trozos de tela con que cobijarme.
Trozos de amor con los que quiero amarte.
Y designios pretéritos acuñando.

Mi corazón me dice que ya es tarde.
Ya cruzastes anoche la frontera.
Llena de tí, y en actitud certera.
Me encontré cabalgando y a mi aire.

No consigo tu encuentro atolondrado.
Tú no me recomiendas a los tuyos.
Ríe el río, en deambular profundo.
Ríe la arboleda desplegada a tu lado.

Pero yo permanezco triste y cauta.
En actitud que no me reconozco.
Volverás a mi lado, que no es poco.
Y volverás a mí; con eso basta.

No quiero ruiseñores ni jilgueros.
Que te quiero a tí entero.
No quiero beber la fuente del deseo.
Que te quiero a tí entero.



viernes, 8 de mayo de 2020

FLORES DE MAYO.



Luna de flores.
Tráeme padre a la niña de mis amores.
Tráemela pronto.
Que mis cinco luceros ya alumbran corto.

Por la senda ha venido.
La mi morena.
Por la senda han crecido.
Noches enteras.

Corazón rojo y tierno.
De mis amores.
Guardaré para invierno.
Todas mis flores.

Que mis flores de mayo.
Son bienvenidas.
Que el rosal tiene un tallo.
Rosas henchidas.

Y al volver al sendero.
De ensoñaciones.
Miro pronto un lucero.
Con mil canciones.

AMOR LOCO.



Y me senté a esperar en el rellano.
De la escalera.
Mis llaves continuaban en la mano.
Siempre a tu vera.

A tu vera yo entono mil canciones.
Por bulerías.
Si es posible mezclar las emociones.
Con alegrías.

Pero el cielo está raso y yo propongo.
Cielo de mayo.
Yo propongo apartar tanto despojo.
En que me hallo.

El hayedo está ausente en mi memoria.
Canción al viento.
Verdes prados se extienden por la escoria.
De mis lamentos.

Pero no yo quisiera lamentarme.
De un amor vivo.
Quisiera estar aquí y relanzarme.
Hacia tu olvido.

Este amor loco, que se va corriendo.
Entre tus ruedas.
Amores locos que van despidiendo.
Tu vida entera.


CORRE CABALLO.



Otros caminos recorreré para tenerte.
Aquí a mi vera.
Otros caminos recorreré, y alcanzarte.
Ser la primera.

Yo no quiero un sí civilizado.
Marrón y gris.
Que yo quiero un corazón ilusionado.
Ir a por tí.

De rojos, verdes claros y morados.
Azul celeste.
De amarillos y lilas trasnochados.
En trote ecuestre.

Corre, caballo, cabalga por los prados.
No te detengas.
Que el jinete resiste ensimismado.
Hacia la alberca.

Voy cabalgando por ríos y montañas.
Hacia tu choza.
Canción ecuestre que quizá mañana.
Tú me recojas.

TEJO RAZONES.



Te has marchado sin decir un adiós.
Ni un hasta luego.
Me has dejado esperando en un rincón.
Mi mundo tierno.

No entiendo lo que pudo suceder.
En mi ignorancia.
Tejo razones que me hagan entrever.
Tu inconstancia.

Andalucía es tu tierra, allí te espera.
Tu amor divino.
Yo quisiera estar ahí, la primera.
Y ser tu sino.

Pero no pude; urgente te has marchado.
A otros jardines.
Pero no pude; tus pasos han hollado.
Otros jazmines.

Voy a entonar mi canto ensimismado.
Por los lugares.
En que tú y yo construíamos pasados...
Aquellos lares.

Aquellos lares en que juntos vivimos.
Bellos momentos.
Aquellos lares en que nos convertimos.
En cuerpo hambriento.

Hambriento de sentires y razones.
Suspiro al viento.
Hambriento de tener dos corazones.
Acá, en mi huerto.

LIENZO BLANCO.



El lienzo blanco esperaba impaciente.
A ser pintado por el artista.
Paleta de colores acecha iridiscente.
A un mundo sin aristas.

Yo pintaré ese lienzo engalanado.
Con tu historia y la mía.
Yo recrearé los ríos y los hados.
De Andalucía.

Siete colores tengo en mi paleta.
El blanco y negro.
Siete razones para mi alma poeta.
Donde resurge el verbo.

He pintado unas flores amarillas.
Rosas y lilas.
He adornado un muro de bugambillas.
En esta isla.

Esta isla en que inconscientes crecen.
Los mis amores.
Esta isla, que de noche reverdece.
Con mil canciones.

