Bienvenido al Blog de Carmen Urbieta
Por último añadir que soy miembro de ODEM (Organización para los Derechos de los Enfermos Mentales), colectivo éste que despierta en mí un alto grado de sensibilización.
Quisiera desde estas páginas pedir vuestro apoyo, colaboración, comentarios y la mayor difusión posible, a fin de mejorar muchos aspectos. Todo ello lo iréis viendo en mis escritos.
miércoles, 13 de mayo de 2020
ANDALUCÍA.
Por los patios de Córdoba rondé.
Las Cruces de Granada frecuenté.
Plaza España, en Sevilla, yo soñé.
Procesiones de Málaga visité.
La luz de Andalucía me envolvió.
Madrugadas entregan mi fervor.
Bronce y playa, el mar me enamoró.
Cadencias de verdiales me rozó.
El alma pura ya se va a despertar.
Tras la espesura, Almería sin igual.
Olivos viejos ven a Jaén alzar.
Por bulerías va mi Huelva a atronar.
Taza de Plata, mi Cádiz deseada.
Andalucía, siempre mi bien amada.
Arte flamenco, con bronco son cantado.
Y el firmamento, día y noche inusitado.
Andalucía, la tierra de la luz.
Ferviente y firme, ensalzando su cruz.
Mil mariposas revolotean sin fin.
Aquellos páramos donde viví.
TOCA A MI PUERTA.
Canto sin música. La desesperanza.
Toca a mi puerta.
No abriré a nadie. Porque la esperanza.
Viene alerta.
Siete cerrojos me has descorrido.
Con siete notas.
Siete colores al lienzo has vertido.
Y siete odas.
Saudades de vestigios pretéritos.
Salen de mi garganta.
Bossa novas de llantos heméritos.
Dulce añoranza.
Voy a cantar el canto de sirena.
Voy a tu lado.
Traeré una rosa, junto con la tierra.
Amante alado.
Peinaré tus cabellos con mi peine.
De plata y oro.
Y trenzaré tu talón y tu empeine.
Así; a mi modo.
No quiero llorar más sobre tu lápida.
Mi dulce hermana.
No quiero; la mañana pasa rápida.
La luz se acaba.
EN LA NOCHE ESTRELLADA.
Deliciosas tormentas, primavera.
Potentes rayos.
Ven a mi vera, quiero ser la primera.
En caminar tus pasos.
Lucero que recorres mi camino.
En la noche estrellada.
Lucero que intuyo que eres tú:
Inmaculada.
Hermana bella, dime, ¿dónde estás?
¿A dónde has ido?
Yo he mirado en tu lecho y ya no estás.
Has desaparecido.
Los ríos pasan llorando por barrancos.
Y por collados.
Dime, mi amor, que te estoy esperando...
¿Dónde has hollado?
Lumbre fuiste de gentes y de hijos.
Ejemplos bellos.
Zumito de naranja y entresijos.
Pensando en ellos.
Quítate la nostalgia por quererles.
Siempre los has hecho.
Tristeza inmensa por dejar de verles.
Sonrisa y beso.
JUGLAR.
Juglar que vas al pueblo a componer.
Tus melodías.
Canciones para siempre estremecer.
¡Todos los días!
Vas a la plaza a vernos bailar.
Con las farolas.
España entera sucumbe bajo el trigal.
Sobre las olas.
Meridianos de estrellas van dejando.
Sus esteladas.
Meridianos de estrellas van posando.
Inmaculadas.
Tu nombre es mi perfume para siempre.
Fulgor divino.
Tu nombre me acaricia y me convierte.
Gota de vino.
Y te vuelves al cielo a ocupar.
Tu precioso destino.
Y te vuelves al cielo a adornar.
La galaxia y el pino.
Vuelve a diario, que yo te esperaré.
Junto a mi lecho.
Vuelve a diario, que yo pronunciaré.
Uno a uno tus versos.
OÍR TU ECO.
Dime estrofas que nadie nunca a oído.
Sobre su alma.
Dime algo que no pase inadvertido.
Dilo con calma.
Quiero saborear la primavera.
Junto a tu pecho.
Quiero estar junto a tí; muy a tu vera.
Oír tu eco.
Pecho que irrumpe ciego y se acelera.
Palpitaciones.
Dolor interminable; la postrera.
Música sin canciones.
Ven a mi lado, que estoy viviendo.
Tiempos felices.
Yo quiero compartirlos contigo.
¿Tú qué me dices?
Del cielo una estrellita se ha caído.
Estrella ingrata.
Y aquí en la tierra algo ha crecido.
Junto a la rama.
MIÉNTEME.
Desandábamos el camino que hace un rato.
Me lleva a tu presencia.
No calculaba cuánto tiene de facto.
Tu dulce ausencia.
Dulce ausencia de noches aquietadas.
De suaves nubes.
Voy contigo, experiencia inusitada.
Arriba subes.
Vas al cielo en busca de tu abuela.
Y tus parientes.
Vas al cielo, y eres la primera.
Como siempre.
Quédate conmigo en la mañana.
De un día de mayo.
Yo iré descalza, te entregaré haragana.
Su flor y tallo.
Miénteme y dime que no has ido.
Al camposanto.
Miénteme y dime que has venido.
Junto a tu hermano.
martes, 12 de mayo de 2020
NOVENTA MESES.
Solamente el tiempo cicatrizará.
Mi sangrante herida.
Quizá el reloj solucionará.
La ausencia de mi hermana querida.
Hoy te extraño como nunca en mi canción.
Que nadie ha entonado.
Zumito de naranja y oración.
Tu sonrisa has esbozado.
Hace ya siete años que me faltas.
Noventa meses.
Entre tus cosas yo voy a ir descalza.
Amor con creces.
Quiero tenerte cerca, entre mis brazos.
Y no consigo.
Más que unas pocas noches a tu lado.
Soñar contigo.
HOY LA NOSTALGIA.
Cada vez que una rosa se abre.
Desde el capullo.
Y se enreda en sus pétalos, y sale.
Al viejo mundo.
Su perfume se abraza a tu cintura.
Y se expande en tu boca.
Sus aromas te llegan con premura.
Saliente en roca.
Brava saliste por entre la piedra.
Agujereada.
Saliste brava, derredor de hiedra.
Escalonada.
Musgo en norte del pino.
Verde aceituna.
Mírame, que yo seré tu sino.
Y tu ventura.
Hoy la nostalgia me hace preguntarme.
Por otras guerras.
Mi corazón escala hasta asomarme.
A aquellas tierras.
NENÚFAR SOLITARIO.
Nenúfar solitario.
En el estanque.
Peces rojos nadan alrededor.
De mi sangre.
Son como células. Como glóbulos rojos.
Como hematíes vistos al microscopio.
Viajando por las venas con arrojo.
Entrando en las arterias con acopio.
Y mientras mi nenúfar se ha abierto.
En el centro mismo del estanque.
Rosas suspiran por saber si es cierto.
Su natural empaque.
Rosaleda con flores terciopelo.
En los parterre.
Niños de comunión huelen con embeleso.
Sus aromas de siempre.
HABLAN LAS PIEDRAS.
Hablan las piedras del camino.
Van desgranando nuestro destino.
Dicen cosas bellas y cosas tremendas.
Del subconsciente, con pocas prebendas.
Terreno abrupto, terraplenes escarpados.
Y el río a nuestra izquierda.
Cargado de agua fresca, a la orilla los fangos.
Renacuajos y mierda.
De unas vacas que acuden presurosas.
A beber agua.
Sirenas rosas nadarán hermosas.
En la mañana.
Ven, soldadito, acércate a mi tienda.
Estoy acampada.
La noche se ha hecho larga y me ciega.
La madrugada.
lunes, 11 de mayo de 2020
CASTUELLOS EXTREMEÑOS.
Paseando por mesetas y por collados.
Hondonadas profundas, mi fiel lacayo.
Ve a subir a la fuente de la fortuna.
Ramito de claveles, mi cielo, es una.
Es una la aceituna que hay en mi campo.
Y el olivo transmite todo su canto.
Canto viejo que fija amores nuevos.
Relicario de rosas y de castuellos.
Castuellos extremeños de dulce son.
Gira niña la rueca de tu señor.
No te entretengas.
Viene Pablo a buscarte por la vereda.
VERDE EL LIMÓN.
Entonábamos cantos entre las amapolas.
Margaritas silvestres sobre las olas.