SE FUE.



Y se fue.
Dejó para más tarde nuestra unión.
O quizá para nunca...
Marchó sin avisar al viento.

Y yo había aprendido a quererle en la distancia.
Pero él se fue.
Dejó para después nuestras ansias.
Y nuestras nostalgias...

Todo pospuesto.
Para un hasta luego, o para nunca. Nada.
No me arrepiento.
De haber construido con él un nido de presencias.
Que se amontonan.
Al otro lado del río. En la hondonada.

jueves, 7 de mayo de 2020

SIETE DE MAYO.



Encarcelada en casa, sin salir.
Desde el ocho de marzo.
Coronavirus, vienes a sentir.
A mi mundo explayado.

Pero hoy la luna estará llena.
La luna de las flores.
Divisaré, paseando sin problema.
Desde los balcones.

Visillo blanco que vienes a ocultar.
Y que descorro presto.
Para decirte, amor, quiero buscar.
Tu cara y tu gesto.

Siete de mayo, cumplo cincuenta y seis.
Desde el día de mi comunión.
Siete de mayo, quizá vosotros veis.
Mi jacinto y mi azahar en bella unión.

Y cantaré las nanas más certeras.
A la luz de la luna.
Quiero tenerte; quiero ser la primera.
Contigo una.



miércoles, 6 de mayo de 2020

FAROLILLO ENCENDIDO.




Farolillo encendido.
Que en la feria han dejado.
Mostrando mil caminos.
Intransitados.

Mi hermana está en la fuente.
De los deseos.
Justo detrás del puente.
De mis anhelos.

Busco un caballo viejo.
Que corra al trote.
Mi hermana me lo trae.
Junto a su Pope.

Su Pope inseparable.
Su fiel marido.
Actitud amigable.
Nunca perdido.

Siempre juntos los dos.
Por los caminos.
De agua, brisa y dulzor.
Cerca del pino.

Corre niña a la fuente.
Que yo te espero.
Yo te llevo en mi frente.
Mi pensamiento.

martes, 5 de mayo de 2020

NINES.



Vente conmigo, hermana, bajo la luz del sol.
Vente pronto a mi vera, te voy a dar amor.

Me cuentan que no quieres verme enarbolada.
Yo tampoco, hermanita, tranquila, serás llamada.
Si surge impedimento, cualquiera, por el que deba ir.
A ver a mi Doctor; yo le busco por todo mi Madrid.

Pero mientras juntitas, cariño, hoy vamos a brindar.
Por los días felices, tesoro, hijos del verbo amar.

DÁCIL.



Dacilovna es mi sobrina preferida.
Siempre me llama.
Yo la quiero; sin verme arrepentida.
Con ella mi alma.

Necesito de su voz cantarina.
Y sus maneras.
Me aconseja remedios, bailarina.
De mil ausencias.

Voy con ella a descubrir tierras lejanas.
En los veranos.
Voy de viaje; me quito telarañas.
Con mis tejanos.

Siempre alegre y prudente, cabalgamos.
Sobre las olas.
Quiero darle mi amor apasionado.
Contigo a solas.

NOTAS DISCORDANTES.



No noto tu calor. Aún no me llegan.
Tus notas discordantes.
No quiero lo prosaico, que no vengan.
Los trinos del jilguero, exultantes.

Quiero tu corazón abierto en aires.
Sístole y diástole, con ansiedad latiendo.
Quiero sentir tus brazos exprimiendo.
Mi triste alma, llena de nostalgias.

No he venido hasta tí para quedarme.
No he venido a robar tu tiempo.
Que he llegado hasta tí para mudarte.
Ese dolor tan ciego.


QUIEREN VERTE MIS OJOS.



Quieren verte mis ojos, verdes de aceituna.
Como tu tierra. Andalucía.
Quiero irme a tu lado. Visita inoportuna.
Por el ancho paisaje de tu vida.

Quiero ponerme guapa, para estar a tu lado.
Quiero tenerte.
En redes de oro y plata, enganchada, despacio.
Vuelvo hoy a verte.

El corazón me dice que no te olvidaré.
Y la razón habla de mi desvarío.
Mis piernas se dirigen, dichosas, a tu río.
Y mi alma incauta aduce que eso ya lo soñé.



TE SOÑÉ ANOCHE.



No niego que me has ilusionado.
No niego que eso nunca me ha pasado.
No niego que me gustara el juego.
De contarnos secretos que nadie nunca supo.

Has conocido en mí más que muchos amigos.
Conseguiste que perdiera la vergüenza.
De relatarte parte de mi vida que casi nadie sabe.
Y hacer que mis noches sean mucho más bellas.

Yo te soñé anoche; estabas a mi lado.
Y besabas mi boca, y besaba la tuya.
Un abrazo infinito abarcaba mi pecho.
Y un corazón de oro, entregado en bandeja.

Te soñé anoche, sí, y estabas a mi lado.
No estabas en Gerona; estabas junto a mí.
Tu blanda piel, tan suave, recorría con mis manos.
Y soñé que, en tus brazos, me moría por tí.

No quiero despertar de este sueño tan dulce.
Me enfrento a lo prosaico del día nada más.
No quiero naufragar en tus aguas profundas.
Quiero salir a flote. Ser feliz. Y aguantar.

lunes, 4 de mayo de 2020

DALO POR CIERTO.



Que te voy a querer con toda el alma.
Dalo por cierto.
Que cuidaré de tí hasta que me muera.
Dalo por cierto.

Que cantarán junto a tí los ruiseñores.
Dalo por cierto.
Que tus penas ahogaré en mi boca.
Dalo por cierto.

Recorreré tu piel con un escalofrío.
Abriré temblorosa la ventana.
Hace tiempo ha llegado la mañana.
Con suplicante añoranza de los fríos.

Da por cierto, amor mío, que estoy aquí a tu lado.
Aunque distancias férreas nos alejen.
Mi pensamiento está en tí; justo aquí dentro.
Mi sentimiento vuela hasta donde le dejen.

Ven a mi lado, amor, cuenta conmigo.
Que de amistad y fuego tengo techo.
Antes que nada, eres un gran amigo.
Acudiré, temerosa, hasta tu lecho.

Y sonarán las arpas y trompetas.
Notas celestes de color dorado.
Conmigo has de tener mucho cuidado:
Pisar despacio... añoranzas repletas.


domingo, 3 de mayo de 2020

QUIERO TENERTE PRONTO.



Quiero tenerte pronto entre mis brazos.
Quiero tejer el suéter que te cubra.
Quiero coger con mis manos la luna.
Quiero estrechar contigo muchos lazos.

Pepe, mi fiel amigo, confidente.
Ven hacia mí con uñas y con dientes.
Lucha por mí, que aquí estoy esperando.
Esperando... por besar tus labios.

Quisiera ser un sol para alumbrarte.
Quisiera ser la luna y acogerte.
Quisiera ser el aire que respiras.
Quisiera ser, mi amor, al fin tu isla.

DULCE PRESENCIA, AUSENTE.



Dulce presencia ausente, me has dejado.
Sabores agridulces. De ternura sin fin.
Acorralados verbos sin pronombres.
Participio del verbo amar, amado.
Y un riachuelo que por allí bulle.
En la corriente roja de tu sangre.

Llega el silencio temeroso y árido.
Llega la noche fuerte, acorazada.
Llegas mujer, para sentirte amada.
Y llega el hombretón, arisco y ávido.

Luz de las lumbres en la madrugada.
Tenues reflejos de las llamas.
Roza el silencio, inunda la estancia.
Sísifo viene en penitente alma.

Dulce presencia, ausente, me has dejado.
Rozar el éxtasis de tu boca tierna.
No soy de aquí, pero estoy a tu lado.
Siempre estaré rondándote la pierna.



Llueve

SI EN LA DISTANCIA.



Déjame ahondar en tu alma.
Déjame robarte un beso.
Deja que salte a tu cama.
Déjame de tu corazón preso.

Has venido con la luz de la tarde.
Dorada y verde.
Quiero llegar al altar que arde.
En tu canción; temerosa y suave.

Déjame tomar el ámbar.
De tu silencio.
Déjame correr, atrevida.
Sobre tu almohada, sin precio.

Quiero soñar el día contigo.
Y las ausencias.
Tienes que ser fiel testigo.
De mis presencias.

Qué daría por tener.
Tus caricias, asustada.
Para que me hagas creer.
Que como tú no hay nada.

Si en la distancia, me sientes tuya.
Corre a mi encuentro.
Ve despacito; sin hacer bulla.
Mírame dentro.

Verás pasar las aves presurosas.
De finas alas.
Cantando mil canciones venturosas.
E inmaculadas.







POR CONOCERTE.

Soñar. Bella palabra.
Que anhelamos temprana, en nuestras vidas.
Soñar al fin; deseo que abra.
El mágico elixir de tu mente brava y ávida...