Las olas de trigales y de centenos.
Perfumando aceitunas, verdes, mi cielo.
Yo hincharé para tí la luz del día.
Con flores de jazmín, ¡cuánta alegría!
Veo subir por el llano de estos parajes.
A mi amor imperfecto; ceñido el traje.
Verde el limón.
Que la luz amanece sobre el rincón.
GORRIONCITO.
Gorrioncito que vuelas por estos lares.
Ve a decirle a mi niña que yo la extraño.
Extraño su sonrisa, por los lugares.
En que el río es azul. Alegre el llanto.
Niebla difusa.
Bendecido sea el nombre sin más excusa.
Canta la rana.
Que el gorrión permanece sobre mi rama.
Gorrioncito que alzas tu canto al viento.
Ve a decirle a mi niña que yo la espero.
Estoy esperando.
A que vuelvas con ella y con su canto.
Verde espesura.
Y tú, gorrión alegre, ¡cuánta mesura!
Al ir volando.
De prado en prado vienes sobre mi manto.
Y yo te espero.
Espero amaneceres de amor sincero.
domingo, 10 de mayo de 2020
ARRULLO AL VIENTO.
Paloma mensajera.
¿A dónde has ido?
Quiero ser la primera.
Junto a tu nido.
La Paz viene aleteando.
Muy presurosa.
La paloma bailando.
Se la ve hermosa.
Gorjeo ensimismado.
Arrullo al viento.
Cantan ya las palomas.
Por los conventos.
Y la Paz, victoriosa.
Ensancha el valle.
Y la tarde, grandiosa.
Te mece el talle.
Torcaz, ¿a dónde fuiste?
¿Dónde has estado?
Fui a darle el alpiste.
A mi bien amado.
Luna sal en la noche.
Cuarto creciente.
La paloma se esconde.
Detrás del puente.
Y la Paz se sitúa.
Por detrás del collado.
Y la Paz perpetúa.
El corazón morado.
VOY A PINTARTE.
Mi corazón tardío se engalana.
Con mil ramos de rosas.
Color de primavera enmarañada.
En paletas viscosas.
Voy a pintarte un cuadro de colores.
Claros y puros.
Siete son, como las notas musicales.
¡Ese es mi orgullo!
En el centro una mesa y una silla.
P'a que descanses.
Y meriendes, viendo a la buganvilla.
Junto al estanque.
PEDACITO DE CIELO.
Domingo por la tarde. Tiempo variable.
Mayo ha nacido hermoso.
Jazmín, jacinto, azahar... flores que al aire.
Regocijan mi espíritu animoso.
Nubes que van y vienen por el cielo.
Que traen luces y sombras.
Sol que se oculta detrás de cada viejo.
Y que al mirar te asombras.
Pedacito de cielo que florece.
Tras mi ventana.
Pedacito de cielo donde crece.
Mi hija Ana.
¿Dónde irán esas nubes venturosas?
¿A dónde han ido?
A acunar a los pájaros, hermosas.
Junto a su nido.
CLARA.
Clara se aguanta las ganas.
Reflejo de su yo, se demora en la cama.
Debe salir deprisa.
A las siete su hermano canta misa.
Clara no tiene quien le quiera.
Demorándose aún en la bañera.
La noche ha sido larga.
El despertar le embarga.
Mira a su alrededor, allí está su traje.
De lino y repujados, bordados al donaire.
Rosa palo. Tacones que distraje.
La eterna canción de las musas al aire.
Clara quiere pasar inadvertida.
No necesita amores de altos vuelos.
Sólo desea ver quién será el primero.
En reparar en ella, con la razón vertida.
Clara tiene un lunar sobre su pecho.
Clara oculta dos piernas muy hermosas.
Clara tiene su corazón en bancarrota.
Clara irrumpe en cobijado techo.
Y no está bien, dicen los allegados.
Su estado de ánimo es cada vez más flaco.
Que sirvan ese vino, porque Baco.
Le llevará lejos, en corcel alado.
Y recorrerá ríos y montañas.
Descenderá a la fuente de las flores.
Vendrá a sentarse cuando las mañanas.
Le regalen perfumes ciertos en amores.
Y campeará por collados y vaguadas.
Y recorrerá ríos y montañas.
Inocente, preguntará al jacinto.
Si a su amor de la noche alguien ha visto.
VOLVERÁS A SU CAUCE.
Caminabas despacio, entreteniéndote.
En buscar limos.
Al borde de los ríos, vas pensándote.
¡Cuánto delirio!
Volverás a su cauce, estremecida.
De transparentes aguas.
Volverás a vivir, enmudecidas.
Tus voces y tus ansias.
Riachuelo que inundas, extasiado.
Estos parajes.
Agua de manantial que, asediado.
Vuelve a su cauce.
Montañas que se agitan presurosas.
Colina arriba.
Cuando el sol dá, están aún más hermosas.
A mediodía.
VOY A TU CASA.
Soñaba con emprender el día una mañana.
Soñaba con quererte.
El cielo azul despejó en la madrugada.
Mis ansias de verte.
Verdes los pinos, granates los ciruelos.
Lilas las flores.
Voy a tu lado. Quiero ser el primero.
En darte amores.
Y visitar tu templo inusitado.
Y perderme en tu vientre.
Y ascender por el tórax, prolongado.
Quiero quererte.
El ancho mar para mí se ha ocultado.
Con sus barcazas.
Marineros pescan del otro lado.
Voy a tu casa.
Voy a tu casa a ver la primavera.
Con sus azahares.
Voy a tu casa; quiero ser la primera.
En adorarte.
La mañana azul turquesa se expansiona.
En cantos miles.
Mañana que en mi pincel impresiona.
Con diez matices.
Nenúfares, rosales, rododendros.
Todos a una.
Explosionan la vista, que hacia dentro.
Huele a aceituna.
Y mi calor ardiente, emborrachando.
Canta el jilguero.
Gorriones, camachitos van volando.
Mirlos primero.
OJALÁ QUE LA NOCHE.
Avanzaba sonriente la luz de la mañana.
Sorteando los muebles, una noche estrellada.
En casa permanezco, sentada en mi sofá.
Esperando nuevos tiempos; aquí; ojalá.
Ojalá que la noche llegue hasta tu ventana.
Ojalá la mañana.
Ojalá que este día transcurra sin pesares.
Honda canción del viento, y de mis mares.
Mares del norte.
Cantábrico bravío de olas levantadas.
Oleaje pretérito, siempre al borde.
De mi niña de azul; mi bien amada.
VUELVE AL OLIVO.
Jardín prohibido.
Corazón estremecido.
La lluvia deja senderos desolados.
Por estar aquí, juntos; a tu lado.
Veo la flor abrirse a la luz de la luna.
Y me pregunto si como tú no hay una.
Veo el verde musgo trepar sobre aquel pino.
Y mi alma serena renunciará a su sino.
Campos de amapolas.
Serenas y confiadas.
Cabalgan sobre las olas.
De mi bien amada.
Mares de lluvia y plata; el sol se oculta.
Por entre la ensenada; las ocho y media.
Y un brillo iridiscente, nace y ocupa.
La extensión de los campos; la ancha tierra.
No te detengas.
Que ahora vienen las brisas a dar con ella.
Las jaras y amapolas, mis flores bellas.
Y la naturaleza hace su entrega.
Vuelve al olivo.
Que mi niña no duerme; todo es olvido.
sábado, 9 de mayo de 2020
VOLVERÁN A CANTAR LOS RUISEÑORES.
Volverán a cantar los ruiseñores.
Con sus trinos alegres y profundos.
Volverás a querer de mis amores.
En un día infeliz robusto y hondo.
Volverás a mi lecho, ilusionado.
Con tu camisa al viento.
Y otra vez, en la tarde, inusitado.
Tu pensamiento.
Querías celebrar tiernas batallas.
Donde ganan los dos.
Querías abrazar a esta tu hermana.
Caballo en pos.
No he podido celebrar contigo.
Los esponsales.
No he podido; pues presto he acudido.
A otros lugares.
FUENTE DE LA MAÑANA.
Hoy voy a recorrer el mundo entero.
En mi corcel zafiro.
Recordaré los besos que me has dado.
Y serás bienvenido.
Fuente de la mañana, aún pretendes.
Mojar mi cara y manos.
Fuente de la mañana; tienes duende.
De noches despojado, hacia poniente.
Cobijarán tus alas misteriosas.
Este bello cantar.
Y desembocarán, aún más hermosas.
Hasta el fondo del mar.
LLENA DE TÏ.
Voy como un vagabundo mendigando.
Trozos de tela con que cobijarme.
Trozos de amor con los que quiero amarte.
Y designios pretéritos acuñando.
Mi corazón me dice que ya es tarde.
Ya cruzastes anoche la frontera.
Llena de tí, y en actitud certera.
Me encontré cabalgando y a mi aire.
No consigo tu encuentro atolondrado.
Tú no me recomiendas a los tuyos.
Ríe el río, en deambular profundo.
Ríe la arboleda desplegada a tu lado.
Pero yo permanezco triste y cauta.
En actitud que no me reconozco.
Volverás a mi lado, que no es poco.
Y volverás a mí; con eso basta.
No quiero ruiseñores ni jilgueros.
Que te quiero a tí entero.
No quiero beber la fuente del deseo.
Que te quiero a tí entero.
viernes, 8 de mayo de 2020
FLORES DE MAYO.
Luna de flores.
Tráeme padre a la niña de mis amores.
Tráemela pronto.
Que mis cinco luceros ya alumbran corto.
Por la senda ha venido.
La mi morena.
Por la senda han crecido.
Noches enteras.
Corazón rojo y tierno.
De mis amores.
Guardaré para invierno.
Todas mis flores.
Que mis flores de mayo.
Son bienvenidas.
Que el rosal tiene un tallo.
Rosas henchidas.
Y al volver al sendero.
De ensoñaciones.
Miro pronto un lucero.
Con mil canciones.
AMOR LOCO.
Y me senté a esperar en el rellano.
De la escalera.
Mis llaves continuaban en la mano.
Siempre a tu vera.
A tu vera yo entono mil canciones.
Por bulerías.
Si es posible mezclar las emociones.
Con alegrías.
Pero el cielo está raso y yo propongo.
Cielo de mayo.
Yo propongo apartar tanto despojo.
En que me hallo.
El hayedo está ausente en mi memoria.
Canción al viento.
Verdes prados se extienden por la escoria.
De mis lamentos.
Pero no yo quisiera lamentarme.
De un amor vivo.
Quisiera estar aquí y relanzarme.
Hacia tu olvido.
Este amor loco, que se va corriendo.
Entre tus ruedas.
Amores locos que van despidiendo.
Tu vida entera.
CORRE CABALLO.
Otros caminos recorreré para tenerte.
Aquí a mi vera.
Otros caminos recorreré, y alcanzarte.
Ser la primera.
Yo no quiero un sí civilizado.
Marrón y gris.
Que yo quiero un corazón ilusionado.
Ir a por tí.
De rojos, verdes claros y morados.
Azul celeste.
De amarillos y lilas trasnochados.
En trote ecuestre.
Corre, caballo, cabalga por los prados.
No te detengas.
Que el jinete resiste ensimismado.
Hacia la alberca.
Voy cabalgando por ríos y montañas.
Hacia tu choza.
Canción ecuestre que quizá mañana.
Tú me recojas.
TEJO RAZONES.
Te has marchado sin decir un adiós.
Ni un hasta luego.
Me has dejado esperando en un rincón.
Mi mundo tierno.
No entiendo lo que pudo suceder.
En mi ignorancia.
Tejo razones que me hagan entrever.
Tu inconstancia.
Andalucía es tu tierra, allí te espera.
Tu amor divino.
Yo quisiera estar ahí, la primera.
Y ser tu sino.
Pero no pude; urgente te has marchado.
A otros jardines.
Pero no pude; tus pasos han hollado.
Otros jazmines.
Voy a entonar mi canto ensimismado.
Por los lugares.
En que tú y yo construíamos pasados...
Aquellos lares.
Aquellos lares en que juntos vivimos.
Bellos momentos.
Aquellos lares en que nos convertimos.
En cuerpo hambriento.
Hambriento de sentires y razones.
Suspiro al viento.
Hambriento de tener dos corazones.
Acá, en mi huerto.
LIENZO BLANCO.
El lienzo blanco esperaba impaciente.
A ser pintado por el artista.
Paleta de colores acecha iridiscente.
A un mundo sin aristas.
Yo pintaré ese lienzo engalanado.
Con tu historia y la mía.
Yo recrearé los ríos y los hados.
De Andalucía.
Siete colores tengo en mi paleta.
El blanco y negro.
Siete razones para mi alma poeta.
Donde resurge el verbo.
He pintado unas flores amarillas.
Rosas y lilas.
He adornado un muro de bugambillas.
En esta isla.
Esta isla en que inconscientes crecen.
Los mis amores.
Esta isla, que de noche reverdece.
Con mil canciones.
SE FUE.
Y se fue.
Dejó para más tarde nuestra unión.
O quizá para nunca...
Marchó sin avisar al viento.
Y yo había aprendido a quererle en la distancia.
Pero él se fue.
Dejó para después nuestras ansias.
Y nuestras nostalgias...
Todo pospuesto.
Para un hasta luego, o para nunca. Nada.
No me arrepiento.
De haber construido con él un nido de presencias.
Que se amontonan.
Al otro lado del río. En la hondonada.
jueves, 7 de mayo de 2020
SIETE DE MAYO.
Encarcelada en casa, sin salir.
Desde el ocho de marzo.
Coronavirus, vienes a sentir.
A mi mundo explayado.
Pero hoy la luna estará llena.
La luna de las flores.
Divisaré, paseando sin problema.
Desde los balcones.
Visillo blanco que vienes a ocultar.
Y que descorro presto.
Para decirte, amor, quiero buscar.
Tu cara y tu gesto.
Siete de mayo, cumplo cincuenta y seis.
Desde el día de mi comunión.
Siete de mayo, quizá vosotros veis.
Mi jacinto y mi azahar en bella unión.
Y cantaré las nanas más certeras.
A la luz de la luna.
Quiero tenerte; quiero ser la primera.
Contigo una.
miércoles, 6 de mayo de 2020
FAROLILLO ENCENDIDO.
Farolillo encendido.
Que en la feria han dejado.
Mostrando mil caminos.
Intransitados.
Mi hermana está en la fuente.
De los deseos.
Justo detrás del puente.
De mis anhelos.
Busco un caballo viejo.
Que corra al trote.
Mi hermana me lo trae.
Junto a su Pope.
Su Pope inseparable.
Su fiel marido.
Actitud amigable.
Nunca perdido.
Siempre juntos los dos.
Por los caminos.
De agua, brisa y dulzor.
Cerca del pino.
Corre niña a la fuente.
Que yo te espero.
Yo te llevo en mi frente.
Mi pensamiento.
martes, 5 de mayo de 2020
NINES.
Vente conmigo, hermana, bajo la luz del sol.
Vente pronto a mi vera, te voy a dar amor.
Me cuentan que no quieres verme enarbolada.
Yo tampoco, hermanita, tranquila, serás llamada.
Si surge impedimento, cualquiera, por el que deba ir.
A ver a mi Doctor; yo le busco por todo mi Madrid.
Pero mientras juntitas, cariño, hoy vamos a brindar.
Por los días felices, tesoro, hijos del verbo amar.
DÁCIL.
Dacilovna es mi sobrina preferida.
Siempre me llama.
Yo la quiero; sin verme arrepentida.
Con ella mi alma.
Necesito de su voz cantarina.
Y sus maneras.
Me aconseja remedios, bailarina.
De mil ausencias.
Voy con ella a descubrir tierras lejanas.
En los veranos.
Voy de viaje; me quito telarañas.
Con mis tejanos.
Siempre alegre y prudente, cabalgamos.
Sobre las olas.
Quiero darle mi amor apasionado.
Contigo a solas.
NOTAS DISCORDANTES.
No noto tu calor. Aún no me llegan.
Tus notas discordantes.
No quiero lo prosaico, que no vengan.
Los trinos del jilguero, exultantes.
Quiero tu corazón abierto en aires.
Sístole y diástole, con ansiedad latiendo.
Quiero sentir tus brazos exprimiendo.
Mi triste alma, llena de nostalgias.
No he venido hasta tí para quedarme.
No he venido a robar tu tiempo.
Que he llegado hasta tí para mudarte.
Ese dolor tan ciego.
QUIEREN VERTE MIS OJOS.
Quieren verte mis ojos, verdes de aceituna.
Como tu tierra. Andalucía.
Quiero irme a tu lado. Visita inoportuna.