Por conocerte.
Allá en el norte.
De Andalucía.
La muy querida.




BARRIENDO EL OBJETIVO.



Hayedos que respiran, dando forma a los valles.
Pinares, que se acunan, henchidos por la brisa.
Alcornoques desérticos, salpicando las calles.
Denodados cerezos, floridos, que crecen sin prisa.

Hay luz de primavera barriendo el objetivo.
Con que mis ojos miran, perturbados, pasar.
Reflejos de arcoiris de un tiempo embravecido.
Y mil combinaciones, bellas, del verbo amar.

Contigo me he encontrado sin quererlo.
Sin haber meditado; sin conocerte aún.
Y pronto has demostrado que, sin serlo,
tu amistad espontánea y primeriza.
Llega a mi lecho. Y me iluminas tú.
La oscuridad que habita en mi, resbaladiza.


UN DÍA CUALQUIERA.



Volvíamos del paseo que horas antes.
Hubimos comenzado, por el soto.
Pipper trota contento, entre hierba crecida.
Un día de primavera.

Jorge marcha al lado del perrillo.
Contento y animado.
Al otro lado de la valla pasan.
un montón de caballos.

Traspasan una puerta y al instante.
Recorren la vereda donde nos encontramos.
Pipper se agita y ladra, en constante.
Lamento de querer protegernos y animarnos.

Pero ladra tranquilo, porque sabe.
Que todo esto no es más que un juego.
Quisiera un mundo donde todo cabe.
En especial la familia y el labriego...

Que nos deja pasar a su soto,
una mañana verde de primavera...
Un día cualquiera.





sábado, 2 de mayo de 2020

SERGIA.



Es paraguaya. Se llama Sergia.
Vive conmigo. Las dos solitas.
Callada y tierna, tiene su gracia.
Va a hacer albóndigas. Va a hacer bolitas.

Secuencialmente espía mis altibajos.
Me observa como insecto en microscopio.
Pendiente de poemas, que a destajo.
Compongo removiendo mis despojos.

Y me cuenta que su vida ha sido dura.
Y me presenta amigos y familia.
Y tiembla al pronunciar las amarguras.
De un amor fracasado, y de vigilia.

Canta tranquila, Sergia, yo te quiero.
Entona con amor esos fragmentos.
De tu tierra lejana. Tus ancestros.
De tu madre, cuidada con esmero...
Por tu hermano mayor, el carpintero.






AGUAS PROFUNDAS.



Paseando por el bosque.
Me encontré contigo.
En un remanso donde.
El río nos sirvió de testigo.

Aguas profundas, nieves desheladas.
En lo alto del monte.
Risas alegres lleva el viento, donde...
El albergue las tiene confinadas.

Sueños repletos de azul y miel.
Vienes niña corriendo.
A encontrarte con él.
Y padeciendo.

Tú y yo y el río. Ilusiones sesgadas.
De un lindo amanecer.

Cargando voy las frutas prohibidas.
Del paraíso.
Cargando voy y las voy dando vida.
Con tu sonrisa...

Tu sonrisa que es arte y es canción.


CLARA Y SERENA.



Clara y serena, la lluvia caía.
Clara y serena, ibas a su encuentro.
Los árboles respiraban alegría.
Y los rosales florecían

Se me olvidó que fuiste a verme.
Cuando yo no estaba.
No recordaba que quisieras quererme.
Con toda el alma.




viernes, 1 de mayo de 2020

DESNUDA FLOR.



Desnuda flor de la mañana ausente.
De hojas verdes.
Dime mujer, qué es lo que tu frente.
De mí pretende.

Matorrales de cardos y de endrinas.
Moras al viento.
Coge la rosa y deja las espinas.
P`a otro momento.

Por el camino, niña, me has buscado.
Del río Guadarrama.
Por el camino, niña, no has hollado.
Junto a mi rama.

En mi rama de espliego solitario.
Canción sonora.
Volverán a reir los verdes cactus.
Volverán a crecer las amapolas.

TRES ROSAS, SEIS CLAVELES Y UN JACINTO.


Cálidas noches de primavera.
Cálidos cielos.
Cálidos versos que junto a la vera.
 Desgranar pretendo.

Junto a tu olivo, niña, una mañana.
Me senté a meditar.
Yo no quiero verte triste por nada.
Te quiero amar.

Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Voy a llevarte.
Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Para ayudarte...

Ayudarte a que quieras mis mañanas.
Y hasta mis tardes.
Ayudarte a que acudas sublimada.
Como hacías antes.

Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Junto a tu pecho.
Ilusión que despierta allá en tu lecho.
Y en mi camino.

DOY POR SENTADO.



Doy por sentado que voy a morirme...
... cuando Dios quiera...
Doy por sentado y no quiero arrepentirme.
De no haberte querido a mi manera.

VIEJO AMOR RECIENTE.



Me he perdido una parte de tu vida.
Me he perdido una parte y no me quejo.
Me conformo si gano la partida.
Y recobro este gran amor, tan viejo.

Me he perdido en un mundo sin sentido.
Para olvidar antiguas amarguras.
Me he perdido, y no encuentro el motivo.
Por el que deba vivir mi amor con ataduras.

Soy alma libre. Melena al viento.
No me digas cómo debo vivir lo que yo siento.
Soy alma libre. Quiero tu trino.
Me he perdido, y no encuentro el motivo.


CARIÑO DESGUAZADO.



Cariño desguazado. En polígono presto.
No vengas a mi lado si no es sin condiciones.
Quererse nunca tuvo ni normas ni exclusiones.
Ni malos entendidos con que torcer el gesto.

Yo voy niña a tu playa, desnuda, toda yo.
Y tú miras la hora. Te aferras al reloj.
Amar no necesita segunderos ni turnos.
El amar es quererse, con pasión, uno a uno.

Y ya llega la noche. El cielo está estrellado.
Y yo siento una pena, porque no me has llamado.
Y yo voy a tu playa, desnuda, toda yo.
Y yo me desespero por no escuchar tu voz.

AL ABRIGO.



Rígidas normas que me niego a acatar.
Rígidas normas que debo aceptar.
Normas que disminuyen mi espontaneidad.
Normas que me impiden decirte mi verdad.

No quiero estar midiendo las cosas que te digo.
Ni en las que solicito de tí un acercamiento.
Pero tú cortapisas mis alas, al abrigo.
De hechos no producidos. De luz, de mar, de viento.

No quiero estar contando los besos que te he dado.
No quiero hacer electros con mis pulsiones.
Quiero que nos queramos sin medida y al claro.
Quiero que pueda siempre sentir mis ilusiones.

Quizá llegue un mañana en que tú entiendas esto.
Todo esto que te digo, razonando y de frente.
Prefiero ir a las claras; reconoce mi gesto.
Ven ya sin condiciones; niña querida, vente.


jueves, 30 de abril de 2020

SEIS AÑOS.



Desdoblabas la esquina de mi calle.
Airosa andabas por el horizonte.
Recorrías los caminos del valle.
Y leías un libro de un tal Comte.

Analizabas mi caligrafía.
Curiosa y digna alzabas la cabeza.
Acercamiento tierno y con presteza.
Querías tomarme una fotografía...

Que guardar en tu retina, sosegada.
Seis años mayor ambas.
Desperdicio de noches y jornadas.
En que la muerte, triste, rastreaba.

Cansada de tenerte en mis anhelos.
Abrí la caja.
Un tesoro me esperaba: dos cielos.
Y una mañana.

PASITO A PASO.



Te resbalas desde mi tobogán.
Vas cayendo hacia el bien, hacia el mal.
Tu acento me trae los sabores del mar.
Y tu alegría me hace suspirar.

Dulce amor mío, te recorro al pasar.
Ven a mi, cierto, yo quiero caminar.
La extensión de tu cuerpo, para luego soñar.
Que habrá un mañana que invite a despertar.

Pasito a paso, me indicas, suavidad.
Calores dulces que me hacen mendigar.
Tiernas palabras que tu me sabes dar.
Amaneceres de espliego y libertad.

Pasito a paso, y mi voz se confunde.
Con las leyendas y con la muchedumbre.
Dulce presencia, de nuevo, ante el altar.
Camino largo de hinojo, sol y paz.

miércoles, 29 de abril de 2020

DESCANSA.



Descansa.
Tienes miedo.
Miedo y pudor.
Descansa.
Voy por el cielo.
A darte amor.

No me saques de tu vida.
No lo pretendas.
Soy torpe, y necesito tu silla.
Descansar en tu alma sin prebendas.

DICHOS ANTIGUOS.



Dichos antiguos.
Quiero estar a tu lado.
Estar contiguos.
Como el Pegaso alado.
Planea sobre tu frente, desbordada.
Tu frente inmaculada.

AL OTRO LADO DEL AURICULAR.