Por el ancho paisaje de tu vida.
Quiero ponerme guapa, para estar a tu lado.
Quiero tenerte.
En redes de oro y plata, enganchada, despacio.
Vuelvo hoy a verte.
El corazón me dice que no te olvidaré.
Y la razón habla de mi desvarío.
Mis piernas se dirigen, dichosas, a tu río.
Y mi alma incauta aduce que eso ya lo soñé.
TE SOÑÉ ANOCHE.
No niego que me has ilusionado.
No niego que eso nunca me ha pasado.
No niego que me gustara el juego.
De contarnos secretos que nadie nunca supo.
Has conocido en mí más que muchos amigos.
Conseguiste que perdiera la vergüenza.
De relatarte parte de mi vida que casi nadie sabe.
Y hacer que mis noches sean mucho más bellas.
Yo te soñé anoche; estabas a mi lado.
Y besabas mi boca, y besaba la tuya.
Un abrazo infinito abarcaba mi pecho.
Y un corazón de oro, entregado en bandeja.
Te soñé anoche, sí, y estabas a mi lado.
No estabas en Gerona; estabas junto a mí.
Tu blanda piel, tan suave, recorría con mis manos.
Y soñé que, en tus brazos, me moría por tí.
No quiero despertar de este sueño tan dulce.
Me enfrento a lo prosaico del día nada más.
No quiero naufragar en tus aguas profundas.
Quiero salir a flote. Ser feliz. Y aguantar.
lunes, 4 de mayo de 2020
DALO POR CIERTO.
Que te voy a querer con toda el alma.
Dalo por cierto.
Que cuidaré de tí hasta que me muera.
Dalo por cierto.
Que cantarán junto a tí los ruiseñores.
Dalo por cierto.
Que tus penas ahogaré en mi boca.
Dalo por cierto.
Recorreré tu piel con un escalofrío.
Abriré temblorosa la ventana.
Hace tiempo ha llegado la mañana.
Con suplicante añoranza de los fríos.
Da por cierto, amor mío, que estoy aquí a tu lado.
Aunque distancias férreas nos alejen.
Mi pensamiento está en tí; justo aquí dentro.
Mi sentimiento vuela hasta donde le dejen.
Ven a mi lado, amor, cuenta conmigo.
Que de amistad y fuego tengo techo.
Antes que nada, eres un gran amigo.
Acudiré, temerosa, hasta tu lecho.
Y sonarán las arpas y trompetas.
Notas celestes de color dorado.
Conmigo has de tener mucho cuidado:
Pisar despacio... añoranzas repletas.
domingo, 3 de mayo de 2020
QUIERO TENERTE PRONTO.
Quiero tenerte pronto entre mis brazos.
Quiero tejer el suéter que te cubra.
Quiero coger con mis manos la luna.
Quiero estrechar contigo muchos lazos.
Pepe, mi fiel amigo, confidente.
Ven hacia mí con uñas y con dientes.
Lucha por mí, que aquí estoy esperando.
Esperando... por besar tus labios.
Quisiera ser un sol para alumbrarte.
Quisiera ser la luna y acogerte.
Quisiera ser el aire que respiras.
Quisiera ser, mi amor, al fin tu isla.
DULCE PRESENCIA, AUSENTE.
Dulce presencia ausente, me has dejado.
Sabores agridulces. De ternura sin fin.
Acorralados verbos sin pronombres.
Participio del verbo amar, amado.
Y un riachuelo que por allí bulle.
En la corriente roja de tu sangre.
Llega el silencio temeroso y árido.
Llega la noche fuerte, acorazada.
Llegas mujer, para sentirte amada.
Y llega el hombretón, arisco y ávido.
Luz de las lumbres en la madrugada.
Tenues reflejos de las llamas.
Roza el silencio, inunda la estancia.
Sísifo viene en penitente alma.
Dulce presencia, ausente, me has dejado.
Rozar el éxtasis de tu boca tierna.
No soy de aquí, pero estoy a tu lado.
Siempre estaré rondándote la pierna.
SI EN LA DISTANCIA.
Déjame ahondar en tu alma.
Déjame robarte un beso.
Deja que salte a tu cama.
Déjame de tu corazón preso.
Has venido con la luz de la tarde.
Dorada y verde.
Quiero llegar al altar que arde.
En tu canción; temerosa y suave.
Déjame tomar el ámbar.
De tu silencio.
Déjame correr, atrevida.
Sobre tu almohada, sin precio.
Quiero soñar el día contigo.
Y las ausencias.
Tienes que ser fiel testigo.
De mis presencias.
Qué daría por tener.
Tus caricias, asustada.
Para que me hagas creer.
Que como tú no hay nada.
Si en la distancia, me sientes tuya.
Corre a mi encuentro.
Ve despacito; sin hacer bulla.
Mírame dentro.
Verás pasar las aves presurosas.
De finas alas.
Cantando mil canciones venturosas.
E inmaculadas.
POR CONOCERTE.
Soñar. Bella palabra.
Que anhelamos temprana, en nuestras vidas.
Soñar al fin; deseo que abra.
El mágico elixir de tu mente brava y ávida...
Por conocerte.
Allá en el norte.
De Andalucía.
La muy querida.
Que anhelamos temprana, en nuestras vidas.
Soñar al fin; deseo que abra.
El mágico elixir de tu mente brava y ávida...
Por conocerte.
Allá en el norte.
De Andalucía.
La muy querida.
BARRIENDO EL OBJETIVO.
Hayedos que respiran, dando forma a los valles.
Pinares, que se acunan, henchidos por la brisa.
Alcornoques desérticos, salpicando las calles.
Denodados cerezos, floridos, que crecen sin prisa.
Hay luz de primavera barriendo el objetivo.
Con que mis ojos miran, perturbados, pasar.
Reflejos de arcoiris de un tiempo embravecido.
Y mil combinaciones, bellas, del verbo amar.
Contigo me he encontrado sin quererlo.
Sin haber meditado; sin conocerte aún.
Y pronto has demostrado que, sin serlo,
tu amistad espontánea y primeriza.
Llega a mi lecho. Y me iluminas tú.
La oscuridad que habita en mi, resbaladiza.
UN DÍA CUALQUIERA.
Volvíamos del paseo que horas antes.
Hubimos comenzado, por el soto.
Pipper trota contento, entre hierba crecida.
Un día de primavera.
Jorge marcha al lado del perrillo.
Contento y animado.
Al otro lado de la valla pasan.
un montón de caballos.
Traspasan una puerta y al instante.
Recorren la vereda donde nos encontramos.
Pipper se agita y ladra, en constante.
Lamento de querer protegernos y animarnos.
Pero ladra tranquilo, porque sabe.
Que todo esto no es más que un juego.
Quisiera un mundo donde todo cabe.
En especial la familia y el labriego...
Que nos deja pasar a su soto,
una mañana verde de primavera...
Un día cualquiera.
sábado, 2 de mayo de 2020
SERGIA.
Es paraguaya. Se llama Sergia.
Vive conmigo. Las dos solitas.
Callada y tierna, tiene su gracia.
Va a hacer albóndigas. Va a hacer bolitas.
Secuencialmente espía mis altibajos.
Me observa como insecto en microscopio.
Pendiente de poemas, que a destajo.
Compongo removiendo mis despojos.
Y me cuenta que su vida ha sido dura.
Y me presenta amigos y familia.
Y tiembla al pronunciar las amarguras.
De un amor fracasado, y de vigilia.
Canta tranquila, Sergia, yo te quiero.
Entona con amor esos fragmentos.
De tu tierra lejana. Tus ancestros.
De tu madre, cuidada con esmero...
Por tu hermano mayor, el carpintero.
AGUAS PROFUNDAS.
Paseando por el bosque.
Me encontré contigo.
En un remanso donde.
El río nos sirvió de testigo.
Aguas profundas, nieves desheladas.
En lo alto del monte.
Risas alegres lleva el viento, donde...
El albergue las tiene confinadas.
Sueños repletos de azul y miel.
Vienes niña corriendo.
A encontrarte con él.
Y padeciendo.
Tú y yo y el río. Ilusiones sesgadas.
De un lindo amanecer.
Cargando voy las frutas prohibidas.
Del paraíso.
Cargando voy y las voy dando vida.
Con tu sonrisa...
Tu sonrisa que es arte y es canción.
CLARA Y SERENA.
Clara y serena, la lluvia caía.
Clara y serena, ibas a su encuentro.
Los árboles respiraban alegría.
Y los rosales florecían
Se me olvidó que fuiste a verme.
Cuando yo no estaba.
No recordaba que quisieras quererme.
Con toda el alma.
viernes, 1 de mayo de 2020
DESNUDA FLOR.
Desnuda flor de la mañana ausente.
De hojas verdes.
Dime mujer, qué es lo que tu frente.
De mí pretende.
Matorrales de cardos y de endrinas.
Moras al viento.
Coge la rosa y deja las espinas.
P`a otro momento.
Por el camino, niña, me has buscado.
Del río Guadarrama.
Por el camino, niña, no has hollado.
Junto a mi rama.
En mi rama de espliego solitario.
Canción sonora.
Volverán a reir los verdes cactus.
Volverán a crecer las amapolas.
TRES ROSAS, SEIS CLAVELES Y UN JACINTO.
Cálidas noches de primavera.
Cálidos cielos.
Cálidos versos que junto a la vera.
Desgranar pretendo.
Junto a tu olivo, niña, una mañana.
Me senté a meditar.
Yo no quiero verte triste por nada.
Te quiero amar.
Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Voy a llevarte.
Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Para ayudarte...
Ayudarte a que quieras mis mañanas.
Y hasta mis tardes.
Ayudarte a que acudas sublimada.
Como hacías antes.
Tres rosas, seis claveles y un jacinto.
Junto a tu pecho.
Ilusión que despierta allá en tu lecho.
Y en mi camino.
DOY POR SENTADO.
Doy por sentado que voy a morirme...
... cuando Dios quiera...
Doy por sentado y no quiero arrepentirme.
De no haberte querido a mi manera.
VIEJO AMOR RECIENTE.
Me he perdido una parte de tu vida.
Me he perdido una parte y no me quejo.
Me conformo si gano la partida.
Y recobro este gran amor, tan viejo.
Me he perdido en un mundo sin sentido.
Para olvidar antiguas amarguras.
Me he perdido, y no encuentro el motivo.
Por el que deba vivir mi amor con ataduras.
Soy alma libre. Melena al viento.
No me digas cómo debo vivir lo que yo siento.
Soy alma libre. Quiero tu trino.
Me he perdido, y no encuentro el motivo.
CARIÑO DESGUAZADO.
Cariño desguazado. En polígono presto.
No vengas a mi lado si no es sin condiciones.
Quererse nunca tuvo ni normas ni exclusiones.
Ni malos entendidos con que torcer el gesto.
Yo voy niña a tu playa, desnuda, toda yo.
Y tú miras la hora. Te aferras al reloj.
Amar no necesita segunderos ni turnos.
El amar es quererse, con pasión, uno a uno.
Y ya llega la noche. El cielo está estrellado.
Y yo siento una pena, porque no me has llamado.
Y yo voy a tu playa, desnuda, toda yo.
Y yo me desespero por no escuchar tu voz.
AL ABRIGO.
Rígidas normas que me niego a acatar.
Rígidas normas que debo aceptar.
Normas que disminuyen mi espontaneidad.
Normas que me impiden decirte mi verdad.
No quiero estar midiendo las cosas que te digo.
Ni en las que solicito de tí un acercamiento.
Pero tú cortapisas mis alas, al abrigo.
De hechos no producidos. De luz, de mar, de viento.
No quiero estar contando los besos que te he dado.
No quiero hacer electros con mis pulsiones.
Quiero que nos queramos sin medida y al claro.
Quiero que pueda siempre sentir mis ilusiones.
Quizá llegue un mañana en que tú entiendas esto.
Todo esto que te digo, razonando y de frente.
Prefiero ir a las claras; reconoce mi gesto.
Ven ya sin condiciones; niña querida, vente.
jueves, 30 de abril de 2020
SEIS AÑOS.
Desdoblabas la esquina de mi calle.
Airosa andabas por el horizonte.
Recorrías los caminos del valle.
Y leías un libro de un tal Comte.
Analizabas mi caligrafía.
Curiosa y digna alzabas la cabeza.
Acercamiento tierno y con presteza.
Querías tomarme una fotografía...
Que guardar en tu retina, sosegada.
Seis años mayor ambas.
Desperdicio de noches y jornadas.
En que la muerte, triste, rastreaba.
Cansada de tenerte en mis anhelos.
Abrí la caja.
Un tesoro me esperaba: dos cielos.
Y una mañana.
PASITO A PASO.
Te resbalas desde mi tobogán.
Vas cayendo hacia el bien, hacia el mal.
Tu acento me trae los sabores del mar.
Y tu alegría me hace suspirar.
Dulce amor mío, te recorro al pasar.
Ven a mi, cierto, yo quiero caminar.
La extensión de tu cuerpo, para luego soñar.
Que habrá un mañana que invite a despertar.
Pasito a paso, me indicas, suavidad.
Calores dulces que me hacen mendigar.
Tiernas palabras que tu me sabes dar.
Amaneceres de espliego y libertad.
Pasito a paso, y mi voz se confunde.
Con las leyendas y con la muchedumbre.
Dulce presencia, de nuevo, ante el altar.
Camino largo de hinojo, sol y paz.
miércoles, 29 de abril de 2020
DESCANSA.
Descansa.
Tienes miedo.
Miedo y pudor.
Descansa.
Voy por el cielo.
A darte amor.
No me saques de tu vida.
No lo pretendas.
Soy torpe, y necesito tu silla.
Descansar en tu alma sin prebendas.
DICHOS ANTIGUOS.
Dichos antiguos.
Quiero estar a tu lado.
Estar contiguos.
Como el Pegaso alado.
Planea sobre tu frente, desbordada.
Tu frente inmaculada.
AL OTRO LADO DEL AURICULAR.
Llama si quieres, que yo estaré esperando.
A que pulses los nueve dígitos.
Nerviosa y arreglada. Comunicando.
Perverso lenguaje de sonidos híbridos.
Suena la música de mi teléfono.
Eres tú. Que te asomas a mi mundo.
Vienes a mí, infrecuente vagabundo.
Con tu dulce sonrisa, dibujada.
Caricias de algodón llevan las ondas.
Corazón dibujado de nostalgias.
Caricias de algodón suena el silencio.
Al otro lado del auricular.
¿Por qué esperar?
CONTAREMOS LAS NOTAS.
Música que efervescente.
Bebía a raudales, inocente.
En mi alma otrora adolescente.
En mi cantar absurdo e infrecuente.
Cabía el amor.
Cabían mis amigos y familia.
Cabía el dolor.
Y cabía Sevilla.
Contaremos las notas una a una.
Bailaremos al son de los verdiales.
Recompondremos versos con la tuna.
Derrocharemos sentires a raudales.
Y un gran amor se asoma en lontananza.
Al calor del crepúsculo otorgado.
Frecuencia histérica de mis noches de danza.
Cuando la primavera ya ha llegado.
YA NO LLORAN LOS SAUCES.
Coqueta y arreglada, salías a la calle.
Cogías el coche, te dirigías al valle.
A respirar bocanadas de aire.
Con el vestido nuevo y una flor en el talle.
Lindo primor ausente de mis besos.
Que te mando a raudales.
Conectaremos pronto nuestros sueños.
A través de los sauces.
Ya no lloran los sauces de mi parque.
Los eucaliptos echan hojas moradas.
Ya no lloran, pues tienen un porqué.
Lo terrible se ha convertido en nada.
Ya nada me estremece, estás aquí.
Bailando al son de mi buena nueva.
Ya nada me estremece porque así.
Te tengo a mi ladito en el teclado.
Será ese mi legado...
Por tenerte conmigo, aquí, a mi lado.
CON TRES ROSAS Y UN TE QUIERO.
Candor gitano.
Hierve el puchero en la chimenea.
Como mi hermano.
Ricardo llega por la vereda.
Lleva una paja en la boca.
Lleva una vara en la mano.
Lleva una pena en el alma.
Lleva un cuchillo tejano.
Y con un poema en sus labios.
Al padre que le engendró.
Viene de enterrar al viejo.
Viene de darle su amor...
Con tres rosas y un te quiero.
FERIA DE ABRIL.
Saboreabas las fresas con limón de primavera.
Paladeabas, inquieta su dulce fruta.
Desandabas caminos, querías ser la primera.
En llegar a mi olivo, en llegar a mi ruta.
Jardín abandonado. Las ramas crecen.
Y la pequeña hortensia ya reverdece.