Llama si quieres, que yo estaré esperando.
A que pulses los nueve dígitos.
Nerviosa y arreglada. Comunicando.
Perverso lenguaje de sonidos híbridos.

Suena la música de mi teléfono.
Eres tú. Que te asomas a mi mundo.
Vienes a mí, infrecuente vagabundo.
Con tu dulce sonrisa, dibujada.

Caricias de algodón llevan las ondas.
Corazón dibujado de nostalgias.
Caricias de algodón suena el silencio.
Al otro lado del auricular.

¿Por qué esperar?

CONTAREMOS LAS NOTAS.



Música que efervescente.
Bebía a raudales, inocente.
En mi alma otrora adolescente.
En mi cantar absurdo e infrecuente.

Cabía el amor.
Cabían mis amigos y familia.
Cabía el dolor.
Y cabía Sevilla.

Contaremos las notas una a una.
Bailaremos al son de los verdiales.
Recompondremos versos con la tuna.
Derrocharemos sentires a raudales.

Y un gran amor se asoma en lontananza.
Al calor del crepúsculo otorgado.
Frecuencia histérica de mis noches de danza.
Cuando la primavera ya ha llegado.

YA NO LLORAN LOS SAUCES.



Coqueta y arreglada, salías a la calle.
Cogías el coche, te dirigías al valle.
A respirar bocanadas de aire.
Con el vestido nuevo y una flor en el talle.

Lindo primor ausente de mis besos.
Que te mando a raudales.
Conectaremos pronto nuestros sueños.
A través de los sauces.

Ya no lloran los sauces de mi parque.
Los eucaliptos echan hojas moradas.
Ya no lloran, pues tienen un porqué.
Lo terrible se ha convertido en nada.

Ya nada me estremece, estás aquí.
Bailando al son de mi buena nueva.
Ya nada me estremece porque así.
Te tengo a mi ladito en el teclado.
Será ese mi legado...
Por tenerte conmigo, aquí, a mi lado.

CON TRES ROSAS Y UN TE QUIERO.



Candor gitano.
Hierve el puchero en la chimenea.
Como mi hermano.
Ricardo llega por la vereda.

Lleva una paja en la boca.
Lleva una vara en la mano.
Lleva una pena en el alma.
Lleva un cuchillo tejano.

Y con un poema en sus labios.
Al padre que le engendró.
Viene de enterrar al viejo.
Viene de darle su amor...

Con tres rosas y un te quiero.

FERIA DE ABRIL.



Saboreabas las fresas con limón de primavera.
Paladeabas, inquieta su dulce fruta.
Desandabas caminos, querías ser la primera.
En llegar a mi olivo, en llegar a mi ruta.

Jardín abandonado. Las ramas crecen.
Y la pequeña hortensia ya reverdece.
Por caminos inhóspitos tu me has seguido.
Por tenerme a tu lado. Siempre contigo.

Bulerías de fiesta; de alegres bailes.
Fui a buscar a mi niña por todas partes.
Y la música suena, encendida en la noche.
Y el tacón de mi ángel baja del coche.

Y presto se apresura con la primera.
Y hace rimas, requiebros, con voz certera.
La segunda ha venido, las sevillanas.
Sientan bien a mi niña, su nombre es Ana.

La tercera taconea, súbito el paso.
Y el marido le agarra cintura abajo.
La cuarta es un portento, brazos al viento.
Requiebros y redobles a ritmo lento.

Feria de Abril.
Farolillos.



VIRGEN.



Naciste virgen y virgen continúas.
En amoroso lazo con tu amante.
Nido de amor en que nada perturba.
La sigilosa línea de la curva.

Renglones que endereza, embalasada.
La maternal figura de mi hija.
Simientes de amor que, postergada.
Enciende en la mañana la ventisca.

Virgen naciste y continúas virgen.
En apartado son abandonado.
Vendrás a verme. Ocultarás tu origen.
De siembra fértil, terreno abonado.

Planeará la cigüeña hasta la torre.
Batiendo con dos alas su presencia.
Responderá el halcón que, desde el norte.
Revolotea ardiente en tus esencias.

QUERÍA DARTE LA LUNA.



Quería darte la luna y ofrecerte.
La tenue luz que emite en su regazo.
Como el niño que meces en tus brazos.
De corazón caliente; tan turgente...

Forma de amar.
Y yo consciente.
Sin respirar. Aletargado.
Quiero brazos abiertos, porque cuando...
Pendiente de llegar, hacia tu mente.
Mi corazón se halla desbordado.
De un tierno caminar. Inusitado.