Por caminos inhóspitos tu me has seguido.
Por tenerme a tu lado. Siempre contigo.
Bulerías de fiesta; de alegres bailes.
Fui a buscar a mi niña por todas partes.
Y la música suena, encendida en la noche.
Y el tacón de mi ángel baja del coche.
Y presto se apresura con la primera.
Y hace rimas, requiebros, con voz certera.
La segunda ha venido, las sevillanas.
Sientan bien a mi niña, su nombre es Ana.
La tercera taconea, súbito el paso.
Y el marido le agarra cintura abajo.
La cuarta es un portento, brazos al viento.
Requiebros y redobles a ritmo lento.
Feria de Abril.
Farolillos.
VIRGEN.
Naciste virgen y virgen continúas.
En amoroso lazo con tu amante.
Nido de amor en que nada perturba.
La sigilosa línea de la curva.
Renglones que endereza, embalasada.
La maternal figura de mi hija.
Simientes de amor que, postergada.
Enciende en la mañana la ventisca.
Virgen naciste y continúas virgen.
En apartado son abandonado.
Vendrás a verme. Ocultarás tu origen.
De siembra fértil, terreno abonado.
Planeará la cigüeña hasta la torre.
Batiendo con dos alas su presencia.
Responderá el halcón que, desde el norte.
Revolotea ardiente en tus esencias.
QUERÍA DARTE LA LUNA.
Quería darte la luna y ofrecerte.
La tenue luz que emite en su regazo.
Como el niño que meces en tus brazos.
De corazón caliente; tan turgente...
Forma de amar.
Y yo consciente.
Sin respirar. Aletargado.
Quiero brazos abiertos, porque cuando...
Pendiente de llegar, hacia tu mente.
Mi corazón se halla desbordado.
De un tierno caminar. Inusitado.
CORONAVIRUS.
Tenías miedo a que me pasara algo.
Coronavirus.
Persona de riesgo a causa del epoc.
En el olvido.
Te piensas que me va a pasar alguna cosa.
Algo nefasto.
Doy por buenas las cosas que me nombras.
Desde tu enfado.
He salido una vez y tú lo sabes.
Mariposa alada.
Mil prudencias bordeando mi camino.
Y una biznaga.
No sufras, niña, que aquí estoy confinada.
Dentro de casa.
Espero un tiempo mejor en que la mar salada.
Regrese mansa.
Luceritos de luces encendidas.
Tiernas palabras.
Sufres por mí; yo reviso a escondidas.
Tus olas bravas.
Palabras de amor...
¡Cuánto candor!
VUELO RASANTE.
Caligrafía valiente y remilgada.
Canción al viento.
Exprésate, pues tienes ocultada.
Tu alma en movimiento.
Aparatosas aves que levantan.
Vuelo rasante.
Ven a mi lado, que el tiempo avanza.
Desde este instante.
Las horas del reloj ya se pronuncian.
En sones ciertos.
Vente niña a mi lado, que oportuna.
Entonarás tu canción del momento.
¡Canción al viento!
PIDO PROFUNDO.
Y volverás a ser mi firmamento.
De una noche estrellada.
Y te tendré siempre en mi pensamiento.
Aunque no digas nada.
Se marcharán huyendo los lamentos.
De las noches sin fin.
Y triunfará la risa, que al momento.
Hace que el día amanezca para tí.
Bosques de hayedos.
Pinar rotundo.
Encinar enmarcado en mi postal.
Pido profundo.
Que a mi niña le libre todo mal.
VENTE CONMIGO.
Jarrón repleto de rosas blancas.
Dulce esperanza.
Secaré su perfume inusitado.
Siempre a tu lado.
Rocío que matiza con su manto.
Escarcha que, dispersa, cubre las flores.
Estrofas que desgrano con tu canto.
Colección de quereres y de amores.
Vente pronto a la eterna luz del día.
Vente conmigo.
Que yo estoy esperando a que, vencida.
Regreses pronto al nido.
PERFUMES DE JAZMÍN.
Perfumes de jazmín en mi almohada.
Azahares dispersos en mi canción, que un día.
Supiste componer en letanía.
De do, re, mi, fa, sol, en procesión alada.
Versos de amor, aún no pronunciados.
Tierna canción, sonora, que enloquece.
Dulces recuerdos apenas atisbados.
Y un corazón que herido, crece y crece.
Campesinos del campo alborozados.
Que con la azada limpian de amarguras.
La tierra fértil, prodigio de venturas.
Y simientes de amor aletargado.
Vente pronto a sembrar, mi niña hermosa.
Ven siempre, siempre, con tu delantal.
Sembrarás en la tierra alcachofas.
Y en el cielo tus cantos de cristal.
Corre niña a la fuente del olvido.
Tal vez despertarás.
Del sueño amargo que decretó Cupido.
Tras el cristal.
VAIVÉN.
Vaivén de ondas sonoras, en la playa, una tarde.
Que rompen y se estallan en la orilla.
Lamen la arena caliente y seca, fría.
Olas que mueren, exhaustas; el sol arde.
El sol arde en lo alto del cielo una mañana.
La luna, oculta, gobierna las mareas.
Yo te daré mi amor, amor, si no me engañas.
Porque el hecho de amarte, amor, me frena.
Yo construiré un castillo con arena mojada.
Agua salada del océano ignoto.
Ven a buscarme, amor, que yo te noto.
Ausencias de olvido en tu almohada.
ASOMADA AL BALCÓN.
Asomada al balcón, veía pasar las horas.
En que su corazón, exhultante, advirtiera.
Un haz de luz presente, en la noche, tan bella.
Amanecía el día, bordeando las miserias.
Valiente corazón que no te has ofuscado.
Con las noches de invierno, frías y vespertinas.
En tu razón sonora busco siempre, a mi lado.
La sinrazón de un verso, que oculto, peregrinas.
Quieres andar las odas. Despertar al vacío.
Quieres sentir tu mano rozando mis entrañas.
Quieres saber apócrifo, rufián, y ya te extrañas.
Que las mañanas vengan cargadas de rocío.
Dulce muchacha tierna, peregrina, en la noche.
Dulce besar de un niño que en el vientre, tú acoges.
Dulce sentir de un verso para tí pronunciado.
Para decirte pronto que yo estaré a tu lado.
martes, 28 de abril de 2020
CORAZÓN INVISIBLE.
Acechando cual león enjaulado.
Las miradas y los movimientos.
Siento que te vendrás del otro lado.
Hasta la comisura de mis labios.
Giro la mesa e intuyo que al momento.
Tú mirarás, despacio, a mi pasado.
No estuve allí. Y ahora veo cierto.
Que cupido nos pasó de largo.
Corazón invisible cuyos latidos.
Siento en mi alma.
Retroceden al roce de tu mano.
Junto a mi almohada.
Gentil mujer de ojos de aceituna.
Verdes y claros.
En mis sueños postula la ternura.
Cantando un fado.
Un fado de nostalgias pertrechado.
Melancolía.
Que desde el suelo va subiendo al techado.
Fotografía.
RETRATO.
Soy bastante más vieja.
Que tu retrato.
Dieciocho años cumplidos.
Del otro lado.
Todos los días lo miro.
Con tu sonrisa.
Me parece oír un mirlo.
Canta sin prisa.
Y esos ojitos negros.
Chisporrotean.
Inma será su nombre.
Pasen y vean.
Y ese pelo azabache.
Tan peinado y brillante.
Y esa cara de ángel.
Alma pensante...
Y bordeará los riscos.
Desfiladero.
De Pancorbo, yo atisbo.
Lo venidero.
Que va a verles Lorenzo.
Que vendrá con el talgo.
Prepárale el almuerzo.
¡Vamos, dí algo!
Que serena la noche.
Y dulce el gesto.
PESADILLA.
Esta noche tuve una pesadilla.
Y soñé que me ahogaba en mar de llantos.
Altiva, desplegabas tu barquilla.
Del otro lado.
Yo nadaba a babor, pues asustada.
Me ví morir en aguas turbulentas.
Tú giraste a estribor, pues somnolienta.
No escuchabas mi voz acalorada.
La tempestad llegó hasta la bahía.
De un día cualquiera.
Las encrespadas olas me quitan la vida.
A su manera.
No me traigas al mar estos claveles.
No pronuncies palabras sin sentido.
Harto sé yo que en cuestión de quereres.
Me has vencido.
Anoche tuve una horrible pesadilla.
AUSENCIAS.
Tus ausencias me suenan a abandono.
Vestigios de un amor aventurero.
Perdóname si te digo te quiero.
Pues yo, aquí, en el altar, también perdono.
Tus ausencias remueven mis entrañas.
Temor por que no vuelvas otro día.
Dolor por atisbar tierras extrañas.
Ansias para tenerte, aquí, en mi vida.
Con mis sentires voy tejiendo las horas.
Para bordar contigo una mañana.
Para tenerte aquí, donde las olas.
Lleguen a tu bahía postergada.
Ayúdame, mi amor, a conseguirte.
Los mejores tesoros que el océano ha dado.
Por los confines de tu mundo alado.
Y una canción que suena en el gramófono...
lunes, 27 de abril de 2020
ÉSA ES MI CALLE.
Moñigas de vaca. Estiércol de cerdo.
Olor a animal.
Ésa es mi calle.
No la cambio por ninguna.
Huele a naturaleza y a rosales.
A jazmín y a azahar.
Huele a tí. Ahora sí.
Ésa es mi calle.
COMO UNA NOVIA.
Como novia agitada esperaba que dieran las ocho y media.
Era la hora de la videoconferencia.
Como novia agitada pintaba mis ojos.
Y daba un suave color rosa a mis labios.
Como novia agitada no sabía qué decirte.
Tan importante que a tí te estremeciera.
Iba siempre buscando la manera.
En que compongo frases sin llegar a herirte.
Como una novia bella, me presentaba.
Todas las tardes en el visor del móvil.
Sonriente y oronda, queriendo a quien me amaba.
Con la memoria trasnochada, como un fósil.
Oronda y sonriente.
Deseando que el amor eche simiente.
HASTA LA MADRUGÁ.
Volverás a amanecer.
Con un bebé entre tus brazos.
Volverá el atardecer.
Y yo no estoy a tu lado.
Entrará luz a tu cuarto.
Y yo no estoy a tu lado.
Tu niño crece deprisa.
Nunca ha probado mis labios.
Quedaremos en un punto.
En que nos alumbre el sol.
Los mirlos y ruiseñores.
Vienen a decir adiós.
Van tocando con sus trinos.
En perfecto pentragrama.
Unidos van los destinos.
En los que nos encontramos.
Jilguero de mil colores.
Canta una nana a mi bien.
Recordará los olores.
Olvidará los dolores.
Con azúcar y con miel.
Canta, jilguero, bajito.
No vayas a despertar.
A mi niño; despacito.
Canta hasta la madrugá.
YO VIVO EN RUSIA.
Supuestas apariencias, ignotas, en mi mente.
Un rebullir constante de preguntas y anhelos.
La fiebre sube. En mi colchón distante.
Grados en que medir, al punto, paralelos.
Yo vivo en Rusia. Tú en el Caribe.
Yo tengo frío. Tú estás templada.
Yo me atormento, mi alma bulle.
Tu regocijo me exasperaba.
Nubes de abriles grandes y prietas.
Repletas de agua para las siembras.
Soles difusos de madrugada.
Con veinte rayos sobre tu almohada.
Cálido el tiempo de abril preñado.
Sones al viento; la orquesta suena.
Un "la" delante de mi morena.
Y un deseo... siempre a tu lado.
TRÉMULAS HOJAS; TRÉMULAS FLORES.
Trémulas hojas que el viento arranca.
Y deposita sobre el asfalto.
En remolino corazón avanzan.
Hacia la tierra madre, el ancho verbo.
Trémulas flores que, despeinadas.
Pétalos huyen hacia la hacienda.
Compondréis versos a la desesperada.
Como dos gotas de agua, en tu vivienda.
Dulce estampido de soles y de sombras.
Primaveras de ríos desbordados.
Salientes riscos que despacio nombras.
En la sierra de crines cabalgado.
Hazme un hueco en tu manta, que yo quiero.
Subir esta montaña.
En su horno trabaja el alfarero.
En la mañana.
DEL VERBO ARRANCADAS.
Acompasados pasos resurgen de la nada.
Vespertinos trasiegos que me enclavan.
Hacia un lugar. donde el cielo tormentoso.
Pierde su alma.
Inmaculadas albas que, recostada, miras.
En horizonte fiel y fidedigno.
Balanceos de nieblas que auguraban lluvia.
Y un amor infinito.
Persianas levantadas a la luz del día.
Cortinas descorridas y pesadas.
Y tú, en la mesa, haciendo poesías.
Del verbo arrancadas.
Cándido amor, que perdiste el margen.
Del río en que nadaban tus entrañas.
Cándida luz que alumbra tu imagen.
Tan de mañana.
EN ATAÚD DOLIENTE.
Mañana en la mañana iré hacia tus pastos.
Pertrechadas las botas, altas, como tu efigie.
Buscaré los lugares donde hubieras huído.
Sin entender la causa de tanto desatino.
¿Por qué ya no me quieres? De mí te has olvidado.
¿Por qué hundes puñal en mis entrañas?
¿Por qué, inconsciente, me hieres el alma?
¿Por qué ya no te veo subir por el camino?...
... ¡Tanto me extraña!... Lloro mi destino.
Si un cielo azul esta tarde aparece.
El firmamento estrellado en la noche.
Dí que fui yo, que cambiaba los reproches.
Por claridades; el día amanece.
¡Cuánto dolor improductivo siempre!
¡Cuánto amor enterrado bajo tierra!
En ataúd doliente, de repente.
Apareció la imagen de la bella...
... muchacha que perdió a su madre.
Exhausta; quería recordar su imagen.
Y encontró en los infiernos una llave.
Con que abrir las puertas del cielo,
Prometido. Y así saber...
que no te has ido. ¡Vuelve mujer!
domingo, 26 de abril de 2020
CUATRO PATAS.
Lebrel, ven a mi puerta.
Esta mañana.
Corre con saña.
Que la puerta está abierta.
De madrugada.
Galgo veloz.
Ve a husmear a mi madre.
Que yo la estoy buscando.
Corre la voz.
Que la estoy esperando.
P'a darle amor.
Cuatro patas tenía.
Y se ofuscaba.
En llegar el primero.
Hasta la alcoba.
Cuatro patas tenía.
Y ya llegaba.
Quería ser certero.
Y se ofuscaba.
EN EL OLVIDO.
Un mundo de amapolas.
Tejen mi alma.
Rojo encendido.
Corazón en calma.
Y un sinfín de palabras.
En el olvido.
LLÉVAME, JACA.
Llévame, jaca, hasta el puerto.
De la montaña.
Llévame presto; me esperan.
Esta mañana.
Mi madre me está olvidando.
Ya no recuerda mi canto.
Se olvidó de mis facciones.
Llévame pronto a su lado.
Ella llora allí en silencio.
Enjuto el gesto.
Llévame, jaca, despacio.
Le daré un verso...
Con que tejer, haciendo una bufanda.
De veinte estrofas.
Corre, corcel, que el viento nos aguarda.
Tejiendo odas.
DESNUDAS TUS MEJILLAS.
El mar está bravío. Atardece.
Blasones de un amor abandonado.
Mi débil cuerpo por allí ha asomado.
Desde la tempestad mi mundo crece.
Descalzos van tus pies, uno tras otro.
En procesión solemne por la arena.
Desnudas tus mejillas y tu tronco.
Descalzo el cielo, que te muestra ajena.
Conchas y caracolas en un cubo.
Piedrecillas marinas, multiformes.
Dime, muchacha, si en la bahía hubo.
Personas que al viajar están conformes...
De ir a tu lado.
Inusitado el paso...
El sol se oculta, entonces, de soslayo.
Y con la mar rebosa lo infinito.
Las aguas mansas reflejan los rayos.
Últimos rayos de un cielo estremecido.
MUNDO RARO.
Blancas sábanas.
La luna se acercaba a tu ventana.
Cielos rasos.
Abriles de amapolas y claveles.
Mundo raro.
Perpendicular haz de sentimientos.
Lluvia tenue.
Entresijo añorado de quereres.
Silba el viento.
Su canción preferida del momento.
Rompe la ola.
En desiertos preñados de amapola.
Canta el gallo.
Y por fin amanece, allá, en el prado.
Jalonada.
De amores infinitos, tú descalza.
Calle arriba.
Paseando tu figura tan bonita.
Dulce el verso.
Quise tenderte, firme, el universo.
BATALLÓN DE JAZMINES.
Batallón de jazmines y petunias.
En el jardín preñado.
Rosas rojas, lilas y amarillas.
Suelo regado.
Ayer llovía en mi alma.
Y hoy sale el sol.
Caprichos de un abril que, con calma.
Prepara su canción.
Batallón de jazmines y hortensias.
En parterre soñado.
Quiéreme que te quiero en abundancia.
Como un cupido alado.
Ya nunca marcharás a aquellas guerras.
Ya siempre tú quedarás a mi lado.
No necesitas hollar en otras tierras.
Nuestra separación ha terminado.
CANCIÓN POSTRERA.
Corazón que componiendo el verso.
Cadencias miles de nubes de algodón.
Corazón que traspasa el universo.
De angelicales sones, corazón.
Canción postrera resuena en el gramófono.
Atenta a los instantes de perdón.
Canción postrera, destila su tono.
Removiendo, sensible, la razón.
Bossa Novas que parten de tus labios.
Sintonías que el viento, cual fantoche.
Muros de piedra separan los sabios...
versos de amor que has escrito anoche.
Y tú estás ahí, imaginando.
Frases repletas de contenido.
Y yo te digo, amor, vamos caminando.
Hacia el hogar perdido.
Mañana cantaremos juntas.
Ocho versos de amor y mil preguntas.
MUCHACHA DE LOS OJOS TRISTES.
Muchacha rubia de los ojos tristes.
Mechón al viento. Candente el paso.
Dime si hace tiempo que no viste.
Al caballero andante, aquí, a mi lado.
Cenizas en la arena han sepultado.
Tu amor y el mío. Profundo, inanimado.
Cuando luchaste por tu bien amado.
Enterraste mi sentir, ayer, ajado.
Pero hoy amanece un nuevo día.
Preñadito de luces y de nombres.
La noche eterna sucumbió a la vida.
La luz se cuela por el horizonte.
Muchacha rubia de los ojos tristes.
Hoy ya teñidos de esperanza.
Vuelve al hogar que tu madre espera.
Que subas el camino a lontananza.
DESCALZA POR LA BAHÍA.
Descalza por la bahía.
Apresuraba el paso.
Cadencias de Bossa Nova.
Y sus pies descalzos.
Arena rubia se levanta enardecida.
Hacia poniente.
Mi dulce niña avanza, dolorida.
Su alma valiente.
Traspasas sueños, terribles, inconscientes.
Quieres interpretarlos.
La razón de un camino impenitente.
Entre tanto desgarro.
Descalza por la bahía.
Veo a mi niña a lo lejos.
Va cogiendo caracolas.
Viste vaqueros.
Antiguas añoranzas vespertinas.
Al olor de la sal.
Antiguos ecos de tiempo y despedidas.
Y un madroñal.
YA LOS RÍOS DESHIELAN.
Tremenda niña, fuerte.
Alegre la mirada.
Constante la pisada.
Que me invita ir a verte.
Ya los ríos deshielan.
Ya la cigüeña danza.
Ya los riscos se anegan.
En abundancia.
Tu suerte que es la mía.
Saluda al viento.
Para mí un pensamiento.
Y para tí otro día...
De venturas sin fin.
Dardos que al aire.
Ensartan en confín.
De diana suave.
LUCES DE NEÓN.
Luces de neón se apagan. Ha llegado el alba.
En el bar de carretera. Camino de Andalucía.
La procesión, solemne, ya partía.
Hacia el Sur.
Málaga la salerosa. Sal y jazmín.
Málaga, mi niña hermosa. Voy a por tí.
Y traeré mis recuerdos anegados.
Retazos de un querer.
A vislumbrar la tierra en que a pedazos.
Me ví con él.
No volverá a mi huerto marchitado.
Por plaga de langosta.
Amores tiernos que no han estrenado.
Las sucesivas olas.
Vaivén rotundo. Corazón teñido.
De un tierno amanecer.
Luces de neón que encienden el sentido.
De este querer.
DE CORAZONES ROTOS.
Cubríase la piel con una fina capa.
De cabrito salvaje, apenas martilleada.
La penumbra en pos de ella, pisaba sus talones.
Y acechaba inconsciente por el sombrío mapa.
De corazones rotos; champán y mermelada.
Y una verdad en los labios que inspiraba canciones.
Y la verdad, tremenda, estalla frente a tí.
Descorre las cortinas, espesos terciopelos.
La claridad difusa se aproxima por fin.
La luz entra a raudales desde el tórrido cielo.
sábado, 25 de abril de 2020
PACO TOBOSO.
Paco Toboso me tiene anonadada.
Certero al caminar.
Su desparpajo ardiente cuando habla.
Y su triste mirar.
Paco Toboso tiene una madre malita.
De Alzheimer, terrible enfermedad.
Y él la cuida. Prepara la comida.
Tan de verdad.
Paco y yo somos grandes amigos.
Desde hace tiempo.
La noche cae; sueña grandes vestigios.
Para el invierno.
Él es rockero, su asaz movimiento.
Le sienta bien.
Paco presume de enlazar sentimientos.
Bajo la piel.
Corazón infinito que se expande a los lados.
Corazón chiquitito que alza el vuelo al sentir.
Querubín que revuela con extremos alados.
Camino de montañas donde aprendió a vivir.
Paco es atento y bienintencionado.
Sonrisa fácil. Sensibilidad.
Recuéstate cerquita, que los hados.
Te dirán entre risas la verdad.
VOLVERÁS A MI FUENTE.
Y vendrás a mi fuente clara y fresca.
Un suave atardecer.
Querrás lavar la ropa con tus manos suaves.
Hoy otra vez.
Los chiquillos bordean tus silencios.
Te arrancan risas.
Jorge ya está sentado en el asiento.
Por si las prisas.
Dulcemente a los ojos le has mirado.
Mira; la abuela.
Y dulcemente él te ha preguntado.
¿Quién es aquélla?
No he podido tenerte entre mis brazos.
Cuando eras un bebé.
Pero ahora tengo para tí retazos.
Del cielo aquél.
Y vendrás a mi fuente clara y fresca.
A beber, como los ruiseñores.
Y yo estaré esperando a que tú vuelvas.
Con todas tus canciones.
CAMINO DE SANTIAGO.
La noche engalanada despierta a las estrellas.
Los luceros se asoman apartando las nubes.
La luna se columpia, acercándose a ellas.
Y un corazón sin rumbo apresura el candor.
Un violín encendido, cerca de aquí, a lo lejos.
Un tambor esmerado resuena en los rincones.
El fugaz rayo expande sus uves infinitas.
Y el termómetro trepa, enredado en canciones.
El estruendo del trueno se aloja en mis oídos.
El huracán fornido se amansa con mi canto.
La febril noche duerme la canción del olvido.
Galaxias y cometas que dirán que te has ido.
Muchacha peregrina. Camino de Santiago.
Senderos que aparecen con el hollar intacto.
Perfumes de violetas. Camino de poetas.
La Catedral recorta su efigie somnolienta.
CAPOTES DE BIZNAGAS.
Capotes de biznagas van provistos.
Al son del pasodoble.
Mi canto tierno, cerezos encendidos.
Cinco redobles.
Comienza la corrida, frente a frente.
El toro y el torero.
Pablo Nevado porta banderillas.
Son ya las cinco, torero valiente.
Perejil y ajos en el mortero.
Y en la radio unas seguirillas.
Tu padre, Cándido, abrirá la puertas.
Desde el pretil.
Son ya las cinco. Empieza la corrida.
Y yo sin tí.
Capotes de biznagas, Es la hora.
¡Que salga el toro!
En el centro, mi torero preferido.
De grana y oro.
PRENDIDA LA SONRISA.
Prendida la sonrisa, cual una cereza.
Quisiste conocer un poco más.
Frases delgadas, llenas de certeza.
Y el corazón henchido al alba.
Amanece ya, por fin, en nuestros corazones.
Sacudidos por recuerdos imborrables.
El alma desgranando las razones.
Por las que ha sido ahora; en este instante.
La mesa llena de fotografías.
Viejas canciones.
De vez en cuando, mi caligrafía.
En cartas y oraciones.
Cuánto he soñado con este momento.
Cuánto lo ansiaba.
Cuánto he pedido a Dios desde el convento.
Apretadas las manos; suplicaba.
Y ya estamos aquí, sobre la arena.
De un sendero infinito.
Bajo el cielo azul mi alma está llena.
Cantares de vinilo.
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